viernes, 29 de abril de 2016

Dios es propicio para cada tiempo de nuestra vida. Dios fue el proveedor de Israel en el desierto, y aunque era un lugar difícil, Dios nunca faltó con Su provisión y protección, siempre suplió las diversas necesidades de Israel en éste complicado lugar. Ahora Josué e Israel, deben iniciar la conquista de la tierra prometida, lo que implica batalla con los ejércitos cananeos, es pues un nuevo tiempo de avanzada y guerra...     

“Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él,  el cual tenía una espada desenvainada en su mano... Entonces Josué, postrándose… le adoró… Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo”, Josué 5:13-15.

Josué tiene un encuentro con el Señor precisamente antes de las batallas en Canaán. El Señor se manifiesta como Príncipe del ejército de Dios para las batallas que ahora enfrentarían. Una vez más Dios se revela de acuerdo al momento por el que atravesamos, él viene a equiparnos y animarnos para enfrentar los nuevos desafíos.

Josué e Israel deben pasar por una transición, del Dios proveedor en el desierto al Dios de los ejércitos; de estar en la posición de recibir la provisión de Dios a batallar y conquistar la tierra prometida. De igual manera el creyente debe transicionar de sólo esperar la provisión a conquistar los nuevos desafíos que Dios pone por delante.
          
Nuestro Dios es además guerrero, nunca ha perdido ninguna batalla, requiere de su ejército obediencia, sensibilidad a Su voz, firmeza ante el enemigo y santidad, por eso se manifiesta así a Josué: con una espada desenvainada, como Príncipe (del hebreo "sar" que significa: jefe, capitán, general, cabeza) del ejército de Dios. 

El ángel le ordena quitar su calzado, pues era santo el lugar donde estaba, y surge la pregunta ¿dónde estaba? En tierra cananea, tierra pagana, idolátrica, pero la presencia de Dios allí la santificaba. No es el resplandor de la decoración, ni el brillo de la fantasía, ni la arquitectura religiosa lo que hace santo un lugar, sino la manifestación gloriosa de la presencia de Dios allí.

El señor le ordena a Josué “Quita el calzado de tus pies”, el calzado es figura de nuestro andar. Recordemos que Jesús lavó los pies a sus discípulos. Aunque seguimos a Jesús, a veces nuestros pies se ensucian en éste peregrinar terrenal, y debemos ir al Señor para que éstos sean limpiados por Su sangre, y ejercitarnos en el Espíritu y en Su Palabra para andar por el camino de la santidad.

Ahora, el Señor se manifiesta así (“Príncipe del ejercito de Jehová”) a Josué animándole a seguir adelante, pues Su presencia estaría con él, aunque ya no estaba Moisés, Dios seguía allí, cuando Israel estuviera en batalla aquí en la tierra, desde el cielo los ejércitos angelicales estarían a su favor, y aunque Israel vería a Josué dirigiendo, en realidad su capitán sería Jesucristo nuestro Señor, y así los ejércitos cananeos no prevalecerían contra el pueblo de Dios. 
  
Reflexión final: La Escritura nos dice que Dios nos lleva de gloria en gloria, él conduce nuestra vida hacia lo nuevo, él ha estado con nosotros y seguirá ayudándonos, su provisión y protección no nos ha faltado, ni nos faltará, él nos conduce hacia Su voluntad… no desmayes, fortalécete en Su palabra, porque fiel es el que prometió.

Te invitamos a leer: "UN MENSAJE TRANSFORMADOR".  


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.  


miércoles, 27 de abril de 2016

El desierto era una parte del camino que Israel debía atravesar hacia la tierra prometida, y Dios fue su proveedor. Aunque el desierto era un lugar difícil, Dios nunca faltó con Su provisión y protección, siempre suplió las diversas necesidades de Israel en éste complicado lugar. El desierto era un escenario de formación, en el que Israel debía conocer más a su Dios y crecer en su fe y fidelidad al Señor, pues la nueva tierra exigiría estas cosas...

CUANDO EL MANÁ DEJÓ DE CAER

“Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.”, Josué 5:11-12.  

Debemos agradecer a Dios la provisión y victorias del pasado, pero es necesario extendernos hacia lo nuevo. El maná es figura de la provisión divina del pasado. Dios tuvo cuidado de su pueblo mientras caminaban en el desierto, les dio a comer pan del cielo, la Escritura dice que “era como semilla, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel”. 

Fue la provisión de Dios en el desierto, en el pasado, ahora enfrentaban un nuevo tiempo. Por eso, Jesús dijo: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron…  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan,  vivirá para siempre”, Jn. 6:49-51. Dios es propicio a nuestras necesidades en cada tiempo o periodo de nuestra vida.

Nuestro corazón debe mantener una comunión continua y sensible a la voluntad de Dios y a sus tiempos, pues el maná fue la provisión en el desierto, pero en la tierra prometida las cosas cambiarían. Dios por su Espíritu ha dispuesto revelarnos sus planes y diseños, esto implica sin duda una comunión íntima y constante, pues él se revela en el secreto.    

Dios es propicio para cada tiempo de nuestra vida. Los frutos de Canaán representan lo nuevo de Dios. Ahora comienza un nuevo tiempo, hay cambios en su estilo de vida, pues por años salieron a recoger el maná que caía del cielo, pero ahora comienzan un nuevo tiempo, entran en una nueva tierra, algo nuevo ha llegado, y Dios lo deja claro, pues cesó el maná (bendición de Dios para el desierto, pero Dios mismo lo suspende, y ahora deben tomar los frutos de la nueva tierra).

En reemplazo del maná, ahora recogen los frutos de la tierra que Dios les había prometido, pues Dios no miente, él cumple Su palabra. Los mayores de veinte años habían muerto en el desierto, por su continua rebelión contra Dios, y los menores de veinte años son los que ingresan a la tierra prometida (A excepción de Josué y Caleb, Dios tuvo que hacerlo a través de una nueva generación), pero el Señor siempre cumplirá su propósito, aunque tenga que levantar una nueva generación. Entonces debemos ser entendidos de los tiempos de Dios para avanzar en lo que él ha planeado para nosotros y para nuestra generación.  

El haber comido el fruto de la tierra prometida, panes y espigas nuevas, al otro día de la pascua, nos recuerda que después de participar de nuestra pascua (es decir, apropiarnos por la fe de la obra redentora de Cristo), iniciamos una nueva vida, donde nuestro espíritu se alimenta mediante el "pan fresco y diario" de la palabra de Dios, y es fundamental mantener ese anhelo cada día de nuestra vida, por eso dice la Escritura: "Como niños recién nacidos, busquen la leche no adulterada de la Palabra; gracias a ella crecerán y alcanzarán la plenitud" 1 Pedro 2:2.  

Reflexión final: Los planes del Señor son perfectos, y lo correcto es disponer nuestro corazón para entenderlos y caminar en sus tiempos. Dios sabe lo que hace. Fortalezcamos nuestra comunión con Dios, y él nos revelará sus secretos y tiempos para bendición nuestra y de nuestra generación. 



Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.  

viernes, 22 de abril de 2016

Por la fe alcanzaron grandes cosas los antiguos, según Hebreos 11. Éste principio no ha cambiado, las grandes conquistas para Dios requieren la fe en él. Josué avanzó hacía la tierra prometida creyendo en las promesas de Dios, y en efecto el Señor cumplió Su Palabra. Cuando crees en Dios, él no te dejará avergonzado...  

LA CIRCUNCISIÓN EN GILGAL 

Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel”, Josué 5:1.

Los milagros del pasado deben fortalecer nuestra fe hacia el futuro, y recordar para glorificar a Dios es importante. En el texto de hoy, la ubicación geográfica es significativa, Israel ha atravesado el desierto y el río Jordán (Dios hizo un milagro, pues pasaron por el río en seco), y están a punto de iniciar la conquista de la tierra prometida, la tierra que fluye leche y miel. 

Lo que tenían por delante era un gran desafío, pero Dios les había mostrado Su poder atrás: las plagas de Egipto, les abrió el Mar Rojo, les dio carne y pan en el desierto, sació su sed con agua de la roca, les dio la victoria sobre Amalec y los protegió de Balaam, Dios estaba con ellos, y ahora acababa de abrirles el Jordán. Debemos recordar las obras de Dios para impulsarnos hacia adelante, y no recordar la maldad con nostalgia para volver atrás.

Es fundamental tener presente que aunque Dios desea lo mejor para nosotros, no pasará por alto Su propia Palabra, pues Dios es santo. El pueblo de Israel debía prepararse para el nuevo tiempo, para el nuevo desafío, para conquistar la nueva tierra que Dios ponía delante de ellos, según Josué 5:2-3 (“En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel. Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.”), hay varias cosas muy importantes aquí:

1. La frase “en aquel tiempo” del vrs. 2, nos hace pensar en instrucciones específicas de Dios a Josué para ése momento en especial.

2. La circuncisión (que consiste en el corte del prepucio), era una práctica antigua, anterior al pacto con Abraham, y Dios la tomó como señal de Su pacto. Es útil desde el punto de vista médico por la higiene, pues favorece la limpieza, la pureza y la fecundación o multiplicación. Israel no logró entender, como Dios se lo dijo muchas veces, que la verdadera circuncisión es la del corazón… Deut. 10:16 “Circuncidad,  pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz”.  

3. El vrs. 5 nos aclara por qué Josué debía hacerlo (“los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado”).

4. La aplicación espiritual de la circuncisión hoy, es que nos habla de: pureza, pacto, diferencia, entrega de corazón, identidad con Dios. Es un corte que implica dolor: vrs. 3. La circuncisión espiritual es una condición para dejar atrás el desierto y entrar a la tierra que fluye leche y miel, vrs. 9. “Eloprobio de Egipto” por generaciones, estuvo sobre Israel, y hace referencia a la esclavitud, la palabra hebrea para oprobio, traduce además: desgracia, afrenta, deshonra, vergüenza, pero Dios le dice a su pueblo, “hoy (en un día) he quitado el oprobio que estaba sobre ustedes”. Dios puede cambiar las cosas en un solo día. 
   
5. En el vrs. 10 (“Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó”), Israel participa de la Pascua (que nos habla de sacrificio, cordero, fuego, la pascua era símbolo del sacrificio de Cristo), antes de iniciar la conquista de Canaán.

6. Concluimos entonces que para conquistar la tierra que fluye leche y miel, era necesaria la circuncisión (pureza de corazón) y comer la Pascua (creer y tomar lo que Cristo ganó en la cruz del Calvario). 

Reflexión final: Al considerar esta experiencia de Israel antes conquistar la tierra prometida, concluimos que Dios requiere de nosotros éstos elementos mínimos para avanzar y conquistar lo nuevo de Dios para nosotros: fe en Sus planes, pureza de corazón y apropiarse de los beneficios de Cristo alcanzados en la cruz del calvario. Más que capacitación, lo que Dios espera es disposición y fe. No dejes de avanzar, lo nuevo está por llegar. 

Te invitamos a leer: "NO TEMAS, CREE SOLAMENTE". 


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos. 


miércoles, 20 de abril de 2016

Si usted sale a su jardín y arroja al suelo un poco de aserrín, los pájaros no se fijarán en él; pero sí en cambio arroja migas de pan, en seguida verá cómo los pajaritos bajan de los árboles para tomarlas. El que es realmente hijo de Dios conoce bien la diferencia, por así decirlo, entre el aserrín y el pan. Muchos que se dicen cristianos están comiendo del aserrín del mundo, en lugar de ser alimentados por el Pan que desciende del cielo. Lo único que puede satisfacer los anhelos del alma es la Palabra del Dios viviente (D.L. Moody). Es fundamental caminar en una vida de comunión con Dios y con la Palabra... 
    
En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos… Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones… Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra”, Hch. 6:1-4.

Aún en medio de la abundancia pueden llegar las crisis. El texto comienza diciendo: “En aquellos días”, es decir seis años después de pentecostés, días de crecimiento, de unción y poder, días de un impresionante respaldo de Dios, en éstos días se presenta ésta dificultad en la iglesia, pero puede ser en la casa, en el trabajo, en la universidad, etc. Aunque una murmuración sea cierta, su naturaleza es dañina.

La palabra murmuración viene de un término gr. gongusmós que traduce también: murmullo, voz muy baja, queja, desacuerdo, conversación de descontento en privado. Y se añade la frase: “los griegos contra los hebreos”, pero ambos creyentes, y vemos una separación dentro del mismo cuerpo, y esto estaba afectando a la iglesia. Dios quiere una iglesia caminando en una misma visión: el establecimiento y extensión de su Reino.

Es fundamental tener como prioridad de vida, la comunión con Dios. Actividad no es sinónimo de espiritualidad. A veces pensamos que movernos mucho, indica vida espiritual. Aquí vemos que los apóstoles tienen una prioridad: la oración y la Palabra. 

El vrs. 4 dice: “nosotros persistiremos en”, la palabra persistir de un término griego proskartereo significa además: perseverar, ser continuamente constante. Allí, en ése espacio de comunión con Dios, recibían: el poder y la sabiduría para dirigir la iglesia, eran fortalecidos contra los ataques del enemigo, la revelación de la doctrina apostólica, el consejo divino para atender las diversas situaciones de ésta gran iglesia.

Un espíritu fortalecido vencerá las dificultades y tentaciones del día. Al observar la Escritura vemos que los hombres y mujeres usados por Dios de manera especial, que glorificaron a Dios con sus vidas, tenían una vida devocional fuerte y constante, por ej: el rey David dijo: Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela”. El mismo Señor Jesús lo hacía: Levantándose muy de mañana,  siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. 

El mundo ofrece muchas cosas que no agradan a Dios, y nos presenta obstáculos y tropiezos, y los podemos vencer fortalecidos en la presencia de Dios, José huyó de la mujer de Potifar, los tres jóvenes fueron protegidos en el horno de fuego, Daniel fue protegido por Dios en el foso de los leones, Cristo venció al tentador en el desierto, y por él podemos vencer hoy.  

La comunión con Dios traerá resultados evidentes, (“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”, Hch. 6:7). El crecimiento integral es manifiesto, hay vida espiritual, corazones arrepentidos y transformados, crecimiento en la iglesia y en la labor que desarrollemos.  

Cada día que pasaba se añadían personas a la iglesia, porque a causa de la presencia de Dios los corazones eran impactados. Cuando tenemos comunión con Dios, no es necesario decirlo, pues los demás lo notarán, por ej: Moisés cuando descendía del monte Sinaí, su rostro resplandecía.       
 
Veremos la victoria sobre la oposición. Los sacerdotes, eran fariseos y por tanto se oponían a la fe en Jesucristo el Señor, pero aquí dice que “muchos obedecían a la fe”. Cuando tenemos comunión con Dios, los enemigos terminan buscando al Señor y los que se oponen terminan ayudando. Procura mantener tu comunión con Dios, porque él se encarga de tus enemigos. 

Dios quiere manifestar su poder en medio de su pueblo, porque ésta es característica de nuestro Dios, él es Todopoderoso, es Sobrenatural. La comunión con Dios te llevará a nuevos niveles y lo sobrenatural comenzará a suceder a través de ti…
  
Reflexión final: Nuestra comunión con Dios es fundamental, es vital. Las crisis deben impulsarnos a intensificar nuestra comunión con el Señor, pues pueden ser un llamado de Dios a la intimidad. La comunión con Dios da la fortaleza para vencer y alcanzar el propósito de Dios en nuestras vidas, renueva y cuida tu comunión con Dios.

Te invitamos a leer: "AVANZA HACIA LO NUEVO DE DIOS". 


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.   

lunes, 18 de abril de 2016

Al considerar que la serpiente atacó y dañó la familia en el Edén; luego sólo una familia fue salva: la de Noé; luego faraón en Egipto dio la orden para que todo niño hebreo que naciera lo mataran; y Herodes dio orden para que mataran en Belén y alrededores a todo niño varón menor de 2 años, vemos que el enemigo de nuestras almas, procura dañar las familias. Es aquí donde los hombres y mujeres de Dios debemos levantarnos y salvar nuestra familia...   

“Oyó Abram que su pariente (Lot) estaba prisionero, y armó a sus criados… y los siguió hasta Dan… él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba, y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente”, Génesis 14:14-16.

Es fundamental una conciencia de la realidad familiar. Lot vivía sin discernimiento, pues la ciudad donde vivía Lot era Sodoma, estaba allí con su familia e hijos, era un lugar conocido por su depravación, desde el más pequeño hasta el más grande, y Lot escogió ese lugar porque lo vio bonito y “prospero”, pero no había temor de Dios, ni era el lugar apropiado para la educación de sus hijos. 

Su nombre Lot significa: envuelto, cubierto, oculto, escondido. Es decir, su propia oscuridad, sus propias tinieblas lo llevaron a Sodoma. La práctica homosexual en la Biblia se denomina varias veces sodomía, en relación a lo que caracterizaba a ésta ciudad…  

Allí Lot fue despojado y hecho prisionero, el enemigo tomó a Lot, a su familia y sus bienes. La palabra prisionero también traduce del hebreo al español: cautivo, robado, transportado. A veces nuestra familia por malas decisiones, se encuentra en un estado de cautiverio, ha sido despojada, ha perdido el gozo de Dios, o nunca lo ha tenido, han perdido sus bienes, o son prisioneros de alguna adicción, prisioneros de la depresión o de la idolatría, etc.

El amor y la perseverancia conducen a la victoria. Aunque la relación entre ellos no había terminado bien, Abram no tenía ningún resentimiento hacía su sobrino Lot, por el contrario tenía un corazón perdonador y quiere el bienestar de sus familiares. 

Las crisis familiares son también una oportunidad para ejercer el perdón. Aunque el contexto nos enseña que Abram tenía 318 criados, estaba muy bien, tranquilo y prospero, él no fue indiferente a la situación de su sobrino.

El corazón de Abram tomó la actitud de batalla por su familia, “Armó a sus criados”, y “cayó sobre ellos de noche y les atacó”, aunque Abram no era un guerrero de su tiempo, se armó de valor para salvar a su familia. Abram moraba en el encinar de Mamre, y “los siguió hasta Dan” (viaje de aprox. 200 kms) y allí los atacó, y volvió a perseguirlos “hasta Hoba”, (viaje de 160 kms aprox.), Abram batalló por su familia en varias ocasiones, y no se desanimó, ni descansó hasta rescatarlos.

Tu recompensa es el bienestar de ellos. Recuperar a la familia debe ser nuestra meta. Recobrar en otras versiones se traduce: recuperar, reconquistar, volver a traer. ¿Qué fue lo que Abram recuperó? A su sobrino Lot, a las mujeres y demás gente, y todos los bienes. ¿Qué será necesario recuperar en casa? Tal vez, la paz, el amor de esposos, el cariño y ternura hacía los hijos, el orden, recuperar la estabilidad económica, la devoción a Dios como familia, traer a los otros miembros de la familia a Cristo.

No dejes de luchar por tu familia, Dios cumplirá su propósito. Después de ésta batalla, quizá había temor en Abram por las represalias, o temor porque el tiempo estaba pasando, y las promesas de Dios no se cumplían. 

Pero Dios no se tarda, él siempre sabe lo que hace y al final veremos su recompensa, Dios le dijo: “Abram no temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”, parafraseando le dice: “yo iré mucho más allá de tus limitaciones, no tengas temor, yo haré un milagro en tu familia, y mi propósito en ti se cumplirá, tu descendencia será como las estrellas del cielo”.

Reflexión final: Dios responderá a tu perseverancia, Dios responderá a tu fe y amor por tu familia, no te desanimes por las actitudes en tu casa, o por lo que el enemigo esté haciendo, lucha por tu familia. Dios peleará contigo y venceremos, porque nuestra familia es de Jesucristo.

Te invitamos a leer: "NO CONSIDERES VOLVER ATRÁS".    


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.  



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