jueves, 19 de mayo de 2016

Resistir el modelo de Dios endurece el corazón, Romanos 11:7-10.       

Israel buscaba justicia por sus propios medios y desechó el modelo de Dios por su gracia, por tanto no se sometieron a la justicia del Señor, de manera que sus corazones se endurecieron. No seguir el camino de Dios, es emprender el nuestro y éste camino siempre dejará insatisfacción, decepción y dolor.    

(No responder al llamado de Dios trae tristes resultados) Cuando alguien decide seguir su propio razonamiento, desechando el consejo y diseño de Dios, el resultado es dureza de corazón, ceguera, aturdimiento y confusión. Se pierden las bendiciones de la mesa, hay caídas frecuentes en el camino y fatiga ante el trabajo estéril.    

Por la transgresión de Israel la salvación vino a los gentiles, Romanos 11:11-15.       

La transgresión de Israel a la que se refiere Pablo es su incredulidad. En su soberanía y conocimiento Dios sabía la actuación de Israel sin impulsar semejantes acciones; pero eso lo usaría el Señor para enviar la salvación a los gentiles. Con esto se espera provocar a celos a Israel y lograr la salvación de algunos.  

Vemos una vez más la soberanía y poder de Dios para transformar una dificultad en una gran victoria. Una adversidad en las manos divinas es transformada en una herramienta para el logro de los planes del Señor.  
      
Los gentiles deben cuidarse del orgullo, Romanos 11:16-21.        

Pablo usa palabras como “las primicias… y la raíz” para referirse a Abraham, Isaac y Jacob. La masa y las ramas hacen referencia al pueblo de Israel que salió de los lomos de los patriarcas. Son santos, esto es escogidos, separados para Dios.    

Los gentiles han sido injertados en el olivo genuino y participan de la rica savia del olivo. Pero esto no debe producir orgullo y jactancia ante las otras ramas, pues es la raíz la que sostiene a las ramas, no seas orgulloso, ya que así como Dios no perdonó a las ramas originales, tampoco te perdonara a ti.    

Bondad y severidad de Dios, Romanos 11:22-24.       

El apóstol Pablo anima al gentil a permanecer en la bondad de Dios, esto es mantener la fe y un corazón obediente, pues el Señor cuida de aquellos que en él confían. Lo contrario hará que Dios corte la rama orgullosa y autosuficiente. Poderoso es Dios ante la fe de los israelitas para volver a injertarlos en el buen olivo pues son las ramas naturales. Dios es bueno y siempre está dispuesto para restaurar. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: “JESÚS SIGUE HACIENDO MILAGROS”.    


No responder al llamado de Dios trae tristes resultados.  

martes, 17 de mayo de 2016

Nuestro nuevo libro: SERMONES PARA PREDICAR, Tomo dos.    

Es un libro que contiene treinta sermones basados en la Palabra de Dios, y cada uno compuesto varios puntos, notas y comentarios que tienen en cuenta el aspecto cultural judío, el tema histórico, geográfico y el análisis del texto en su original según sea el caso.

Mensajes organizados y sencillos para predicar en la iglesia, grupos y seminarios. Esperamos que se aun herramienta de apoyo en tu servicio al Señor. Hallarás temas como:

Un gran obstáculo es una gran oportunidad. 
Quitemos lo que estorba la conquista. 
La perseverancia es la plataforma de todas las virtudes. 
Dios restaura y transforma las familias. 
La gratitud es señal de madurez espiritual. 
La integridad es una virtud que te hará triunfar. 
No mires atrás. 
Dios tiene cuidado de ti.

Te invitamos a ver y adquirir nuestro nuevo libro en: “SERMONES PARA PREDICAR, Tomo 2”.   

(Pastor Gonzalo Sanabria)   

Publicado simultáneamente en: Recursos cristianos. 

lunes, 16 de mayo de 2016

La consagración a Dios es fundamental, Romanos 12:1-2. Las palabras de Pablo nos recuerdan cuando los judíos presentaban sus sacrificios al Señor, ahora en Cristo debemos presentar nuestro cuerpo a Dios para hacer su voluntad, por eso dice “vivo, santo y agradable a Dios”. 

El cristiano es llamado a una transformación que se alcanza mediante la renovación del entendimiento o mente. Acción que se logra a través de la Palabra de Dios, la obra del Espíritu Santo y la disposición del creyente. Dios mismo ha puesto la mente de su Hijo en nosotros (“Más nosotros tenemos la mente de Cristo” 1 Corintios 2:16) y debemos procurar el crecimiento y fortalecimiento de ésta en nosotros.

El resultado será palpable al desarrollar la capacidad para discernir entre el bien y el mal, y la habilidad de Dios en el creyente para descubrir y elegir la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor, y es en éste camino donde el hijo de Dios experimentará un sobrenatural respaldo de Dios en su vida.         

La humildad glorifica a Dios por su poder, Romanos 12:3-8.        

Nuevamente el apóstol Pablo nos recuerda la importancia de evitar el orgullo y la arrogancia, no debemos pensar demasiado bien de nosotros mismos. Él sabe muy bien que por la gracia de Dios es apóstol, en una ocasión dijo: “Por la gracia de Dios, soy lo que soy”.

La frase “Conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” nos habla de aquella fe impartida por Dios para cumplir con una misión delegada por él. Esto lo vemos por ejemplo en el capítulo once de Hebreos dónde Dios impartió una medida de fe a cada uno conforme a la tarea que había que llevar a cabo.  

Todos los nacidos de nuevo en Cristo somos miembros de un solo cuerpo: la iglesia, y cada miembro recibe la vida de Cristo y todos nos pertenecemos y necesitamos mutuamente, así como en el cuerpo natural todos los miembros son importantes. 

Dios asigna o delega dones en cada uno de los miembros del cuerpo para desarrollar un servicio o tarea específica para bendición o edificación del cuerpo. Por esto nos necesitamos los unos a los otros.     

El carácter que se espera de un cristiano, Romanos 12:9-18.       

En los siguientes versículos Pablo enumera una serie de actitudes y virtudes que debe desarrollar y ejercer el hijo de Dios, como llamado por Dios a ser cristiano debe vivir como tal:

Con amor genuino, sincero sin hipocresía.
Con amor fraternal valorando al otro.
Diligentes en el servicio.
Amables y constantes en la oración.
Sin orgullo ni arrogancia, sino con humildad.
No tomar justicia por sus propias manos.

Pablo por el Espíritu abarca casi todas las áreas de vida del ser humano, y vemos que al resumir nos indica una vida en la que el carácter de Cristo es manifestado, sus acciones son el resultado de una transformación espiritual que es evidenciada en la vida diaria. La verdadera vida espiritual no se aísla, por el contrario se convierte en una generadora de bienestar en su comunidad y cautiva a quienes no conocen al Señor Jesús.        

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.


Te invitamos a leer: “DIOS ES MISERICORDIOSO Y SANTO”.   


sábado, 14 de mayo de 2016

La justificación por fe: Romanos 5:1-5. Cuando el hombre se acerca a Dios y cree en la completa obra de Cristo en la cruz y en su posterior resurrección es justificado, es declarado justo, sus pecados han sido perdonados. Lo que procede ahora es vivir esa justicia, es decir, lograr que nuestra vida concuerde con ese estado espiritual que Dios nos ha concedido: justos.

Veamos en primer lugar lo que nos brinda la justificación:

“Paz para con Dios” mediante la justificación el muro de enemistad entre Dios y los hombres cae siendo restaurada la comunión entre el Creador y los seres humanos (versículo uno).

“Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” es decir el corazón humano experimenta un gran gozo por la esperanza recibida de participar de la gloria de Dios (gloria que se perdió en el Edén). Versículo dos. 

Capacidad para vencer en las tribulaciones (angustias, presiones, pruebas, sufrimientos), lo que genera perseverancia y mayor fe en la esperanza (versículos tres y cuatro). 

“Amor” (versículo cinco). Palabra traducida del término griego “Agape”. Es una invencible bondad y buena voluntad que procura siempre el bien del otro. Es el amor sacrificial que da libremente y sin pedir nada a cambio”. Hemos sido facultados con éste amor por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.             

La mayor prueba de amor: Romanos 5:6-11.    

La más grande evidencia de que Dios se preocupa por nosotros de manera incondicional es que “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. El Señor Jesús dio su vida y se ha ocupado de nosotros, aun cuando éramos transgresores de su ley, enemigos de Dios, rebeldes y sin temor de él, éramos blasfemos y osados ante su Nombre. Aun así nos amó con amor eterno.

El versículo diez nos enseña que siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios. El término reconciliados es traducido de la palabra griega: “katalasso” que también significa: cambiar de enemistad a amistad. Entonces la reconciliación es una obra divina, que se desarrolla tomando como base el sacrificio de su Hijo Jesucristo y donde Dios extiende su gracia sobre el hombre pecador.          

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: "LA FE EN DIOS TE HACE TRIUNFAR".   


miércoles, 11 de mayo de 2016

La fe de Abraham: Romanos 4:17-19.    

El patriarca creyó en Dios y en su poder. Es interesante ver que para nada se destaca aquí las “virtudes o capacidades” de Abraham, pues el objetivo es señalar la obra única y sobrenatural de Dios. Vemos igualmente los obstáculos que tuvieron que superar y que lo hizo precisamente por su firme confianza en Dios. Consideremos varias frases importantes en ésta porción bíblica:  

“Dios da vida a los muertos”: Abraham experimento esto en el nacimiento de su hijo Isaac cuando ya no había posibilidad alguna de tener hijo.

“Llama las cosas que nos son como si fuesen”: hace referencia al poder de Dios para crear y dar vida. Lo material puede ser investigado y explicado por los hombres, pero la vida sólo puede darla y explicarla Dios mismo.

“Abraham creyó en esperanza contra esperanza”: esto quiere decir que Abraham creyó por encima de todas las dificultades y adversidades. Cuando no había posibilidad alguna humanamente hablando, el patriarca creyó en el poder de Dios, Abraham creyó y su esperanza se mantuvo firme en el Señor.

“No se debilitó en la fe” aunque por delante tenía obstáculos que superar, estos fueron: su cuerpo con casi cien años de edad y la esterilidad de la matriz de su esposa Sara. La fe de Abraham es un ejemplo para nosotros hoy. 

La fe está basada en el poder y fidelidad de Dios: Romanos 4:20-25.   

El patriarca decidió creer y por eso no dudo, más bien su fe le permitió fortalecerse ante el obstáculo, y alabó a Dios por esa fortaleza. La fe del patriarca estaba fundada en el poder y fidelidad del Señor quien cumple lo que promete. La fe no es una emoción o sentimiento, más bien es una profunda decisión que opta por creer en la fidelidad de Aquel que habla.   

Así como Abraham fue justificado por la fe, nosotros también recibimos la justicia de Dios por creer. El patriarca “creyó en Dios” y nosotros también, pero además creemos en el que levantó de los muertos a Jesús. Es decir hoy contamos con una revelación mayor. La resurrección de Jesús es una evidencia más de la fidelidad de Aquel que prometió, quien no dejó a su Hijo en el Hades, ni permitió que su carne viera corrupción.

La resurrección no sólo es la victoria de Cristo sobre la muerte, pues además ésta es un testimonio de que él completó la obra redentora demandada por el Padre celestial, y que está a Su diestra para interceder por aquellos que creen en él y en su obra.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.


Te invitamos a leer: “EL PODER SANADOR DEL PERDÓN”.    


domingo, 8 de mayo de 2016

Cuando el apóstol Pablo estaba prisionero con Silas, por predicar la fe en Jesús, en el calabozo de más adentro de la cárcel de Filipos, con los pies en el cepo y sus espaldas heridas por los azotes, “a medianoche comenzaron a cantar a Dios y los presos los oían… entonces de repente sobrevino un gran terremoto, y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron”… Cuando el panorama es oscuro y complicado, en necesario depositar nuestra confianza en Dios…  

CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS (Parte I)

“Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús. Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él”, Lucas 23:26-27.

No podemos evitarlo, las pruebas o crisis son reales, ellas forman parte de nuestro camino. Aparecen por voluntad de Dios o por nuestras malas decisiones. Éste momento era doloroso para todos: para Jesús, para los discípulos, y para las multitudes que seguían al maestro.

Pero Jesús estaba haciendo la voluntad del Padre: entregar su vida en sacrificio por nosotros, era un momento doloroso en la voluntad de Dios. Sin embargo, en otras ocasiones nuestra vida experimenta momentos críticos, porque tomamos malas decisiones (no son pruebas, sino consecuencias), por ej: Moisés no entró a la tierra prometida por golpear la Roca.

Es fundamental mantener presente que la comunión con Dios nos fortalecerá en medio de las pruebas, (“Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí,  sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos”, Lc. 23:28). Jesús a quienes están llorando les dice: “clamen por ustedes, y por sus hijos,… pues si esto hacen con el árbol verde, cuánto peor será lo que harán con el seco?”, es como decir: “si esto hacen con el inocente, que pasará con los culpables?”, Jesús está profetizando aquí lo que vendrá, es decir tiempos de destrucción para Jerusalén, y deben llorar (clamar, orar) por ellas mismas y sus familias.

La comunión sincera con Dios les iba a fortalecer en medio de esa futura situación (vemos que Jesús las llama: “Hijas de Jerusalén”, vrs. 28, pues no venían de Galilea, eran observadoras locales, sus lágrimas eran de dolor por el sufrimiento del reo, no de arrepentimiento por el pecado.

Es vital sostener nuestra comunión con Dios en todo tiempo, por eso el apóstol Pablo también nos dice: “fortaleceos en el Señor, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y permanecer firmes”… El apóstol no nos está asustando, sino concientizando de una realidad espiritual, hay días difíciles (“malos”), y éstos serán conquistados por aquellos cuya comunión con Dios es sincera, fuerte y constante. 

Recordemos que el Señor Jesús alcanzó la victoria sobre la traición de Judas, sobre la decepción del abandono de sus discípulos en el momento de su captura, sobre el dolor y menosprecio, en el huerto de Getsemaní, pues allí oró “con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente”, Heb. 5:7.

(Nota informativa: En algunos días estaremos presentando nuestro nuevo libro “SERMONES PARA PREDICAR, Tomo 2”. Es la continuación del libro: Palabras que transforman el corazón, Tomo 1. Esperamos que sea una herramienta de edificación personal y también un recurso de apoyo en el servicio al Señor. Gracias por apoyarnos con tus oraciones). 

Reflexión final: Ante ésta realidad (las crisis o pruebas), la comunión con Dios es nuestra fortaleza, es la herramienta o provisión de Dios para nuestra victoria. Aún haciendo la voluntad de Dios, tendremos que superar obstáculos y será Dios mismo quien nos dará sus fuerzas para vencer, no desmayes, el Padre le dio la victoria a su Hijo, y también es nuestro Padre, y con él venceremos.

Te invitamos a leer: "LA RESTAURACIÓN DEL CORAZÓN".


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.  

jueves, 5 de mayo de 2016

Respecto a la batalla espiritual debemos mantener un sano y correcto equilibrio, y evitar los extremos. Es decir, el extremo de pensar que el diablo nada intentará contra los cristianos, o el otro extremo que dice: él está detrás de todo lo que ocurre y tiene la culpa de todo. Dios es soberano y todopoderoso, y ha delegado Su autoridad a la Iglesia, para que esta camine en victoria sobre las tentaciones, sobre su naturaleza pecaminosa, sobre las pruebas y sobre las tinieblas. 
                
LA ARMADURA DE DIOS

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.Por tanto,  tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,  estar firmes”, Efesios 6:11-13.

Debemos ser conscientes de la realidad de la batalla espiritual. El término lucha del gr: pale, traduce: combate cuerpo a cuerpo, relacionado con mecer, vibrar. El texto nos habla de un conflicto espiritual, absolutamente real, aunque generalmente invisible. Somos soldados del ejército de Dios contra el ejército de las tinieblas, la condición y efectos de ésta lucha se expresan en lo natural.

En el texto se nos presentan nuestros adversarios: el diablo y sus ángeles. El diablo era un querubín ungido en el cielo, pero un día se rebeló contra Dios y muchos ángeles le siguieron, cayeron del cielo, se corrompieron, y se convirtieron en agentes de maldad y destrucción, que aborrecen el modelo de Dios y todo lo que tenga su imagen,  procuran destruir a los hombres natural y eternamente.

Por el Espíritu Santo el apóstol Pablo nos muestra las actitudes ante ésta batalla. Primero: fortalecerse en el poder del Señor, la palabra “fortaleceos” significa: recibir poder, derramar poder dentro de, y añade: “en el Señor”, quiere decir que recibimos de Dios su fuerza (para perseverar) y su poder (para servir con autoridad y eficazmente al Señor).

También debemos apropiarnos de la armadura de Dios. Es la armadura de Dios por cuanto es la provisión de Dios para sus hijos, quienes deben mantenerla puesta, es decir velar, no descuidando ninguna área de sus vidas, porque el enemigo atacará la parte vulnerable. (Cada una de las partes de la armadura hace referencia a una verdad del Evangelio y están diseñadas para cubrir al cristiano en ésta batalla).    

Perseverar con firmeza. “Estad, pues, firmes” dice aquí, y el final del vrs. 13 dice: “y habiendo acabado todo, estar firmes”, los verdaderos soldados que van a la batalla saben esto, perseverar hasta el fin. La palabra “firmes” indica posición de dominio y seguridad después de la victoria. El guerrero va a la batalla con firmeza para vencer, y luego no yace postrado y derrotado, sino que se mantiene firme sobre el terreno vencido y sometido.

Sin duda, la comunión genuina con Dios. Ef. 6:18 destaca la oración “en el Espíritu Santo”, nos habla entonces de orar guiados por el Espíritu, fortalecidos por él, orar en él y con él, inmersos en su presencia y con su dirección y consejo, pues es nuestro consolador. Nos habla de una comunión consciente, apasionada, ferviente, a la expectativa de lo nuevo que Dios tiene para nosotros.

Reflexión final: Ésta batalla es real, así como la completa victoria de Cristo sobre las tinieblas en la cruz del Calvario. Lo que debemos hacer es caminar equipados con lo que Cristo conquistó para su Iglesia, y avanzar en Su autoridad. Lo que Dios le dijo a Josué antes de conquistar Canaán, te lo dice hoy: “como estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y se valiente... Jehová, tu Dios, estará contigo”.

Te invitamos a leer: "LA FE QUE VENCE LA CRISIS".  


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria   

para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado simultáneamente en Mensajes y sermones para predicar y Web Recursos Cristianos.  


Te invitamos a leer "Estudios Cristianos":

sermons and devotions

Otras entradas

Seguidores

SUSCRÍBETE GRATIS Y RECIBE NUESTRAS ACTUALIZACIONES:

Escribe tu direccion de correo electronico:

Te invitamos a leer "LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO" click en la imagen:

ADQUIERE NUESTRO NUEVO LIBRO:

Conoce la maravillosa "VIDA DE JESÚS DE NAZARET":

SEMINARIO BÍBLICO A DISTANCIA, click en la imagen:

ENTRADAS POPULARES

Siguenos en Google +

Google+ Followers

Enlázame: copiá el código

ESTUDIOS Y SERMONES