Él bebe fue llamado Moisés, que significa: salvado de las aguas ¡El lugar que según faraón era el lugar de muerte, Dios lo usó como lugar de vida! Como padres debemos proteger y cubrir a nuestros hijos con oración, sabiduría e instrucción divina, y por supuesto, con el mejor sermón: un ejemplo piadoso en casa. Sí hacemos esto, Dios hará el resto en nuestros hijos.
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lunes, 21 de diciembre de 2015
“Un hombre de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió y dio a luz un hijo, al ver que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses” Éxodo 2:1-2.
Es muy importante tener en cuenta que el faraón había decretado que todo hijo de los hebreos que naciera debía morir, él había dicho: “Echad al río a todo hijo que nazca”. Observamos aquí una constante tarea del reino de las tinieblas: destruir las nuevas generaciones que servirán a Dios; lo vemos aquí en éxodo 1 y en Mateo 2, cuando Herodes mandó a matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Las estrategias del reino de las tinieblas son variadas, multiformes y crueles, y todo esto se convierte en un desafío para los padres de hoy, pues en todo éste marco, debemos enseñar a nuestros hijos el consejo de Dios.
Es interesante que los padres de Moisés pertenecieran a la tribu de Leví, la que más adelante se convertiría en la tribu sacerdotal. Vale la pena destacar aquí que cuando una pareja se va a casar, debe existir unidad en cuanto a la fe, visión ministerial, pasión por Dios, pues la ausencia de estos elementos producirá grandes dificultades. Los nombres de los padres de Moisés: Amram y Jocabed, que significan gente exaltada y Jehová es gloria respectivamente, nos dejan ver la piedad y fe de los abuelos de Moisés, a pesar del yugo de esclavitud egipcia (hablamos entonces de tres generaciones de fe, ejemplo que debemos imitar).
Los padres de Moisés experimentan una mezcla de emociones, por un lado felicidad, pues iba a nacer un nuevo hijo, y por otra lado miedo, ante el mortal decreto de faraón. El texto de hoy, destaca que ellos “le vieron hermoso”, sin embargo debemos reconocer que para todos los padres sus hijos son hermosos. Entonces podemos concluir que ellos pudieron ver algo más en Moisés, pudieron vislumbrar el plan de Dios con él.
La carta a los Hebreos destaca la fe de los padres de Moisés, “por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres… porque lo vieron niño hermoso y no temieron el decreto del rey” (Heb. 11:23), fueron tres meses difíciles donde protegieron al bebe. Al considerar cómo planearon la arquilla, el encuentro con la hija de faraón en el río, y cómo la propia madre de Moisés se convierte en nodriza de éste por orden de la hija de faraón, quien le pagaría por sus servicios, vemos que actuaron con inteligencia espiritual y Dios fue entonces propicio.
Él bebe fue llamado Moisés, que significa: salvado de las aguas ¡El lugar que según faraón era el lugar de muerte, Dios lo usó como lugar de vida! Como padres debemos proteger y cubrir a nuestros hijos con oración, sabiduría e instrucción divina, y por supuesto, con el mejor sermón: un ejemplo piadoso en casa. Sí hacemos esto, Dios hará el resto en nuestros hijos.
Él bebe fue llamado Moisés, que significa: salvado de las aguas ¡El lugar que según faraón era el lugar de muerte, Dios lo usó como lugar de vida! Como padres debemos proteger y cubrir a nuestros hijos con oración, sabiduría e instrucción divina, y por supuesto, con el mejor sermón: un ejemplo piadoso en casa. Sí hacemos esto, Dios hará el resto en nuestros hijos.
Reflexión final: Nuestra fe en Dios se expresa mediante actos coherentes en nuestra vida diaria, y es fortalecida en la comunión íntima con él. La fe nos lleva a vencer la adversidad y los miedos, nos conduce a la victoria en Cristo. ¡Dios gracias por conducirnos a tu propósito!
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "LIBRES PARA CUMPLIR CON EL PLAN DE DIOS".
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Los evangelios nos describen la intensa lucha que el Señor Jesucristo mantuvo contra los espíritus inmundos mientras estuvo en la tierra. El Señor echaba fuera los demonios, rompía las cadenas de aflicción y las ataduras que atormentaban a las personas que por años habían sufrido bajo la opresión de las tinieblas. Las Sagradas Escrituras nos enseñan: “Para esto apareció el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo”.
Cuando el Señor Jesús resucitó delegó en su iglesia el poder y la autoridad por el Espíritu Santo para caminar en victoria, por eso es fundamental prepararnos y conocer la naturaleza, obra, estrategias y equipamiento en Cristo para la guerra espiritual, pues Dios nos ha llamado a caminar en victoria para la gloria de Su nombre. Nuestro libro: “LA GUERRA ESPIRITUAL” expone y enseña principios, verdades, estrategias y armas con las que Dios ha equipado a Su iglesia para avanzar en victoria contra los poderes de las tinieblas. A continuación instrucciones para descargar gratis éste libro:
(Si ya tienes una cuenta en Amazon, sólo debes ir al paso número tres y descargar el libro en tu celular, computador, Tablet, etc). Ésta promoción gratuita es válida sólo del 16 al 20 de diciembre 2015.
1) Abre tu cuenta en Amazon (si aún no lo has hecho) puedes hacerlo aquí en: REGISTRARME EN AMAZON. Llena estos sencillos espacios (con tu nombre, correo electrónico y una nueva contraseña para seguir entrando a tu nueva cuenta en Amazon, por eso debes guardarla) y ahora vamos a nuestro paso dos.
2) Descarga la aplicación de lectura gratuita de Amazon (si aún no la has descargado) para bajar los libros a tu computador o equipo aquí en: APLICACIÓN GRATUITA DE AMAZON PARA DESCARGAR LIBROS (ve al punto 1 y haz click en el icono “Descargar”). Ésta aplicación quedará visible en tu computador y allí estarán tus libros. Vamos ahora al paso tres.
3) Haz click y entra ahora a la siguiente dirección: “LA GUERRA ESPIRITUAL” (Prepárate para vencer en la batalla espiritual) y haz click en el botón amarillo a tu derecha (Buy now with 1-click), puedes hacer click tranquilamente pues es una compra gratis, selecciona tu país y aparecerá una página donde debes hacer click enGo to Kindle for pc
4) Espera unos segundos el mismo programa te dirá que está disponible en tu computador y te presentará el libro el cual puedes leer haciendo doble click sobre la imagen de éste.
Nota: Comparte ésta información con tus amigos y contactos. Gracias por tu apoyo.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
lunes, 14 de diciembre de 2015
10:43
Pastor Gonzalo Sanabria
Cristo, Dios, obstáculos, pesar, sobre, todo, vencedor, vencer, victoria
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“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, Éx. 1:12.
Para esta época, José había muerto y se levantó un nuevo rey en Egipto que no conoció a José. El pueblo de Israel se había multiplicado y eran numerosos y fuertes en extremo. El rey egipcio planeó someterlos a trabajos pesados, edificando ciudades. Sin embargo “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban”, ésta misma situación la podemos ver en varios momentos de la historia del pueblo de Dios (por ej: durante los tres primeros siglos la iglesia cristiana, fue intensamente perseguida, sin embargo logró impactar el mundo conocido). Podemos concluir entonces que a mayor persecución, mayor crecimiento y multiplicación.
La Escritura también nos enseña: “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (1 Ped. 4:14), y esto lo vemos por ejemplo, cuando la iglesia del primer siglo fue perseguida, pues la unción de Dios que vino a reposar sobre la iglesia y sobre sus líderes era mayor, manifestándose en milagros, maravillas y señales sobrenaturales. Es por esto entonces, que debemos gozarnos y prepararnos para las bendiciones del cielo y un mayor respaldo de Dios, cuando seamos calumniados, obstaculizados o cuestionados por hacer la voluntad del Señor.
La frase “de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, nos señala que el respaldo sobrenatural de Dios sobre su pueblo, generaba temor en los corazones egipcios (pues el pueblo hebreo se multiplicaba de manera exponencial, a pesar de las estrategias del rey egipcio). Vemos, entonces la mano de Dios actuando poderosamente para cumplir lo que había dicho: “no temas descender a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación” (Gén. 46.3). De algo debemos estar seguros y confiados: Dios cumple sus promesas, aunque el enemigo procure con sus estrategias detener el plan del Señor. Dios hará su voluntad a pesar de todo.
El temor en el corazón de los egipcios se expresaba a través de acciones específicas, como: persecución, trato con dureza, opresión y limitaciones al crecimiento del pueblo hebreo. Muchas veces el trato severo y la actitud soberbia no es otra cosa que un escudo de defensa, que procura esconder el miedo.
Reflexión final: Los planes de Dios con sus hijos son grandes y magníficos. Sin embargo el enemigo del pueblo de Dios intentará por diversos medios estorbar los propósitos del cielo, pero Dios moverá su mano a nuestro favor, pues finalmente lo que él se ha propuesto se cumplirá, el Señor siempre cumple lo que ha dicho, finalmente sus planes prevalecerán. Por eso, avanza, camina, no te desalientes, sólo sigue a Aquel que sabe el camino que te lleva al plan divino diseñado en el cielo para ti.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "EL PROPÓSITO DE DIOS PARA MI VIDA".
sábado, 12 de diciembre de 2015
“Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré”. Gén. 48:9.
Que hermoso cuadro: Jacob en su vejez, José su hijo, Efraín y Manasés sus nietos. Vemos aquí tres generaciones, al leer la Biblia vemos que Dios es un Dios de generaciones, por ejemplo a Moisés Dios dijo: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob”. Dios desea que nosotros lo sigamos, y también todos nuestros descendientes. La Escritura nos dice muchas cosas de los hijos, veamos algunas por ejemplo:
1. “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre” (Sal. 127:3).
2. “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas… y vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 2:28).
3. “Instruye a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” (Prov. 29:17).
En el texto de hoy, José dice: “son mis hijos que Dios me ha dado aquí”. Ni siquiera en broma debemos poner en duda quienes son nuestros hijos, y expresarlo delante de ellos y de otros es muy importante, pues su identidad es afirmada. José reconoce que son un don del cielo, que Dios se los ha dado y honra al Señor declarándolo. Concluimos entonces que los hijos no son un problema, ni un obstáculo, sino una bendición de Dios, a través de la cual Dios quiere perpetuar su Nombre.
Por supuesto, a veces en su proceso de formación, se originan dificultades, que requieren la sabiduría de Dios en los padres. Dios nos encomienda instruirlos en Su camino, conducirlos hacía el propósito divino, y para lograr esto, definitivamente tenemos que hacer equipo con Dios, pues el desafío es grande. Qué bueno que Dios es Padre, Jesús es Hijo, y el Espíritu Santo está con nosotros para ayudarnos.
Jacob como patriarca y líder de la familia, impone sobre Efraín y Manasés sus manos y abre sus labios para bendecirlos, declara palabras de bendición, de multiplicación, crecimiento y devoción a Dios. Esto debemos hacerlo con nuestros hijos, orar por ellos, ministrarlos y profetizar palabras de bendición sobre sus vidas, pues los padres tienen la autoridad de Dios sobre sus hijos para hacerlo.
Si en el pasado hubo palabras de maldición sobre los hijos, pues ahora en Cristo, es el tiempo de cancelar esas palabras ociosas y declarar palabras de bendición y victoria sobre ellos.
Reflexión final: Dios diseñó la familia, el matrimonio y la continuación de la vida a través de los hijos. Son ellos para nosotros un regalo de Dios, que debemos cuidar y formar con responsabilidad ante los ojos de Dios, animándolos y guiándolos al propósito divino, conscientes de que somos un modelo de vida para ellos.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "CÓMO ALCANZAR LAS PROMESAS DE DIOS".
lunes, 7 de diciembre de 2015
18:40
Pastor Gonzalo Sanabria
alma, corazón, del, heridas, herido, interior, para, restauración, sanar, sanidad
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“José reconoció a sus hermanos en cuanto los vio; pero hizo como que no los conocía, y hablándoles ásperamente les dijo: ¿De dónde habéis venido?... De Canaán, para comprar alimentos… y les dijo: Espías sois” Gén. 42:7,9.
José el hijo de Jacob, ha contado con el respaldo sobrenatural de Dios. De tal manera que ahora era el Señor de la tierra, quien le vendía trigo a todo el mundo (Gén. 42:6)...
Ahora José era un hombre de autoridad, poder y el faraón tenía plena confianza en él; así que, desde el punto de vista natural, José estaba en su mejor momento. Sin embargo, aparecen sus hermanos, trayendo con ellos los dolorosos y amargos recuerdos de la adolescencia de José.
Ahora José era un hombre de autoridad, poder y el faraón tenía plena confianza en él; así que, desde el punto de vista natural, José estaba en su mejor momento. Sin embargo, aparecen sus hermanos, trayendo con ellos los dolorosos y amargos recuerdos de la adolescencia de José.
Como cualquier ser humano, José reacciona ante ellos de acuerdo al dolor de las heridas producidas en el pasado (heridas que no habían sido sanadas), habían pasado 22 años aproximadamente, y José los trató con indiferencia, aspereza, los acusa de ser espías y los envió a la cárcel por tres días (Gén. 42:17). Esto nos permite concluir que el paso del tiempo no sana las heridas, pues quien sana las heridas del corazón se llama Jesucristo el Señor.
Las reacciones de José son un espejo de las nuestras cuando no hemos perdonado. La indiferencia (“hizo como que no los conocía”) con la cual se pretende ignorar la realidad, la aspereza (“hablándoles ásperamente”) con la cual se pretende demostrar la ausencia de cualquier debilidad, y la falsa acusación y encarcelamiento, actos con los cuales quizá, quería que sintieran el dolor que él sintió cuando lo lanzaron a una cisterna (deseos de venganza o justicia propia, muy ocultos en el corazón herido, al igual que aquellos deseos de fracaso ajeno por las injusticias recibidas).
Es interesante ver que es posible seguir viviendo, lograr éxitos y grandes metas, y aun llegar a gobernar con el corazón herido. A pesar de los grandes logros, José requería la sanidad de su corazón, y es Dios quien prepara el escenario.
No importa cuanta unción llegues a alcanzar, o cuan prospero llegues a ser, o los niveles de autoridad a los cuales Dios te permita llegar, siempre estaremos aprendiendo y siendo procesados por las manos del Alfarero Divino.
No importa cuanta unción llegues a alcanzar, o cuan prospero llegues a ser, o los niveles de autoridad a los cuales Dios te permita llegar, siempre estaremos aprendiendo y siendo procesados por las manos del Alfarero Divino.
Es fundamental que la sanidad interior venga, que el hijo de Dios la acepte y asimile, pues de lo contrario, el corazón herido dañará a los que están bajo su dirección, por su inseguridad provocará deserción en sus filas y conducirá al caos y fracaso el grupo que dirige (sea su familia, iglesia, empresa, ministerio, etc.).
Reflexión final: El perdón es un estilo de vida, nos acerca a Dios, nos libra de la amargura, de la tristeza y trae sanidad y libertad. El perdón nos conduce por el camino del propósito divino, y esa sanidad, esa libertad, será cada vez mayor y como un bálsamo del Dios sanador y restaurador, que nos impulsa y fortalece a seguir por la senda del llamado que Dios nos ha hecho.
Te comparto a continuación un fragmento del primer capítulo del libro “El lenguaje el Espíritu Santo”. Libro que publicaremos gratuitamente en enero del 2016:
En primer lugar vamos a definir el término Consolador a la luz del Nuevo Testamento. “Consolador” es la traducción del término griego “parakletos” que literalmente significa: llamado al lado de uno, intercesor, abogado, auxiliador, ayudador, consejero.
En el Antiguo Testamento cuando aparece el término consolador aparece en relación con la obra protectora de Dios hacia su pueblo, pero es en el Nuevo Testamento donde se revela el Consolador, el Espíritu Santo. Jesús nos dice en Juan 14:16 “el Padre os dará otro Consolador”, el término “otro” del griego “allos” significa otro de la misma clase.
Jesús fue quien estuvo con los discípulos, les enseñó, los defendió y guió, ahora anuncia que vendrá otro Consolador (es decir uno de la misma clase), entonces el Espíritu Santo quiere hacer con nosotros lo que Jesús hizo con los doce, es decir enseñar, instruir, acompañar, corregir, guiar, animar, etc…
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
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sábado, 5 de diciembre de 2015
10:09
Pastor Gonzalo Sanabria
cadenas, cárcel, Dios, Jesús, libera, saca
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“Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó. Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño… Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón… y Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón” (Gén. 40:23, 41:1, 9 ,14).
El texto de hoy nos deja ver una nueva decepción que José experimenta. Estando en la cárcel (y por el favor de Dios atendía todas las cosas allí), le correspondió servir a el jefe de los coperos y al jefe de los panaderos que el Faraón había enviado allí, además les interpretó sus sueños, los cuales se cumplieron a cabalidad. José pidió al jefe de los coperos que se acordará de él, pero éste lo olvido. Seguramente nos ha pasado también, que habiendo servido y bendecido a otros, éstos se olvidan rápidamente de los favores recibidos.
La Biblia dice “pasados dos años el faraón tuvo un sueño”. Caminar en los tiempos de Dios, es algo que debemos aprender, no era a los seis meses, ni a los cinco años, faraón tendría el sueño dos años después de salir el copero de la cárcel, así pues, en realidad el olvido del copero formaba parte del cronograma divino. Es en éste tiempo (José tenía 30 años de edad, Gén. 41:46) cuando el jefe de los coperos habló de José al faraón, y vemos a Dios usando diversos medios, recursos y personas para finalmente conducirnos a Su voluntad (Dios usó a Potifar, al jefe de la cárcel, al jefe de los coperos y luego al mismo faraón).
José fue sacado de la cárcel apresuradamente para ser presentado ante el faraón. Estar en la cárcel y además sin una razón justa, es una crisis que vivieron varios siervos del Señor, sin embargo, Dios siempre les dio la victoria. Es bueno recordar cómo enfrentaron ellos la cárcel: José con integridad y diligencia, Pablo y Silas con adoración y alabanzas, Pedro y la iglesia primitiva con oración e intercesión, y todos fueron testigos del poder de Dios librándolos de su cautiverio ¡La manifestación del poder sobrenatural de nuestro Dios siempre superará el tamaño de nuestra dificultad!
José debe ir al faraón para interpretar sus sueños. Dios quiere usarnos en gran manera, sin embargo él desea trabajar primero en nuestro ser (carácter) y luego en nuestro quehacer (servicio). En José vemos la manifestación de los dones divinos, desde su adolescencia, tenía 17 años cuando fue vendido por sus hermanos y pasó trece años entre la casa de Potifar y la cárcel, lugares donde aprendió no sólo administración, sino perdón, tolerancia, humildad, sujeción, responsabilidad, etc, y desarrolló aún más el don recibido del cielo. Ahora el Señor, aprueba su aparición en público, y José tiene claro su lugar, pues dice a faraón: “No esta en mí; Dios será el que dé respuesta propicia al faraón”.
Reflexión final: Nuestra vida está en las manos de Dios, manos que nos protegen, manos que proveen, manos que nos conducen al propósito de vida y que nos forman, cómo las manos del alfarero. Por eso, avanza siguiendo a Jesús, él sabe lo que hace.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "DIOS ES NUESTRO PROVEEDOR".
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