lunes, 29 de febrero de 2016

“Cuando habían pasado,  Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así;  más si no, no”,  2 Reyes 2:9-10.

Se requiere pasión por la presencia de Dios, y perseverancia en medio de las dificultades. En tres ocasiones por lo menos, Elías pide a Eliseo que se quede en diferentes lugares, pero éste persevera, siguiendo a Elías. Eliseo anhelaba una doble porción del Espíritu Santo que estaba sobre Elías. Que interesante, porque en el A.T. el Espíritu Santo venía sobre los hombres, pero en el N.T. mora en los hijos de Dios, sin embargo, hombres como Elías y Eliseo le conocían de manera íntima y Eliseo quería más: bendita insatisfacción.  

Debemos procurar un crecimiento manifiesto del poder de Dios. El carro de fuego es una manifestación del cielo en la tierra. El reino de dios está siendo establecido en la tierra. El ministerio de Elías en la tierra había concluido, pero comienza ahora un nuevo tiempo y Eliseo sería el instrumento de Dios.

Gracias a Dios por las bendiciones alcanzadas, pero viene un nuevo tiempo, una nueva etapa que debemos administrar sabiamente, para que lo que Dios ha planeado no sea dañado, sino que seamos testigos e instrumentos de una gloria mayor de Dios.

Quien hace la obra finalmente es Dios. Los hombres y mujeres que servimos a Dios somos instrumentos, pero sin su bendición nada efectivo y trascendente podemos hacer, Eliseo dijo: ¿Dónde está, Jehová, el Dios de Elías?, y esto expresa que su anhelo era ver a Dios glorificándose ante el río Jordán.

No importa cuáles sean los  obstáculos a superar, siempre Dios será más grande. En el ministerio de Elías vemos siete milagros poderosos, pero en el ministerio de Eliseo vemos 14 milagros (una doble porción), porque Dios cumple su palabra, y su palabra dice: “la gloria postrera será mayor que la primera”.

El liderazgo en equipo es esencial (2 Rey. 2:15-17). Eliseo no estaba solo, había un equipo. Y le reconocían como el siervo puesto por Dios, pero es muy importante también lo que ellos veían: “ellos dijeron: el espíritu de Elías reposó sobre Eliseo”, el Espíritu Santo daba evidencias que estaba sobre Eliseo, daba evidencias que un nuevo tiempo había comenzado. La actitud de Eliseo, no fue de imposición, sino que actuó con sabiduría y Dios demostró que se movía a través de él.

Un líder no se impone a la fuerza, más bien inspira a su equipo, ese es el liderazgo que vemos en Jesús, los apóstoles dieron su vida por el Maestro, no por miedo a él, sino por amor y gratitud. Liderazgo no es imposición, es inspiración.

Un líder tiene en cuenta que no trabaja solo, que sus beneficios no son individuales sino grupales, que es necesario el amor, para tener paciencia y tolerancia, porque el trabajo en equipo es esencial, y sus resultados siempre serán mayores.

Reflexión final: Dios quiere llevarnos de gloria en gloria, debemos tener en cuenta estas tres cosas: pasión por su presencia, anhelar el poder de Dios manifestado y trabajar en equipo, todos procurando la gloria de Dios. Adelante, Dios trae cosas nuevas y gloriosas.

Oración: Señor Jesús ayúdame a caminar de tu mano, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda, deseo avanzar hacia tu plan, aviva el fuego de mi corazón, y dame fuerzas para perseverar hacía el nuevo tiempo que tienes para mí. 

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.

Te invitamos a leer: "CONFÍA EN DIOS". 

jueves, 25 de febrero de 2016

Introducción: Ante la dificultad en muchas ocasiones aparece el desánimo y el deseo de abandonar como una opción. Todos hemos enfrentado momentos críticos aún el Señor Jesús, pero siempre perseveró y el mismo Padre celestial lo fortaleció cuando la situación era altamente difícil. No importa cuán grande es el obstáculo, sí está delante de ti levanta tus oración a Dios y el cielo se moverá a tu favor…   

miércoles, 17 de febrero de 2016

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, es dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado,  volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies,  dándole gracias; y éste era samaritano”. (Lc. 17:11-16).

Es fundamental la fe en medio de las crisis. La fe nos lleva a buscar a Jesús. El texto dice: “yendo Jesús a Jerusalén… ellos le salieron al encuentro”, ellos se enteraron que él pasaba y lo buscaron. La mayoría de las veces las angustias nos acercan a Dios. La vida de los leprosos no era nada fácil: para la mente judía estaban bajo juicio de Dios, debían habitar en las afueras de las ciudades, debían anunciar su condición si alguien se les acercaba, ceremonialmente estaban impedidos, no podían ingresar al templo, lo más seguro es que perdían su familia, su trabajo. Pero desde esa condición buscaron a Jesús creyendo en su poder, a pesar de todo tenían fe, y clamaron al Señor... 

Veamos la respuesta de Jesús. Ellos captaron la atención del Señor, “Cuando él los vio…” recordemos que el Señor iba camino a Jerusalén, pero se detiene y los vio. Por eso llama la atención de Jesús, clama a él su misericordia y él te responderá. Jesús demanda de ellos un acto de fe, Jesús les dijo: “id, mostraos a los sacerdotes”, este fue un paso de obediencia y fe, pues según la ley el leproso iba a mostrarse al sacerdote para que éste certificará su sanidad, por eso dice: “aconteció que mientras iban, fueron limpiados”, mientras actuaban creyendo la palabra de Dios, fueron sanados, esto es ejercitar la fe en la palabra de Dios.

Un corazón agradecido glorifica a Dios. El samaritano volvió a adra gracias, y aprendemos que su corazón quería estar con Jesús. “Se postró en tierra a sus pies” le dio adoración, era samaritano, los otros seguramente eran judíos. Que triste cuando nos acostumbramos a las bendiciones y no damos gracias a Dios, qué triste cuando nos acostumbramos a las sanidades y liberaciones y no damos gracias a Dios. Éste samaritano adoró a Jesús, y el Señor lo honró, pues Dios honra a los que le honran. Todos debemos reconocer que la gloria es de Jesucristo nuestro Señor, que todo viene de él y a él damos gracias.

La salvación es el milagro más grande, Jesús le dijo: “tu fe te ha salvado”, es la fe en Cristo la que te da salvación, sanidad, libertad, restauración. Jesús es salvador, nos libra de la condenación eterna y nos sigue salvando de la angustia, del enemigo, del pozo de la desesperación, etc.   

Reflexión final: Estamos en tiempos de salvación y sanidad, el señor Jesucristo murió por ti, alcanzó la victoria para ti, con un corazón agradecido adórale, y con fe acércate a su presencia y grandes cosas sucederán, nuestro Dios es sobrenatural. 

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
 

viernes, 12 de febrero de 2016

Introducción: Con frecuencia ante los problemas y obstáculos de la vida diaria podemos sentirnos desfallecer. Sin embargo el Espíritu Santo habla a nuestro corazón y nos recuerda que Dios está con nosotros. Puede ser demos lugar a la duda, pero siempre la verdad de Dios prevalecerá y por eso tengamos presente que aunque pasemos por el fuego no nos quemará y las muchas aguas no nos quemarán...

PODEROSO ES DIOS PARA GUARDARME SIN CAÍDA

“Poderoso es Dios para guardarme sin caída y presentarme sin mancha delante de su nombre con gran alegría” Judas 24.

Es hermosos ver como éste versículo empieza destacando aquel gran poder de nuestro Dios. Él es poderoso, Todopoderoso, creador de los cielos y de la tierra, y al considerar su creación podemos tener una pequeña perspectiva del tamaño de su poder. Por ejemplo el sol es una estrella muchas veces más grande que nuestro planeta tierra, y aun así es pequeño al compararlo con otras estrellas. Entonces la grandeza y complejidad del universo nos permite ver Su inmenso poder y deidad.

Sin embargo, siendo fieles a la línea de pensamiento del escritor bíblico aquí el poder de Dios aparece directamente relacionado con el cuidado que tiene hacia nosotros sus hijos: “para guardarme sin caída”. Él es quien nos guarda y protege de toda maquinación del enemigo, es quien nos ha librado muchas veces del peligro y de la muerte. El enemigo de nuestras almas acecha como una fiera junto al camino, pero Dios es nuestro escudo y ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin.   

Añade el texto bíblico: “y presentarme sin mancha”. Frase que destaca el poder de la sangre de Cristo. Es el pecado el que mancha a los hijos de Dios y cuando el corazón humano se vuelve al Señor, él lo recibe con sus brazos abiertos y el poder de la sangre vertida en la cruz lo limpia de toda mancha. Al reflexionar en la palabra “presentarme” nos recuerda que todos nosotros compareceremos ante el Señor y daremos cuenta de nuestros actos, por eso es tan importante la comunión con el Espíritu Santo quien siempre estará procurando la limpieza de nuestro corazón para que ante la venida del Señor nada nos tome por sorpresa.

Nos presentará el Señor con gran alegría. Es muy interesante ver como Dios no sólo lo hará con alegría sino con una muy grande. Recordemos que el Padre dijo de Jesús: “Éste es mi hijo amado, en el cual tengo complacencia”. Dios se complace en sus hijos, por eso al traerlos ante sí “lo hará con gran alegría”.      

La mano de Dios guarda la vida de sus hijos, la preciosa sangre de Jesús limpia toda mancha en su caminar, el Espíritu Santo es quien redarguye y convence de maldad el corazón que ha desobedecido, es decir Dios ha hecho todo lo posible para que ninguno de sus hijos se pierda, porque sabe él que los más grande no son sus bendiciones sino estar con él para siempre.

Reflexión final: Poderoso es Dios para guardarnos sin caída, poderoso para limpiarnos de todo pecado y llevarnos con él para siempre. Por eso sigamos el camino del Señor y cuando aparezca el desánimo vamos ante Su presencia y recibamos su fuerza y amor para perseverar. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.


Te invitamos a leer: “DIOS RECUPERA LO PERDIDO”.    



lunes, 8 de febrero de 2016

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”, Hebreos 12:1-3. Dios es tu fortaleza... 

I. CONCENTRACIÓN: 

A. La concentración es fundamental para alcanzar las metas.         

Nota: De centrum: centro, punto central de una cosa. El prefijo "con" significa conjuntarse, unirse, estar con... Concentrarse significa estar con el centro, enlazarse con el punto central; podemos decir que estar concentrado es estar enfocado; la ausencia de concentración provoca grandes pérdidas y el fracaso de grandes proyectos… Ej: una carrera universitaria… tu vivienda…     

B. Cuál debe ser mi principal visión y por qué? Heb. 12:2a.           

Nota: todo tu potencial avanzará para alcanzar lo que tú veas y anheles, porque esa es tu visión. Mi principal visión debe ser Jesús, por qué? Porque es “el autor y consumador de la fe”, otra versión (NVI) “fijemos nuestros ojos en Jesús, el pionero y perfeccionador de nuestra fe”, algo así como en Cristo comienza mi fe y en Cristo se perfecciona y completa, en él se sustenta y afirma.     
 
C. Nuestra vida cristiana se asemeja a una carrera atlética, Heb. 12:1.          

Nota: imagina un estadio… la cuestión aquí no es llegar primero, sino que todos debemos llegar: “correr con paciencia la carrera”… la concentración en la meta se convierte en el impulso en los momentos de debilidad, desánimo o decepción… tu meta es Cristo porque él es tu visión, los triunfos terrenales son pasajeros… Cristo es para siempre…  
 
II. INSPIRACIÓN:      

A. La inspiración es aquello que te impulsa, que te alienta o aquello que despierta o renueva en ti el deseo de hacer o continuar, Heb. 12:2b.      

Nota: “por el gozo puesto delante de él”, el término gozo (gr, jará) significa también alegría, deleite; según Is. 53:10-11a, el gozo lo experimentaría Jesús al ver el fruto de su aflicción: millones y millones de hijos para Dios… fue éste gozo el que lo llevó a sufrir la cruz y a menospreciar el oprobio (o la vergüenza, la bajeza)…  
     
B. Nuestro ejemplo o modelo es Jesucristo el Señor, Heb. 12:3.      

Nota: el término contradicción, es traducida en L.B.A. como “hostilidad”, también significa: oposición, Jesús vivió todo esto… “consideren” equivale a decir mediten en… otra versión (AF) dice: “No perdáis, por tanto, de vista a quien tuvo que soportar una oposición tan fuerte de parte de los pecadores para que el desaliento no se apodere de vosotros”.

III. EL GALARDÓN:   

A. Debemos tener una conciencia real del futuro galardón, Heb. 12:2c.    

Nota: Cristo fue honrado y exaltado, por cuanto se despojó de su propia voluntad para hacer la voluntad del Padre… las medallas, premios y trofeos entregados en las competencias olímpicas y mundiales son reconocidos y aplaudidos, pero son temporales, porque son terrenales, pero los galardones celestiales son tesoros eternos e incorruptibles…  

B. Dios motiva a sus hijos a través de galardones.  

Nota: aún la naturaleza humana de Jesús tuvo esto en cuenta: “por el gozo puesto delante de él… fue a la cruz”… y después “se sentó a la diestra de Dios”, cuando tú haces la voluntad de Dios para tu vida, él te premia aquí en la tierra, y en el cielo… “él está sentado en su trono” porque es el Rey de reyes y Señor de señores, y que no tiene el Rey que no te pueda dar a ti… él es dueño de todo, por eso “es poderoso para darte mucho más de lo que tu pides o entiendes”…

Nota: muchos invierten su vida para alcanzar una medalla en la tierra, se abstienen de muchas cosas para lograr sus metas, esfuérzate y sé valiente, porque lo que Dios ha planeado para ti apenas comienza…

Nota: “y se sentó a la diestra del trono de Dios”, junto al Padre, el más grande galardón, la más grande recompensa, no es lo que el Rey te da o te pueda dar, es estar con el rey para siempre…

Conclusión: Es necesario que nuestra mirada esté fija en Jesús, considerar su ejemplo y fortalecernos en él, él experimentó dolor, vergüenza y rechazo, pero hizo la voluntad del Padre y fue honrado… tú eres su hijo(a) amado(a), persevera porque grandes cosas hay para ti… 

viernes, 5 de febrero de 2016

“Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado… Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca,  de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro,  ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”. Marcos. 4:35-39.

Es fundamental concientizarnos de la realidad de las tormentas. El mar de Galilea, se llama así por su gran tamaño en comparación con el territorio de Israel, pero es un gran lago de agua dulce. Debido al bajo nivel del mar de Galilea, la temperatura del aire es mucho más cálida allí que en las mesetas y montañas circundantes, y por el valle del Jordán llegan fuertes vientos procedentes del monte Hermón, que se encuentra hacia el norte no muy lejos de allí y cuya cima está coronada de nieve, lo que resulta en trastornos atmosféricos, que facilitan la formación de tormentas repentinas.

Habían varios pescadores entre los discípulos, que habían crecido allí, conocían muy bien el lago, seguro calcularon que la noche estaba bien para viajar por el lago... “pero se levantó una gran tempestad”, fue repentina. A veces nuestra experiencia y capacidad son impotentes ante ciertas tormentas de la vida.

Debemos tomar la actitud correcta ante las tormentas. Jesús dormía, el Señor confiaba en la protección de su Padre y estaba seguro del propósito divino, esta certeza produce paz y confianza. Los discípulos estaban temerosos e incrédulos, el antónimo de la fe es el temor, la fe se alimenta con la Palabra de Dios, el miedo se alimenta con las palabras de fracaso.

Tu boca es el instrumento de Dios para vencer la tormenta. Jesús le habló a la tormenta con poder, en cambio los discípulos hablaban de morir… ¿cómo hablas tú cuando estás en medio de la tormenta? Porque tus palabras alimentarán la  tormenta o la harán desaparecer.

Jesús ejerció la fe y la autoridad, Jesús le habló a la tormenta, ejerciendo la autoridad, y declarando la “bonanza”, palabra traducida del término griego “galene”: que significa: calma, gozo, raíz de sonreír. Dice el texto: “reprendió al viento… y cesó el viento”. Háblale con autoridad al origen de tu tormenta, Dios se levantará a tu favor.

Al otro lado de la tormenta, hay una gran victoria. El plan de Jesús era ir al otro lado, allí Jesús realizó uno de los más grandes milagros de su ministerio: la liberación del endemoniado gadareno. A veces podemos estar caminando en el propósito de Dios y encontrarnos con una tormenta… Había sido un día largo de trabajo para el Señor, había estado enseñando y ministrando, por eso dice: “despidiendo a la multitud” = vrs. 36a, y por eso dormía, pero aparece una tormenta.

Obstáculos seguro aparecerán cuando caminas hacía el propósito de Dios, pero esfuérzate porque el plan del Señor prevalecerá. Al otro lado hay un gran milagro, y no serás sólo testigo de él, sino protagonista en las manos de Dios.

Reflexión final: Una tormenta puede venir para distraerte, para evitar que avances, para generar miedo e incredulidad y hacerte retroceder, para procurar que tus sueños se hundan, pero al otro lado hay una gran conquista, hay una gran victoria, hay un milagro, seguro que la fe de los discípulos después de esto era más grande… Dios tiene para ti grandes cosas.

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.



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