sábado, 31 de octubre de 2015

 ESCOGIDO POR EL SEÑOR JESUCRISTO
Las dificultades y obstáculos son propios de la vida del ser humano. Una fortaleza ante éstos es estar precisamente seguros de las razones por las cuales vamos hacia adelante. La visión o meta de vida es fundamental para luchar ante la adversidad y para disfrutar los avances. Una vida sin metas o visión es una vida que respira sin pasión, es un tesoro que se desperdicia ante la maravilla de la creación. Fuiste escogido por Jesucristo para grandes cosas… Te presentamos aquí algunos apartes del libro: “Elegido por Dios a pesar de todo”…

viernes, 30 de octubre de 2015

   Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita cómo forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré… Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová”. Génesis 26:2-3a, 12.

Cuando enfrentamos tiempos de adversidad, casi que por instinto de salvación, reaccionamos diseñando rápidamente un plan a seguir, procurando superar la crisis que atravesamos. De ésta manera reaccionó Isaac, pues Gén. 26:1  nos dice que: “hubo hambre en la tierra” y él planeó ir a Egipto, como hacían las personas de la época ante ésta situación. Sin embargo Dios le habla, no sólo para prevenirlo sino para conducirlo al lugar de la bendición. 

Esto implica un desafío para Isaac, pues debe desarrollar y mantener un corazón sensible a Dios para seguir Su voz, el Señor le dice: “habita en la tierra que yo te diré” (Debemos invertir más tiempo en la escuela del Espíritu, para escuchar a Dios y desarrollar un corazón sensible a Su dirección, esto nos librará de dolorosos fracasos y penosas vergüenzas).  
     
Es fundamental buscar la dirección de Dios en cada tiempo, pues lo que Dios ha dicho, no es necesariamente lo que está diciendo, por ej: en éste capítulo Dios le dice a Isaac “no desciendas a Egipto”, pero en Gén. 46:3 Dios le dice a Jacob (hijo de Isaac) “No temas descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación”. Así que debemos procurar conocer Su voluntad para cada tiempo. 

El versículo 12 comienza así: “”y sembró Isaac en aquella tierra”, frase que nos dice cosas muy importantes, por ej: Isaac sembró, él tenía la promesa de bendición y respaldo del Señor, pues Dios le había dicho: “estaré contigo y te bendeciré” y él caminó en esa promesa, no se quedó sólo con ella sino que actuó en fe, fue diligente y esforzado. 

La frase “En aquella tierra” nos enseña que Isaac obedeció a Dios, aunque al principio planeaba ir a Egipto, él decidió creerle a Dios, siguió el consejo del Señor y la bendición de Dios no se hizo esperar (La obediencia a Dios actúa cómo un imán para las bendiciones).

Los resultados de la obediencia fueron tan sorprendentes que hasta los filisteos reconocieron la mano sobrenatural de Dios, pues le dijeron a Isaac: “Hemos visto que Jehová está contigo” (vrs. 28), sin duda, con nuestra obediencia Dios es glorificado, ésta es nuestra mejor adoración.  
Reflexión final: Debemos seguir el consejo de Dios en todas nuestras decisiones y planes, pues nuestra obediencia glorifica al Señor, y los resultados estarán alineados al propósito divino.

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar

Te invitamos a leer: "JESÚS SANA EL CUERPO Y EL CORAZÓN"


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martes, 27 de octubre de 2015

“Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.    Génesis 22:5.

Éste capítulo nos enseña una de las etapas más difíciles de la vida de Abraham. Dice la Escritura que “probó Dios a Abraham” pidiéndole lo que quizá éste más amaba: su hijo Isaac. Pero, al final de ésta historia, Abraham es aprobado por Dios, y logra superar éste difícil momento de su vida.

En el versículo mencionado, podemos observar varias actitudes y acciones fundamentales para superar los tiempos adversos y los momentos de prueba, veamos:

1. Obediencia: Vemos esto cuando Abraham dice: “yo y el muchacho iremos hasta allá”, Dios le había dicho que viajará hasta la tierra de Moriah y así lo hizo, y cuando vio de lejos el lugar, ordena a sus siervos que se queden allí y él continua el camino con su hijo. No cuestionó a Dios, ni le pidió explicaciones, simplemente obedeció, y por esto fue bendecido y honrado por el Señor.

2. Adoración: Abraham expresa su primer objetivo para ir hasta allá: “adoraremos”. La vida de adoración cuando depende del estado emocional del adorador, es casi aniquilada, cuando llegan las dificultades. Cuando el adorador ha aprendido que su Dios es el mismo en toda circunstancia, y que es Dios Todopoderoso, lo adora por encima de la adversidad, lo adora aunque el camino por donde transite sea difícil. 

3. Perseverancia: Después de viajar tres días (con su hijo y con sus siervos), Abraham ve de lejos el lugar y continua el viaje, caminando sólo con su hijo, fue un viaje difícil, por tierra semidesértica, ahora empieza subir por el monte que Dios le indica, cansado, pensando y preocupado por el futuro de su hijo, el de su familia, recordando las promesas del Señor… Pero a pesar de todo, Abraham siguió adelante hasta el lugar que Dios había determinado...

4. Fe: Abraham dice: “adoraremos y volveremos”, confiado en que volverá con su hijo, pues Dios le había dicho: “por Isaac se prolongará tu descendencia”. El Espíritu Santo nos revela en el N.T. que Abraham obedeció a Dios, pensando que es poderoso para levantar aún de entre los muertos (Heb. 11:19), así que Abraham tenía toda su confianza en Dios.      
Reflexión final: Lo que destacó a Abraham fue precisamente su fe en Dios. Es necesario continuar nuestro camino de fe, sin desmayar, ni renunciar; tal vez sea necesario descansar, hazlo, sabiendo que el verdadero reposo sólo se halla en Su presencia, Dios es nuestra fuerza. 

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar

Te invitamos a leer: BUSCAR A DIOS ES LA SOLUCIÓN.  


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martes, 20 de octubre de 2015

DIOS CUMPLE SU PALABRA

Las personas nos pueden fallar, las instituciones y aún nuestra propia familia, pero Dios nunca nos falla, él es fiel y cumple Su palabra. Veamos Génesis 21:1-2 “Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho”.

1)  Dios anhela tener comunión con sus hijos.

Reflexión: Vemos un privilegio excepcional que Sara experimenta “Dios la visitó”, esto fue algo glorioso en su vida, pues el Señor mismo vino a ella. Hoy día los hijos de Dios somos templo del Espíritu Santo, y debemos anhelar más que una “visitación”, debemos procurar una relación íntima y constante con Dios. 

Es necesario y fundamental que anhelemos estar con el Consolador, tanto como él también anhela estar con nosotros, en la Biblia el apóstol Santiago nos dice: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4:5). Lamentablemente por muchas razones, motivos o excusas nuestras, ese anhelo del Espíritu es correspondido someramente por nosotros.                

2)  Dios cumple sus promesas.

Reflexión: El texto bíblico nos dice que el Señor hizo esto “como había dicho… como había hablado”, Dios lo había prometido y lo cumplió. Creo que todos nosotros hemos vivido en algún momento de la vida la decepción, la tristeza o el dolor, por el incumplimiento de cosas que otros nos han prometido; pero cuando se trata de las promesas de Dios, podemos estar tranquilos y confiados, pues él no miente, ni se retracta, el Señor nunca falla y cumple su palabra, pues en él no hay cambio ni sombra de variación, concluimos que en él no hay el más mínimo margen de error.


3)  No hay nada difícil para Dios.

Reflexión: Vemos que Isaac nace en la vejez de Abraham y Sara. Recordemos que ambos se habían reído cuando el Señor les hizo ésta promesa, pues ellos eran de edad avanzada. Es en éste escenario cuando Dios les pregunta: “¿hay alguna cosa difícil para Dios?” (Génesis 18:14), y la respuesta a esta pregunta es una sola: “No, no hay nada difícil para Dios”. Por eso aunque veamos las circunstancias difíciles y contrarias, aunque la razón nos diga que no es posible y otros concluyan que es una fantasía, sí Dios lo dijo, él lo hará, él es fiel. Entonces persevera, él es fiel a su palabra, él no te miente y nunca te decepcionará. Dios cumple su palabra.

4)  Dios cumple su palabra a su tiempo.

Reflexión: Hemos leído en la Biblia que: “Dios lo hizo en el tiempo que había dicho”. Generalmente a nosotros nos cuesta esperar ¿por qué? Por nuestro orgullo, por nuestra ansiedad, porque tal vez queremos mostrar resultados a los hombres, porque quizá queremos decir: “yo tenía la razón”, etc. Pero Dios no está de afán, no se anticipa ni llega tarde, todo lo tiene planeado, nada lo toma por sorpresa, sólo requiere de sus hijos: obediencia y perseverancia.


Conclusión: Es fundamental fortalecer nuestra intimidad con Dios, pues él quiere estar con nosotros y allí nos hará entender su infinito poder y fidelidad para cumplir sus promesas en su tiempo, también aprenderemos a caminar en armonía con los tiempos de Dios, y allí nos concientizamos que nuestra vida está en sus manos, las mejores manos. Dios cumple su palabra, él es bueno y fiel.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

Te invitamos a leer: “CUIDADO CON EL ENGAÑADOR”.   


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jueves, 15 de octubre de 2015

Alimento para el espíritu, devocionales cristianos que edificarán tu vida

Hoy día se hace énfasis en la importancia de comer bien y hacer deporte para mantener nuestro cuerpo sano y fuerte. También se da mucha importancia a la buena figura o presentación personal. Pero la composición de nuestro ser va más allá del cuerpo físico y natural... 

sábado, 10 de octubre de 2015

Dios está al tanto de tu crisis

Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia. Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú,  y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.  Gén. 16:6b-9.

Agar enfrenta un tiempo duro y difícil de su vida, su señora Sarai la oprime y la menosprecia, ella decide huir (como a veces nosotros ante las adversidades lo hacemos o lo pensamos, pero debemos seguir el ejemplo de Jesús quien no huía, sino que seguía adelante en el poder del Espíritu de Dios).      
     
El Ángel de Jehová es Dios mismo, dice el texto que la encontró “en el desierto”, ella huyó al desierto, vemos a Dios buscando, ubicando, siguiendo a sus hijos en medio de las crisis, en medio de las dificultades. A veces el hijo de Dios va al desierto por dirección del Señor (por ej: Jesús “fue al desierto llevado por el Espíritu”), pero otras veces somos nosotros quienes nos metemos allí, cómo sucedió con Agar (el desierto es un lugar difícil para la vida, con suma escasez, lugar de soledad y muchas adversidades).      

“El camino de Shur” es una ubicación significativa, pues Shur significa muro, muralla tosca, pared, y nos deja ver aquellos tiempos cuando “caminamos” pero no avanzamos, es un estancamiento, aunque lleno de actividades. Esto sucede porque al alejarnos de la voluntad de Dios nos volvemos estériles, sin fruto.    

El Ángel del Señor le pregunta a Agar por su situación y su plan a seguir. Agar tiene un gran privilegio aquí, es visitada por Dios (Agar significa extranjera, no era del pueblo de Dios, pero el Señor estaba al tanto de ella), quien le expresa su deseo de escucharla, de saber cómo estaba, Dios estaba interesado en su dificultad e incluso en saber lo que pensaba hacer.

Creo que Agar, al igual que nosotros, esperaba una respuesta del Ángel dónde fuera justificada y porque no, quizá una reprensión para Sarai por su manera de actuar. Pero el Señor le responde: “Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano”, respuesta que sorprende a Agar. Recordemos que Oseas 2:14 dice: “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”. A veces Dios nos dice lo que no queremos escuchar, pero el Señor sabe lo que hace en nosotros y en los otros, y todo lo hace motivado por Su amor, sólo debemos obedecer.      

Reflexión final: Ante las crisis, lo primero que debemos hacer es buscar la presencia de Dios para recibir dirección, y no equivocarnos e ir por el camino del dolor, o estancarnos ante nuestra propia soberbia. Dios quiere conducirnos a su voluntad para nuestra bendición y honra de Su Nombre.

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar




miércoles, 7 de octubre de 2015

Dios es nuestro escudo
DIOS ES NUESTRO ESCUDO

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”  Génesis. 15:1.

    1) Dios nos da la victoria sobre nuestros enemigos.

Comentario: La frase “Después de éstas cosas” nos hace mirar atrás ¿Qué había sucedido? En el capítulo anterior Abram había enfrentado a quienes habían secuestrado a su sobrino Lot, familia y bienes. La batalla había sido intensa, pero finalmente Dios le dio la victoria sobre sus enemigos (eran cuatro reyes de Canaán).    
     
2) Es fundamental derrotar el temor.

Comentario: Inmediatamente después Dios habla a Abram y lo primero que le dice es: “No temas”. Frase que frecuentemente usó (y usa) el Señor para hablar a sus hijos y siervos, por ejemplo se lo dijo al profeta Jeremías, a Gedeón, a Josué el conquistador, a Pablo el apóstol, y hoy a nosotros. Aquí se lo dice a Abram, pues seguramente temía las represalias de los reyes cananeos que había derrotado, o temía su futuro, o quedarse sin hijo (ver Gén. 15:2-3), pero Dios que conoce el corazón de Abram, le habla fortaleciendo su fe.

3) Dios es nuestro escudo y fortaleza.

Comentario: Dios le explica a Abram porque no debe temer: “yo soy tu escudo”, algo así como: “aunque no tengas ejércitos como ellos, yo soy tu ejercito” o “aunque no tengas corona como ellos, yo soy tu corona y poder”. La palabra escudo aquí, viene de un término hebreo que además traduce: defensa, protección, arma. Esto era el Señor para Abram (y también para nosotros, pues también es nuestro Señor y él no cambia). Dios es nuestro escudo.               

4) Dios recompensa tu fidelidad y esfuerzo.

Comentario: Ahora el Señor le hace una promesa: “tu galardón será sobremanera grande”. Al observar las Escrituras vemos que Dios anima a sus hijos (ejemplo que los padres debemos imitar), y lo hace de diversas maneras, en éste caso promete un “gran galardón” que traducido del hebreo significa: “multiplicación de la recompensa”, “gran salario”. En el vrs. 18 “Dios hace un pacto con Abram, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra”, y podemos concluir entonces que las bendiciones, galardones, y recompensas que el Señor envía, no sólo son para nosotros sino también para nuestra descendencia.                    

Þ Dios es nuestro escudo, nuestra fortaleza, por tanto debemos desechar el miedo, porque él está al tanto de todo, recordemos que uno de sus nombres es “Jehová de los ejércitos”. Continuemos en el camino de Su propósito, sin desmayar, él ha prometido bendecir. Adelante, los que avanzan y perseveran son los que llegan a la meta y alcanzan grandes conquistas.

 (Texto escrito por Ptor Gonzalo Sanabria)  




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