Debemos cuidarnos para que nuestro primer amor por Dios se mantenga vigente y dinámico.
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SERMONES ESCRITOS LISTOS PARA PREDICAR
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jueves, 21 de enero de 2016
9:31
Pastor Gonzalo Sanabria
altar, Dios, en, Espíritu, fuego, Jesús, Santo
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Introducción: Cuando el apóstol Pablo, naufraga en su viaje a Roma, logran
llegar a la isla de Malta y allí hacen una fogata, y una víbora huyendo del
fuego se prende de su mano, él la sacudió y ningún daño padeció. Dios lo
protegió, es interesante que la serpiente huyera del fuego. El fuego nos habla
aquí de calor, luz, protección… Recordemos que Pablo también le dijo a Timoteo:
“aviva el fuego del don de Dios que está en ti”…
FUEGO EN EL ALTAR DE DIOS
I. RECONOCE QUE DIOS ES BUENO Y ES LA FUENTE DE TU
VIDA:
A) La gratitud genera adoración, Génesis 12:7.
“Y apareció Jehová a Abram,
y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a
Jehová, quien le había aparecido”
Nota: Dios lo visitó, y le dio una promesa, que involucraba un milagro pues
aún no tenía hijo, Sara era estéril y ambos de edad avanzada. Abram agradecido
adora a Dios.
B) El altar indica muerte y produce vida, Gén 12:8.
“Luego se pasó de allí a un
monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente
y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová”
Nota: Conocemos que generalmente era el lugar del sacrificio… nos habla de
Cristo, pero también el lugar donde Dios nos da a conocer su voluntad, donde es
sacrificado el ego. Y vida por cuanto recibimos de Dios su fuerza, su
protección y su dirección… “invocó el nombre de Jehová…” en el altar anterior
(vrs 7) había gratitud, en éste (vrs.8) hay dependencia.
II. NO DESCUIDES EL FUEGO DE TU CORAZÓN:
A) Persevera en medio de las dificultades, Gén.
12:10.
“Hubo entonces hambre en la
tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre
en la tierra”
Nota: Estaba en la tierra prometida, pero vino el hambre y él desciende a
Egipto (a veces aunque estemos en obediencia la Señor vendrán pruebas)… Dios
prometió bendecirlo en Canaán no en Egipto, Abram debía permanecer donde Dios
lo había puesto, pero hizo lo que la mayoría hacía, descender a Egipto,
buscando a orillas del rio Nilo la “bendición”…
B) Derrota el egoísmo y los temores, Gén
12:11-13.
“Y aconteció que cuando
estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora
conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios,
dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora,
pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi
alma por causa de ti”
Nota: Motivado por su ego y miedo, planea su estrategia; debemos reconocer
que cuando hay temor de enfrentar lo incierto, es porque hemos descuidado el
altar de Dios… El ego de nuestro corazón nos puede llevar a poner en riesgo aún
a nuestros seres amados. La comunión
con Dios resulta en beneficio de todos.
C) No confundas obediencia con astucia, Gén.
12:14-15.
“Y aconteció que cuando entró
Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera.
También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue
llevada la mujer a casa de Faraón.”
Nota: Al principio la mentira puede traer solución hoy, pero es dolor para
mañana, recordemos que el fin no justifica los medios. La Escritura dice que
“los hombres engañadores irán de mal en peor”, nunca los engaños y mentiras,
traerán sobre nosotros la bendición de Dios.
D) Valora más la bendición de Dios que las riquezas
de Egipto, Gén. 12:16-20.
“E hizo bien a Abram por
causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y
camellos. Más Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa
de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto
que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué
dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer?
Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. Entonces Faraón dio orden a su
gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía”.
Nota: podemos observar varias conclusiones muy importantes:
1) No siempre bendición es señal de aprobación,
mira el contraste vrs. 16 y 17…
2) Abram no edificó altar alguno en Egipto, pero
versículos atrás esa fue su característica…
3) Recibió aquí a la sierva Agar, dolor de cabeza
más adelante, para su hogar y para su descendencia…
4) Abram salió avergonzado de aquella tierra…
Debemos cuidarnos para que nuestro primer amor por Dios se mantenga vigente y dinámico.
(Nota especial: El libro “EL LENGUAJE DEL ESPÍRITU
SANTO” está compuesto por temas tan importantes como: Los
dones del Espíritu Santo, la unción, la profecía, la revelación de sus nombres
y símbolos, el bautismo en el Espíritu y por qué las lenguas, el carácter y la
unción, el Espíritu Santo en la vida y ministerio de Jesús, entre otros.
Acabamos de publicarlo en Amazon, puedes verlo aquí en: EL LENGUAJE DEL
ESPÍRITU SANTO)
III. RESTAURA Y CUIDA EL ALTAR (INTIMIDAD CON DIOS):
A) Abundancia material no
significa necesariamente abundancia espiritual, Gén. 13:1-2.
“Subió, pues, Abram de
Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y
Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.”
Nota: Por supuesto que Dios nos quiere prosperar, y esa prosperidad es
integral, siendo el componente espiritual la prioridad. Dios desea que
gobernemos la bendición, no que ésta nos administre.
B) Vuelve al altar, Dios te espera, Gén. 13:3-4.
“Y volvió por sus jornadas
desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda
entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó
allí Abram el nombre de Jehová.”
Nota: Puedes imaginarte esa oración… puedes imaginarte ese dialogo con
Dios y cuánto tuvo que reconocer Abraham… sin embargo, el plan de Dios con
Abraham sigue adelante, pues Dios es fiel y cumplirá su propósito en nosotros.
es fundamental que nuestro altar mantenga encendido, y levantar ese "incienso espiritual"
agradable a Dios, el altar del
incienso en el tabernáculo del A.T. nos recuerda eso: un
incienso grato que se quemaba para Dios.
Conclusión: Algunas cosas aparecen en
nuestra vida y soplan fuertemente, intentando apagar el fuego de Dios en
nuestro corazón… y otras brotan de nuestro propio corazón… pero no tenemos que
esperar circunstancias dolorosas para reconocer que debemos cuidar lo que Dios
ha depositado en nuestro corazón, adoremos a Dios en todo tiempo, él es la
razón de nuestra vida.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "JESÚS TIENE PODER SOBRE TODA ADVERSIDAD".
jueves, 14 de enero de 2016
14:19
Pastor Gonzalo Sanabria
actuará, Dios, favor, Jesús, tu
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“Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.”, Éx. 8:1.
La Biblia nos enseña ahora las plagas o juicio de Dios sobre Egipto y la dureza del corazón de Faraón, quien veía la destrucción gradual de su imperio, pero continuaba lleno de arrogancia y soberbia, sin dar oído al mensaje de Dios. Al considerar esto, debemos reconocer que a veces la dureza de nuestro corazón nos lleva a sufrir las consecuencias de no oír y obedecer al Señor.
Moisés estaba en la presencia de Dios, pues el texto dice: “Jehová dijo a Moisés”, y es enviado por el Señor a “entrar en la presencia de Faraón”. Cuán importante es mantener éste orden: primero Dios y luego lo demás. Es en Su presencia donde conocemos Su voluntad, sus planes, allí somos comisionados y ungidos para llevar a cabo su encargo.
Recordemos que el ministerio o servicio, debe ser el resultado de la comunión con Dios, así lo dijo Jesús: “escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás”, la adoración personal, intima, debe preceder el ministerio o servicio.
El mensaje que Dios envía a Faraón, es muy significativo: “deja ir a mi pueblo, para que me sirva”. La primera parte de la frase (“deja ir a mi pueblo”) nos revela varias cosas:
1. El enemigo del pueblo de Dios usará todos los medios posibles para tenerlo cautivo, de manera que no pueda servir al Señor.
2. El enemigo del pueblo de Dios le presentará muchas alternativas para tenerlo ocupado y distraído, de manera que no le sirva al Señor (Ej: ocupaciones múltiples, depresión, heridas, tentaciones, resentimientos, etc).
La segunda parte de la frase (“para que me sirva”) nos habla de propósito, diseño y plan divino. Dios nos ha equipado para alcanzar lo que él ha planeado para nosotros. El término “servir” viene del hebreo abád, que además traduce: adorar, arar, culto, desempeñar, honrar, ministrar, trabajar. Así pues nuestro servicio debe ser una expresión de adoración a Dios, y no una carga incomoda.
Servimos a Dios por gratitud, porque lo amamos, porque ha extendido su gracia sobre nosotros y cómo dijo el apóstol Pablo: “su gracia no ha sido en vano para conmigo”.
Finalmente Dios saca a su pueblo, a través de obras sobrenaturales y es lo que está dispuesto a hacer por ti, si avanzas y le crees, pues él no ha cambiado, su deseo es la libertad para sus hijos y que éstos avancen hacia su plan.
Reflexión final: Dios muestra su gran poder a favor de su pueblo, y lo libera conduciéndolo hacia la tierra prometida. Esto nos recuerda que nuestro Dios es todopoderoso, que él no cambia, y es quien nos saca del cautiverio, rompe las cadenas espirituales, para que con gozo y gratitud le adoremos y sirvamos, Dios actuará a tu favor.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "CÓMO SUPERAR LA CRISIS FAMILIAR"
lunes, 11 de enero de 2016
15:54
Pastor Gonzalo Sanabria
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“Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes… De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre”, Éxodo 6:6,9.
Dios habla a Israel a través de su siervo Moisés, en medio de la esclavitud egipcia, y la primera frase que Dios pronuncia es: “Yo soy Jehová”, y básicamente Jehová significa: el Existente, el Eterno, el Todo Suficiente, el Todopoderoso que existe por sí mismo y para siempre. Ésta revelación es muy importante para Moisés y para Israel, pues ambos deben creer en el poder total y absoluto del Dios que ha venido a liberarlos. De igual manera es fundamental para nosotros creer que nada es difícil para nuestro Dios, que él es el Todopoderoso, porque esto es columna esencial de nuestra fe.
Dios describe lo que hará por su pueblo:
1. "Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto”: es el Dios que quita el yugo o carga de nuestros hombros.
2. “Os libraré de su servidumbre”: es el Dios que nos libera de la esclavitud y de todo cautiverio.
3. “Os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes”: es el Dios Todopoderoso y que juzga al maligno.
Todo esto expresa el gran amor de Dios por su pueblo y lo que puede hacer por él. Moisés obediente al Señor, fue y habló a los hebreos, pero “ellos no escuchaban a Moisés”. Cuán difícil es esto, seguramente Moisés se ha esforzado, procura lo mejor para sus hermanos, y está obedeciendo al Señor. Pero lo mismo nos sucede hoy cuando hacemos cosas para Dios, pero que esto no te desanime, más bien considera lo que la Biblia nos sigue diciendo.
La razón por la cual Israel no escuchaba, era “debido a la congoja de espíritu”, la palabra congoja, es traducida del hebreo cótser, que además significa: poquedad, limitación, decaimiento. Así estaba Israel, y esto era producido por la opresión egipcia. Vemos entonces que el desánimo, es un obstáculo para oír a Dios y esto es usado por el enemigo para hablar al oído del cristiano, trayendo más decaimiento y una visión sombría.
La opresión del enemigo gradualmente roba o da muerte al gozo del creyente. Las cadenas o prisiones espirituales producen dolor, tristeza y le impiden al creyente escuchar la voz de Dios. Es hermoso ver que acerca del ministerio de Jesús el Espíritu Santo hace énfasis en su poder libertador, pues dice la Escritura que fue enviado: “…A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos…”.
Reflexión final: El enemigo va a intentar estorbar nuestras vidas, pero acerquémonos a Dios, nuestro Salvador, Sanador, Libertador, al Todopoderoso y ejerzamos la autoridad que nos ha dado para caminar en victoria. Confiemos en el Señor, pues no hay nada imposible para él.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "DIOS ES RESTAURADOR POR EXCELENCIA"
viernes, 8 de enero de 2016
“Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo”, Éxodo 5:22-23.
Recordemos que para este momento el pueblo de Israel trabaja para faraón construyéndole ciudades de almacenamiento, bajo un fuerte ritmo de trabajo y en condiciones difíciles. Moisés y Aarón enviados por el Señor, se presentan ante faraón para que deje ir a Israel, pero ante esta petición éste decide aumentar el trabajo de los hebreos, pues la paja que antes les facilitaba para hacer los ladrillos, ahora debían los hebreos buscarla.
Moisés y Aarón son ahora señalados como culpables de esta situación. Recordemos que ellos estaban haciendo la voluntad de Dios, y que fueron enviados por el Señor. Esto nos recuerda algo muy importante que debemos tener presente: el hecho de que estemos haciendo la voluntad de Dios, no significa, ni implica, que estaremos exentos de adversidades, dificultades e incomprensión.
Consideremos por ejemplo el caso de nuestro Señor Jesucristo, quien “anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo” y “nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca”, sin embargo fue calumniado, rechazado, ofendido, resistido y traicionado.
El texto nos dice que “Moisés se volvió a Jehová”, nos habla de la oración, de buscar a Dios, y es en realidad el camino correcto ante la adversidad o ante la incapacidad de asimilar la realidad de nuestro entorno. Sin embargo, las preguntas que hace Moisés a Dios reflejan nuestra humana reacción ante lo que pensamos es un fracaso o una equivocación, y entonces cuestionamos a Dios, su manera de actuar y murmuramos de Su voluntad; Moisés pregunta: ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?
Moisés además se culpa, pues dice: “desde que yo vine a faraón… ha afligido a este pueblo”; culparnos es la otra tentación en la que caemos cuando las cosas no salen como esperamos, pero esto no soluciona la situación, por el contrario la complica. Debemos buscar a Dios como hizo Moisés, pero con el objetivo de encontrar Su dirección y estrategia para salir en victoria, pues finalmente lo que procuramos es hacer Su voluntad.
Finalmente Moisés le dice al Señor: “y tú no has librado a tu pueblo”, culpar a Dios, es otra de las cosas que somos tentados a hacer ante los resultados adversos, esto es parte de nuestra herencia adánica, pues cuando Dios le pregunta a Adán por su desobediencia, éste le responde: “la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”, notemos que no dice “mi esposa”, Adán dice “la que me diste”.
Dios no tiene falla alguna (“es de sus hijos la mancha” Deut. 32:5), Dios no se equivoca, él siempre tiene la razón, continua sentado en Su trono y sus acciones son el resultado de Su amor.
Reflexión final: En medio de las dificultades y adversidades, acudamos a Dios para fortalecernos y continuar haciendo Su voluntad, superando la incomprensión, y la tentación de querer cuestionar la obra de Dios. El Señor sabe lo que hace y a dónde nos lleva, confiemos en él.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "CRISTO RESUCITÓ Y VOLVERÁ POR SU IGLESIA".
lunes, 4 de enero de 2016
15:41
Pastor Gonzalo Sanabria
desechado, Dios, ha olvidado, Jesús, no, plan, propósito, Señor, su
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“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su
suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó
hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza”, Éx. 3:1-2Aa.
Han pasado cuarenta años desde que Moisés
huyó de Egipto, y se ha refugiado en la tierra de Madián, está casado con
Sefora, y tiene un hijo a quien le puso por nombre: Gersón, cuyo significado es
“forastero soy en tierra ajena” (Éx. 2:22), y expresa en buena manera lo que
estaba Moisés viviendo: estaba muy lejos de su pueblo, en tierra extranjera, no
volvió a ver a sus padres, y vive con nostalgia en su corazón.
Ahora es pastor de ovejas, y son muy
importantes los detalles que la Escritura nos brinda, por ejemplo nos dice que:
eran “las ovejas de Jetro su suegro” (no eran de él, entonces aunque habían
pasado muchos años no le había ido muy bien), y también nos dice el texto: las
“llevó a través del desierto”, de manera que hablamos de un camino difícil:
calor de día, mucho frio de noche, peligros, soledad, etc. Pastorear ovejas a
través del desierto no era cosa fácil.
Considerando que para Moisés han pasado cuarenta años, tiene familia,
vive muy lejos de la tierra de sus padres y es pastor de ovejas, seguramente en
su mente y corazón ya no laten con fuerza aquellos sueños de ser un libertador,
un gran líder y un poderoso instrumento de Dios. Probablemente los había
olvidado. Pero Dios no, aunque había fallado, aunque estaba en un desierto,
aunque tenía ochenta años de edad, Dios no lo había desechado, ni lo había
olvidado.
La Escritura nos dice que Moisés “llegó hasta
Horeb, monte de Dios”, la palabra Horeb significa: desolado, seco, desierto. La
Biblia lo califica como “monte de Dios”, lugar de manifestación divina. Es un
lugar donde no hay muchas voces, ni distracciones, soledad en la que Dios se
manifiesta, y a la cual a veces nos lleva para escuchar sólo Su voz y en medio
del “desierto” donde reconocemos nuestra débil condición.
Dios se le aparece a Moisés en el desierto, a
sus ochenta años, en un escenario y modo que ninguno de nosotros esperaría.
Pero así es Dios, se manifiesta cuando él quiere, y dónde él quiere (de acuerdo
a Su perfecta voluntad), él es el Señor, Dios todopoderoso y soberano. Moisés
(por el fracaso del pasado) huía de la gente, de grandes responsabilidades, de
cualquier posible liderazgo, pero no podía huir y esconderse de Dios. Por eso
el salmista dice: “¿a dónde huiré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia?
Reflexión final: Cuando hemos cometido errores
significativos en nuestra vida o ministerio, o hemos experimentado decepciones,
somos tentados a huir, a no intentarlo de nuevo, o pensamos en olvidar lo que
un día soñamos. Sin embargo, la Escritura nos enseña que Dios es restaurador
por excelencia, él no desecha a sus hijos y vuelve a convocarlos a su plan
celestial, animándolos y depositando en ellos Su poder. Adelante, acércate al
monte de Dios (quiero decir a Su presencia) y él te hablará y te enviará con un
nuevo nivel de gloria.
Escrito por Gonzalo
Sanabria para Estudios
y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes
y sermones para predicar.
Te
invitamos a leer: "LA ADORACIÓN PERFECTA ES UNA ENTREGA TOTAL A DIOS"
lunes, 28 de diciembre de 2015
10:58
Pastor Gonzalo Sanabria
Dios, fuerza, gracia, Moisés, planes
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“En aquellos
días sucedió que, crecido ya Moisés, salió a visitar a sus hermanos. Los vio en
sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de sus hermanos
hebreos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no había nadie, mató al
egipcio y lo escondió en la arena” Éxodo 2:11-12.
A esta altura Moisés tiene cuarenta
años de edad, y por unos treinta y cinco fue educado en la corte real egipcia
con los mejores profesores y asesores del imperio. El texto nos dice “él salió
a visitar a su hermanos hebreos”, de manera que Moisés sabía que era hebreo y
que el pueblo oprimido era su pueblo. Las décadas de educación y formación
egipcia no lograron diluir su identidad hebrea. Cuan importante es esto,
mantener nuestra identidad como pueblo de Dios por encima del entorno en el que
nos encontremos, pues somos “real sacerdocio, nación santa, linaje escogido
para anunciar las virtudes de nuestro Dios”.
En éste escenario Moisés (quien “era
poderoso en palabras y obras”) era testigo del maltrato de un egipcio a un
hebreo e impulsado por su ira y deseos de justicia propia, habiendo observado
que no había testigos, se lanza contra el egipcio y lo mata. Creo que como Moisés,
muchas veces nosotros impulsados por la ira u otras pasiones, hemos actuado
loca y apresuradamente, provocándonos un profundo daño y lastimando a otros.
Acto seguido, cual Moisés que esconde el cuerpo en la arena, queremos
justificar, cubrir o esconder nuestras acciones.
La verdad es que en nuestra mente hay
muchos conceptos bíblicos, de tal manera que podemos tener extensas y variadas
conversaciones teológicas, sin embargo, observamos que buen número de veces,
nuestra vida diaria no se ajusta a ese conocimiento teológico, por qué? Porque
requerimos más que un saber, esto es, revelación de Dios, su temor en nuestro
corazón y una relación consciente, sincera y constante con él.
Moisés pensaba que sus hermanos
hebreos habían comprendido ya, que él era el libertador (Hch. 7:25), pero ellos
no lo habían entendido así. Seguramente en sus primeros años antes que su madre
lo entregará a la hija de faraón, Moisés fue instruido y había asimilado la
razón de su vida: sería el libertador de Israel. Pero Moisés como nosotros
tenía que aprender a caminar en los tiempos de Dios y entender que la obra del
Señor no se hace “ni con fuerza, ni con ejercito, sino con el Santo Espíritu de
Dios”.
Ante éste error y fracaso (el homicidio), Moisés huye y vive como extranjero
en la tierra de Madián, éste nombre Madiàn significa: disputa, y revela la
condición del corazón de Moisés, luchaba con su llamado, con su futuro, con lo
que acababa de hacer. Pero Dios estaba al tanto de lo que estaba pasando, y
sabía lo que había de hacer, visitaría a Moisés, lo llamaría, y restaurado lo
enviaría a cumplir con aquel plan para el cual había nacido.
Reflexión
final: Es
fundamental que nos acerquemos cada vez más a Dios, y procurar conocerle más
allá de un saber bíblico y escrito. Perseverar a pesar de los errores y
tropiezos, y en ese espacio de encuentro con Dios, él nos guiará al cumplimento
de aquello para lo cual fuimos diseñados, y es esto lo que produce en nosotros
un gozo altísimo, gozo incomprendido por el mundo, pues su naturaleza es
celestial, y nada iguala la plenitud que se experimenta cuando hacemos aquello
para lo cual Dios nos creó.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
Te invitamos a leer: "LA RENOVACIÓN DEL ÁGUILA".
jueves, 24 de diciembre de 2015
13:40
Pastor Gonzalo Sanabria
Dios, Espíritu, Santo, siervos, ungidos, ungir
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Introducción: Es interesante ver que en el Antiguo Testamento antes de ejercer su oficio el rey era ungido, el profeta y el sacerdote también. Desempeñar un servicio eficaz y que glorifique a Dios requiere la unción del Espíritu Santo.
Por eso antes de impactar el mundo conocido Jesús dijo a sus discípulos: “Recibiréis poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”. También nos recuerda la Biblia: “En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza”. La unción de Dios te hace eficaz para desarrollar una tarea sobrenatural que honre Su nombre…
Por eso antes de impactar el mundo conocido Jesús dijo a sus discípulos: “Recibiréis poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos”. También nos recuerda la Biblia: “En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza”. La unción de Dios te hace eficaz para desarrollar una tarea sobrenatural que honre Su nombre…
UNGIDOS POR DIOS
La unción capacitó a Bezaleel y Aholiab para hacer una obra única (el tabernáculo en el desierto), los otros podían ayudar pero ninguno podía hacer lo que ellos hacían.
La unción o poder de Dios nos hace más efectivos en el llamado o servicio. Vemos el resultado de un trabajo ungido y donde todos se complementaron, pues sirvieron a Dios desde los dones que cada uno había recibido, ellos construyeron un hermoso tabernáculo que glorificó a Dios. Tengamos en cuenta que fue construido en el desierto, lo que nos recuerda que cuando tenemos el respaldo de Dios podemos hacer su voluntad a pesar de los obstáculos o adversidades.
La unción es la esencia del poder del Espíritu Santo manifiesto sobre una persona.
La unción o poder de Dios nos hace más efectivos en el llamado o servicio. Vemos el resultado de un trabajo ungido y donde todos se complementaron, pues sirvieron a Dios desde los dones que cada uno había recibido, ellos construyeron un hermoso tabernáculo que glorificó a Dios. Tengamos en cuenta que fue construido en el desierto, lo que nos recuerda que cuando tenemos el respaldo de Dios podemos hacer su voluntad a pesar de los obstáculos o adversidades.
La unción es la esencia del poder del Espíritu Santo manifiesto sobre una persona.
Cuando el Señor Jesús se presenta en la sinagoga de Nazaret, iniciando su ministerio, lo hace enseñando el pasaje del profeta Isaías: “el Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para…”.
Estos son apartes o fragmentos de nuestro nuevo libro, puedes adquirirlo en: “EL LENGUAJE DEL ESPÍRITU SANTO”.
Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.
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