La oración nos permite
alcanzar nuevos niveles de unción de Dios y ser así efectivos en el propósito
divino. La oración nos lleva a caminar en obras sobrenaturales de Dios.
Lucas 6:19 “Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y
sanaba a todos”.
El Señor Jesús estuvo
ministrando a las multitudes que venían para escucharle y para ser sanados de
sus enfermedades, además muchos atormentados por demonios eran liberados por el
poder de Dios.
Nos dice el texto que
“muchos procuraban tocarle” buscando en Cristo ser restaurados, liberados y
sanados de toda opresión.
Es Jesucristo la solución
de todo ser humano y la respuesta en toda crisis, lamentablemente muchas veces
el ser humano no lo busca con la perseverancia que podemos ver aquí, pues
podemos imaginarnos que llegar a Jesús no era fácil ante toda aquella multitud,
y por eso dice “procuraban tocarle”.
Nos añade el pasaje bíblico
que “poder salía de él y sanaba a todos”. El poder de Dios que reposaba sobre
Jesús era la unción del Espíritu Santo, la cual a su vez vino sobre él cuando
se bautizó, por eso dice la Escritura: “orando el cielo se abrió y descendió
sobre él el Espíritu Santo” Lucas 3:21-22.
Debemos destacar que la
oración permitió que el cielo se abriera y descendiera el poder del Espíritu
Santo sobre él, pues esto nos recuerda que la oración genera apertura de los
cielos y por tanto múltiples bendiciones descienden para los hijos de Dios,
entre ellas unción del Espíritu Santo.
Es muy importante que demos el alto valor a la
oración que ésta se merece. Es necesario renovar y fortalecer nuestra comunión
con Dios, pues su presencia y poder nos fortalecerá para tomar decisiones
correctas, el Señor renovará su unción en nosotros para servirle eficazmente,
para vencer los poderes demoníacos y para enfrentar las pruebas con la fuerza
que viene del cielo
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
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