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SERMONES ESCRITOS LISTOS PARA PREDICAR
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lunes, 26 de marzo de 2018
0:00
Pastor Gonzalo Sanabria
derrota, Dios, enemigo, pueblo, su
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Introducción:
A través de toda la Biblia podemos ver como una y otra vez el Señor se levanta
a favor de su pueblo, incluso cuando por desobediencia Israel caía en manos
enemigas, y Dios permitía eso hasta cierto punto (como disciplina) pero luego
él mismo liberaba a su pueblo. No hay enemigo ni obstáculo más grande que el
poder de nuestro Dios. Jesús sigue liberando y rompiendo las cadenas de
aflicción…
lunes, 20 de noviembre de 2017
9:19
Pastor Gonzalo Sanabria
carácter, desea, Dios, formar, nosotros, predicas, sermones, su
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Introducción:
Conocer a Jesucristo el Señor es el más grande tesoro que una persona pueda alcanzar.
Este es el primer paso del maravilloso camino de la fe, y nuestro Padre
celestial da inició entonces a un proceso de formación y crecimiento en cada
uno de sus hijos. Procura que su carácter sea formado en nosotros, y utiliza diversos
medios, instrumentos, personas y situaciones en las que somos enseñados por él
de manera especial y única…
Sermón: Dios desea formar en nosotros su carácter.
El pueblo
de Israel caminó por el desierto, y fue un tiempo en el que Dios deseaba formar
su carácter en ellos, equiparlos para el futuro y para que su fe en él fuera sólida
y fuerte.
Dios procuró prepararlos para la batalla, pues en la tierra prometida enfrentarían
gigantes, aunque inicialmente el Señor no los enfrentó al enemigo. Éxodo 13:17-18
“Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba
cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la
guerra, y se vuelva a Egipto. Más hizo Dios que el pueblo rodease por el camino
del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel armados”
Nos dice en primera instancia que el Señor no los llevó por tierra
filistea para que no se desimanaran al ver la guerra, pero luego permitiría que
ellos tuvieran batalla precisamente para crecer como soldados del ejército de Dios.
Para que Israel no se devolviera a Egipto al ver la guerra, se hace el
viaje por el camino del desierto del Mar Rojo. El texto nos dice además que “los
hijos de Israel subieron armados”; entonces no basta con saber que Dios nos ha
dado las armas espirituales, es necesario aprender a usarlas debidamente.
No usar las armas espirituales permite el cautiverio. Recordemos que la
Biblia dice: “Mi pueblo es llevado cautivo por cuanto le faltó conocimiento”.
Es necesario como soldados del ejército de Dios prepararnos para la
guerra, Éxodo 17:8-9 “Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y
dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo
estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano”.
En esta ocasión ellos no huyen, sino que enfrentan al enemigo y mediante
hombres escogidos y preparados, y con la oración de Moisés alcanzan la victoria
y así continúan su camino hacia la tierra prometida.
Como soldados de Dios debemos evitar la murmuración y la incredulidad,
Números 14:2-3, 28-29.
En los primeros versículos de Números 14, podemos ver la incredulidad del
pueblo de Israel, además cuestionan a Dios mismo, y expresan su deseo de mejor
morir en el desierto. La fe es requerida para alcanzar los desafíos en Dios,
sin ella no es posible alcanzar lo humanamente imposible.
Su incredulidad les impedía ver las futuras victorias en Dios, no podían
ver la conquista de la tierra prometida y esto los llevó a morir en el
desierto. Los versículos 28 y 29 nos dejan ver que ellos cosecharon lo que
hablaron, al final recibieron lo que desearon: la muerte en el desierto.
Es fundamental entonces creer
en el poder de Dios, y confiar en la soberanía divina. Jesús nos enseña en el Nuevo
Testamento: “De la abundancia del corazón habla la boca”.
Josué y Caleb hablaron con fe ellos dijeron: “Subamos, y tomemos posesión
de la tierra; porque más podremos nosotros que ellos… nosotros los comeremos
como pan, su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová” Números
13:30 y 14:9. La fe nos lleva a hablar con confianza en el cuidado y poder de
Dios a nuestro favor.
Conclusión: Algunas veces Dios permite que enfrentemos situaciones
difíciles, y grandes obstáculos, pero todo esto tiene objetivos divinos, pues
el deseo de Dios es que seamos formados en su carácter y de acuerdo a su propósito.
Él nunca nos desamparará, siempre estará con nosotros y eso es lo más
importante. (Escrito por pastor Gonzalo Sanabria).
Te invitamos a leer el sermón: "CUIDEMOS LO QUE DIOS NOS DA".
.
lunes, 4 de enero de 2016
15:41
Pastor Gonzalo Sanabria
desechado, Dios, ha olvidado, Jesús, no, plan, propósito, Señor, su
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“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su
suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó
hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza”, Éx. 3:1-2Aa.
Han pasado cuarenta años desde que Moisés
huyó de Egipto, y se ha refugiado en la tierra de Madián, está casado con
Sefora, y tiene un hijo a quien le puso por nombre: Gersón, cuyo significado es
“forastero soy en tierra ajena” (Éx. 2:22), y expresa en buena manera lo que
estaba Moisés viviendo: estaba muy lejos de su pueblo, en tierra extranjera, no
volvió a ver a sus padres, y vive con nostalgia en su corazón.
Ahora es pastor de ovejas, y son muy
importantes los detalles que la Escritura nos brinda, por ejemplo nos dice que:
eran “las ovejas de Jetro su suegro” (no eran de él, entonces aunque habían
pasado muchos años no le había ido muy bien), y también nos dice el texto: las
“llevó a través del desierto”, de manera que hablamos de un camino difícil:
calor de día, mucho frio de noche, peligros, soledad, etc. Pastorear ovejas a
través del desierto no era cosa fácil.
Considerando que para Moisés han pasado cuarenta años, tiene familia,
vive muy lejos de la tierra de sus padres y es pastor de ovejas, seguramente en
su mente y corazón ya no laten con fuerza aquellos sueños de ser un libertador,
un gran líder y un poderoso instrumento de Dios. Probablemente los había
olvidado. Pero Dios no, aunque había fallado, aunque estaba en un desierto,
aunque tenía ochenta años de edad, Dios no lo había desechado, ni lo había
olvidado.
La Escritura nos dice que Moisés “llegó hasta
Horeb, monte de Dios”, la palabra Horeb significa: desolado, seco, desierto. La
Biblia lo califica como “monte de Dios”, lugar de manifestación divina. Es un
lugar donde no hay muchas voces, ni distracciones, soledad en la que Dios se
manifiesta, y a la cual a veces nos lleva para escuchar sólo Su voz y en medio
del “desierto” donde reconocemos nuestra débil condición.
Dios se le aparece a Moisés en el desierto, a
sus ochenta años, en un escenario y modo que ninguno de nosotros esperaría.
Pero así es Dios, se manifiesta cuando él quiere, y dónde él quiere (de acuerdo
a Su perfecta voluntad), él es el Señor, Dios todopoderoso y soberano. Moisés
(por el fracaso del pasado) huía de la gente, de grandes responsabilidades, de
cualquier posible liderazgo, pero no podía huir y esconderse de Dios. Por eso
el salmista dice: “¿a dónde huiré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia?
Reflexión final: Cuando hemos cometido errores
significativos en nuestra vida o ministerio, o hemos experimentado decepciones,
somos tentados a huir, a no intentarlo de nuevo, o pensamos en olvidar lo que
un día soñamos. Sin embargo, la Escritura nos enseña que Dios es restaurador
por excelencia, él no desecha a sus hijos y vuelve a convocarlos a su plan
celestial, animándolos y depositando en ellos Su poder. Adelante, acércate al
monte de Dios (quiero decir a Su presencia) y él te hablará y te enviará con un
nuevo nivel de gloria.
Escrito por Gonzalo
Sanabria para Estudios
y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes
y sermones para predicar.
Te
invitamos a leer: "LA ADORACIÓN PERFECTA ES UNA ENTREGA TOTAL A DIOS"
martes, 20 de octubre de 2015
11:23
Pastor Gonzalo Sanabria
cumple, Dios, fiel, Jesús, palabra, promesas, su, sus
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Las personas nos pueden fallar, las
instituciones y aún nuestra propia familia, pero Dios nunca nos falla, él es
fiel y cumple Su palabra. Veamos Génesis 21:1-2 “Visitó Jehová a Sara, como
había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a
Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho”.
1) Dios anhela tener comunión con sus hijos.
Reflexión: Vemos un privilegio excepcional
que Sara experimenta “Dios la visitó”, esto fue algo glorioso en su vida, pues el
Señor mismo vino a ella. Hoy día los hijos de Dios somos templo del Espíritu
Santo, y debemos anhelar más que una “visitación”, debemos procurar una
relación íntima y constante con Dios.
Es necesario y fundamental que anhelemos estar con el Consolador, tanto como él también anhela estar con nosotros, en la Biblia el apóstol Santiago nos dice: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4:5). Lamentablemente por muchas razones, motivos o excusas nuestras, ese anhelo del Espíritu es correspondido someramente por nosotros.
Es necesario y fundamental que anhelemos estar con el Consolador, tanto como él también anhela estar con nosotros, en la Biblia el apóstol Santiago nos dice: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4:5). Lamentablemente por muchas razones, motivos o excusas nuestras, ese anhelo del Espíritu es correspondido someramente por nosotros.
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2) Dios cumple sus promesas.
Reflexión: El texto bíblico nos
dice que el Señor hizo esto “como había dicho… como había hablado”, Dios lo
había prometido y lo cumplió. Creo que todos nosotros hemos vivido en algún
momento de la vida la decepción, la tristeza o el dolor, por el incumplimiento
de cosas que otros nos han prometido; pero cuando se trata de las promesas de
Dios, podemos estar tranquilos y confiados, pues él no miente, ni se retracta, el
Señor nunca falla y cumple su palabra, pues en él no hay cambio ni sombra de
variación, concluimos que en él no hay el más mínimo margen de error.
3) No hay nada difícil para Dios.
Reflexión: Vemos que Isaac nace en
la vejez de Abraham y Sara. Recordemos que ambos se habían reído cuando el
Señor les hizo ésta promesa, pues ellos eran de edad avanzada. Es en éste escenario
cuando Dios les pregunta: “¿hay alguna cosa difícil para Dios?” (Génesis
18:14), y la respuesta a esta pregunta es una sola: “No, no hay nada difícil
para Dios”.
Por eso aunque veamos las circunstancias difíciles y contrarias, aunque la razón nos diga que no es posible y otros concluyan que es una fantasía, sí Dios lo dijo, él lo hará, él es fiel. Entonces persevera, él es fiel a su palabra, él no te miente y nunca te decepcionará. Dios cumple su palabra.
Por eso aunque veamos las circunstancias difíciles y contrarias, aunque la razón nos diga que no es posible y otros concluyan que es una fantasía, sí Dios lo dijo, él lo hará, él es fiel. Entonces persevera, él es fiel a su palabra, él no te miente y nunca te decepcionará. Dios cumple su palabra.
Reflexión: Hemos leído en la
Biblia que: “Dios lo hizo en el tiempo que había dicho”. Generalmente a
nosotros nos cuesta esperar ¿por qué? Por nuestro orgullo, por nuestra
ansiedad, porque tal vez queremos mostrar resultados a los hombres, porque quizá
queremos decir: “yo tenía la razón”, etc. Pero Dios no está de afán, no se
anticipa ni llega tarde, todo lo tiene planeado, nada lo toma por sorpresa,
sólo requiere de sus hijos: obediencia y perseverancia.
Conclusión: Es
fundamental fortalecer nuestra intimidad con Dios, pues él
quiere estar con nosotros y allí nos hará entender su infinito poder y
fidelidad para cumplir sus promesas en su tiempo, también aprenderemos a
caminar en armonía con los tiempos de Dios, y allí nos concientizamos que
nuestra vida está en sus manos, las mejores manos. Dios cumple su palabra, él
es bueno y fiel.
(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)
De10
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