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viernes, 26 de julio de 2024

Sermón para predicar: El matrimonio, un diseño y bendición de Dios. 

 

Desde el libro de Génesis hasta el Apocalipsis, Dios nos enseña que su deseo es bendecir su creación, y por eso, desde el principio bendijo a la familia. El Señor estableció el hogar como escenario de bienestar para sus hijos. Todo lo que él hace y planea es para nuestra bendición.  

En el Libro de Génesis podemos ver el diseño de Dios respecto al matrimonio, y precisamente antes de la llegada del pecado. El Señor establece este primer matrimonio en el hermoso huerto del Edén, rodeado de múltiples bendiciones y privilegios; y por supuesto, con una gran cuota de responsabilidad. 

Lamentablemente, la autosuficiencia y soberbia del ser humano, permitió el ingreso del pecado con todo su poder destructivo. Esto, significó un profundo daño al diseño divino, consecuencias con las que lidiamos hoy día; pero en Cristo, tenemos la fuerza, autoridad y poder para vivir en la buena y perfecta voluntad de Dios.  

1) El Señor Jesús nos invita a mirar el matrimonio según Génesis. 

Nos dice Marcos 10:4-9 “Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Y respondiendo Jesús, les dijo:  Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.    

Como con frecuencia nos dicen los evangelios, aquí en Marcos 10:1, Jesús estaba enseñando como solía hacerlo. Los fariseos vienen a preguntar, no porque quieran aprender, sino porque vienen a tentarlo con sus preguntas, procurando hallar en él, algún error para acusarlo después.

Y respecto al matrimonio y al divorcio, el Señor los lleva a mirar y considerar el principio de la creación, el principio en el huerto del Edén. Y por lo menos, nos recuerda y enseña cuatro cosas: 

La primera: “Varón y hembra los creó”. El diseño de Dios para la familia y para el matrimonio, es la unión entre un hombre y una mujer. Lo demás, es el resultado de la mente humana que no quiere seguir el diseño y el consejo de su Creador. Diseño y consejo que vienen a preservar a la humanidad y la guardan de su propio caos y destrucción.  

La segunda: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer”. Diseño que pone en evidencia el deseo de Dios; es decir, un hogar en el que el hombre debe desarrollar y ejercer su papel como sacerdote y cabeza de familia.

Y una esposa que desarrolla un papel esencial en la casa; y por eso, con razón dice la Biblia: “La mujer sabia edifica la casa, más la necia la destruye”, Prov. 14:1 (palabras que ponen en evidencia el papel fundamental de la esposa en el hogar).    

La tercera: “Los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno”. Y por supuesto no nos habla sólo de la relación íntima (asunto que no se debe descuidar); es un llamado a vivir sin egoísmo, debemos procurar la unidad y la armonía en el matrimonio.

Estado que sólo se logra cuando buscamos el amor de Dios en oración, pues sólo éste nos capacita para amar de verdad, es decir, perdonar sin condenar, tolerar sin juzgar, escuchar sin arrogancia, hablar con sabiduría y mansedumbre, porque el amor no se irrita, no busca lo suyo propio, no se envanece, no guarda rencor.     

La cuarta: “Por tanto, lo que Dios junto, no lo separe el hombre”. En su contexto, nos dice el pasaje que Moisés había permitido el divorcio, y Jesús nos dice: No fue así en el principio, esto nació en la dureza del corazón del hombre. Muchas cosas nacen en nuestro corazón y no en el corazón de Dios, lo triste de este asunto es que damos prioridad a las nuestras. 

No importa que diga o enseñe el mundo, demos a Dios y a sus diseños el lugar que le corresponde, el primer lugar. El matrimonio fue diseñado por Dios para nuestra bendición y bienestar, con él damos gloria a Dios, y al cuidarlo y preservarlo estamos dando honor y alabanza a nuestro Señor y Creador. Si hay una crisis en tu hogar, dile a Jesús que te ayude, él quiere venir a hacerlo; pues, él desea que tu familia y tu matrimonio glorifiquen a Dios.   

2) El matrimonio un poderoso pacto en el que Dios es testigo.

Nos dice Malaquías 2:14-16 “Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. 

Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”.  

Es muy importante, tener en cuenta que estamos viviendo en tiempos postreros o finales, según la Biblia. Y acerca de estos tiempos el Señor Jesús dijo: “Será como en los días de Noé, y como en los días de Sodoma y Gomorra”; tiempos en los que el matrimonio era un juego, todo era caos y desorden, cada uno hacia lo que quería, y la moral y el temor de Dios escaseaba en la tierra. 

Cuando un imperio ha caído, sin duda alguna, ha estado precedido de un deterioro grave de su moral, una ausencia total del temor de Dios, y una decadencia y destrucción del diseño del matrimonio y familia. 

Como bien sabemos, el pueblo de Israel no fue ajeno a la cultura cananea cuando llegó a vivir en aquellas tierras. En un escenario en el que se había abandonado la ley de Dios, y el temor del Señor era escaso, Dios habla a través del profeta Malaquías, y quiero destacar el versículo catorce del capítulo dos, en el que observamos varios detalles: 

“Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud”. Es interesante ver en este escenario a Dios siendo testigo; aquí en contra del hombre, en otros casos será en contra de la mujer. 

La palabra “atestiguar” se traduce del término hebreo “ud”, que además traduce: Aceptar como testigo. Repetir. Amonestar. Prometer protección (sostener). Es decir, Dios es testigo del matrimonio para recordarnos lo que dijimos y advertirnos ante las malas decisiones; así como es aquel dispuesto a ayudarnos y protegernos de los enemigos del matrimonio.   

El simple hecho de pensar en tener al Señor como testigo en contra, debe generar en nosotros temor de Dios, pues ¿quién se justificará ante el testimonio de Dios? 

“Contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera”. En el matrimonio nos debemos una inmensa cuota de lealtad. A veces en el matrimonio, la mentira y el engaño toman fuerza, y no debemos habitar con eso, pues es darle lugar al enemigo. 

El término “desleal” se traduce de la palabra hebrea “bagad”, que además se traduce como: decepción, traición; y en sentido figurado: Actuar de manera encubierta. Esto es paradójico, pues el mismo texto nos dice: “siendo ella tu compañera”, no debemos reducir esta palabra a sólo “compañía”, pues desde el hebreo, el término nos habla de sociedad, unión, alianza. Estado cuya permanencia requiere honestidad y transparencia.    

“La mujer de tu pacto”. La palabra “pacto” se traduce del término hebreo “berit”, que además se traduce como: Convenio. Acuerdo. Promesa. Hablamos del pacto matrimonial, del día en el que nos unimos en un compromiso muy serio, pues Dios fue testigo. Aquel día en el que nos prometimos amor, bondad y mutua compañía siempre.  

Ya que, el matrimonio es una unión poderosa y que el testigo es Dios, quien además diseñó para nosotros este pacto, debemos acudir a él cuando éste corra riesgos o esté siendo atacado por el enemigo, o por nuestra arrogancia y dureza de corazón. Dios siempre estará atento y dispuesto para ayudarnos. 

3) El matrimonio es un diseño celestial para nuestra bendición y bienestar.

Nos dice Eclesiastés 4:9-12 “Mejores son dos que uno; porque tiene mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”.  

Este texto pasaje nos recuerda que, cuando nos complementamos como pareja veremos mejores resultados. El complemento genera mayores y mejores resultados. Literalmente nos dice que: “Tienen mejor paga de su trabajo”, además de la ayuda mutua en un momento de necesidad. 

Debemos destacar la expresión: “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Siendo una pareja, el número tres nos indica a alguien más en esta relación, y sin duda, hace referencia al papel de Dios en medio del matrimonio. Sólo con él es posible permanecer unidos en amor. El matrimonio será tan fuerte como Cristo habite en medio de él. Por eso, esta petición no puede faltar en nuestra oración diaria.

Conscientes de esta realidad no podemos ignorar las maquinaciones del enemigo, él enviará a tu mente dardos (pensamientos) como: “Para que me esfuerzo, si él o ella no lo valora”. “Este no era el hombre para mí, o ella no era para mí”. “Creo que debo probar con otra persona”. “Esto ahora o más tarde se va a acabar”. “Al fin y al cabo, él o ella no va a cambiar”. “Tengo derecho a ser feliz, iniciaré otra relación”. Etc. Y es cuando debemos ir a Dios para preguntarle: “Señor, ¿qué quieres tú que yo haga?”. 

La Sagrada Escritura nos dice: “El que haya esposa, halla el bien”, “maridos amad a vuestras mujeres” y “mujeres respeten a sus maridos”. Tanto en Génesis 2:24 como Marcos 10:7 nos dice la Biblia: “se unirá a su mujer”, en donde “unirá” también significa: Pegar. Permanecer. Y en Marcos 10:9 nos dice que Dios los “juntó”, terminó que además traduce: Compartir el yugo. Juntos enyugados. El yugo es la pieza de madera que une la yunta o pareja de bueyes que aran el campo. 

Así, nuestro Dios espera que, aunque el campo sea difícil de arar, y el día sea oscuro, aunque haya diferencias y desacuerdos, no debemos permitir que esas cosas rompan el vínculo matrimonial. 

Y sin lugar a dudas, la unidad requiere amor, y la fuente de ese amor debe ser Dios, acude a la presencia de Dios, allí comprenderás su voluntad, y recibirás la fuerza para andar en ella; y cuando esto haces, sin duda, la cosecha de bendiciones será muy grande para tu matrimonio y para tus generaciones. 

Así que, si en tu corazón hay dolor o heridas causadas por tus hijos o cónyuge, habla ahora mismo con Dios, él te dará la sabiduría para manejar el asunto con tu familia, y sanará tu vida, pues la Biblia dice que el Señor Jesús es quien sana a los quebrantados de corazón.   


4) Objetivos del Señor con el matrimonio.

Según hemos estudiado a la luz de los textos de hoy, podemos concluir que estos propósitos son: 

“Descendencia para Dios”. El Creador pudo haber hecho cierta cantidad de seres humanos, como un día hizo con los seres angelicales; pero, él diseñó tener descendencia mediante la multiplicación de los mismos seres humanos. Por eso, les dijo en el Edén: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y señoread”.  

Le otorgó entonces a la pareja humana, el privilegio de tener hijos, y de modo especial puso en ellos el diseño para hacerlo. De manera implícita, los padres entonces, deben educar sus hijos e instruirlos en el camino de la fe y en el temor de Dios, ese fue el diseño inicial (el cual no ha cambiado).    

Mutua compañía y complemento. Recordemos que el Señor dijo en Génesis 2:18 “No es bueno que el hombre éste solo, le haré ayuda idónea”; y en Malaquías capítulo dos, Dios la llama: “la mujer de tu juventud, tu compañera”.

Como una ilustración del Señor Jesús y su iglesia. La iglesia es aquella esposa del Señor Jesús, unión que se completará en las bodas del Cordero. Es por eso, que en Efesios 5:27 se nos dice: “para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.  

Es el ámbito en el que Dios aprueba y bendice la relación sexual. La palabra de Dios nos enseña en la Primera Carta a los Corintios 7:2-5, que, respecto a la naturaleza sexual del ser humano, el matrimonio es la provisión y diseño de Dios para sus hijos. 

Precisamente, la misma Escritura nos dice en Proverbios 5:18-19 “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre”. 

Concluimos pues, que el matrimonio es un diseño de Dios para bendición y bienestar de sus hijos; es, además, un instrumento para el cumplimiento de sus maravillosos planes; así como es para gloria y honra de su nombre. Necesitamos acudir a Aquel que lo diseñó, y depender de él, para caminar en su buena voluntad.    (Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). 

jueves, 10 de septiembre de 2020

Sermón: Dios ha prometido la restauración de la familia.


  

lunes, 30 de septiembre de 2019

Introducción: Dios en el Edén les dijo a Adán y a Eva “No comerán del árbol del bien y del mal, porque el día que lo hagan ciertamente morirán”, a pesar de las advertencias que Dios mismo les hizo en persona, ellos decidieron desobedecer. Las consecuencias fueron dolorosas y tristes en gran manera, porque Dios siempre tiene la razón.

Cuando seguimos el camino de Dios vida y bendiciones serán nuestra cosecha. Por eso el Señor dijo:

“Si oyes mi voz y guardas mis mandamientos y los pones por obra, te exaltaré, múltiples bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, bendito serás en el campo, en la ciudad, bendito el fruto de tu vientre, de tus ganados, de tu tierra, bendita tu canasta, tus enemigos serán derrotados, el Señor bendecirá tus graneros y todo aquello en lo que pongas tu mano, y te hará Dios sobreabundar en bienes” Deuteronomio 28:1-11.         

Tu obediencia es bendición para tu casa.

1) Obediencia en tiempos difíciles. Génesis 6:22.   

“Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”.

Como bien sabemos en aquella época la maldad de los hombres era mucha en la tierra y los pensamientos de su corazón eran de continuo al mal, según Génesis 6:5. Sí es en la mente donde se desarrolla todo el proceso de pensamiento ¿por qué la Biblia nos dice “los pensamientos de su corazón”?    

Porque en el idioma hebreo la palabra “pensamiento” se traduce del término “leb” que involucra sentimiento, voluntad e intelecto.   

La tierra estaba corrompida, llena de violencia e inmoralidad, entonces Dios decide enviar el diluvio. Pero había un hombre justo, recto, íntegro y caminaba con Dios (Génesis 6:9), aquel hombre se llamaba Noé; y a él Dios le encarga hacer un arca para ser librado del diluvio de aguas que el Señor enviaría.     

Sería salvo él y su familia, así como muchos animales. También debía tomar de todo alimento y almacenarlo en el arca para el sustento de ellos y de los animales. Nunca había llovido, y nunca nadie había hecho una construcción como esa.

Era sin duda, un desafío creer y hacer lo que Dios le estaba diciendo. Pero recordemos que Noé caminaba con el Señor, y esa amistad le permitió conocer a Dios y él sabía, por tanto, que el Señor no miente, Dios es fiel.

Por eso nos dice la Biblia en Hebreos 11:7 “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase”. 

Y Noé hizo el arca y todo lo que Dios le mandó, lo hizo conforme el Señor le dijo que lo hiciera. Su obediencia no sólo lo salvó a él y a toda su familia, sino a muchos animales. Pero lo más importante es que el plan de salvación seguiría adelante, pues la simiente de donde vendría el Salvador se conservó en medio del juicio.    

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2) Sigue las instrucciones de Dios y verás su poder a tu favor. Génesis 6:13-16.

“Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo   de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero”.

Con frecuencia podemos caer en el error de cuestionar los mandamientos e instrucciones del Señor, y hasta considerar que sus tiempos no son los adecuados. De hecho algunas cosas que Dios hace pueden ser adjudicadas al diablo; por ejemplo cuando el Señor Jesús sanó a un endemoniado los fariseos dijeron “este echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios”.   

En contraste, cuando decidimos creerle a Dios y a sus palabras y seguimos sus instrucciones somos bendecidos y podemos ver su respaldo a nuestro favor. Por ejemplo Dios le dio las instrucciones a Noé respecto a la construcción del arca.

Como podemos ver en la Escritura Noé debía construir un arca de tres pisos; con una ventana y una puerta para comunicarse con el exterior; y sus medidas (convertidas al metro actual) era de 155 metros de longitud, 26 metros de ancho y 15 metros de altura.

La cantidad de madera era muy grande, así como la brea, y sin duda, el trabajo era mucho y el tiempo que se tomaría hacer esto tardaría bastante (y más sabiendo que no encontraría ayuda sino sólo en su familia, pues la generación impía de su tiempo no creía sus palabras). Pero Noé obedeció.

Según nos deja ver la Biblia la construcción del arca se llevó  cabo en cien años aproximadamente, tiempo durante el cual Noé predicó acerca del juicio divino, predicación que no fue atendida por la generación de aquel tiempo.      

Pero quiero destacar el tiempo que aquel proyecto se llevó, el trabajo de Noé y de toda su familia, la perseverancia hasta terminar el arca, y luego organizaron todas las cosas como Dios dijo, ellos obedecieron al Señor, y lograron ver el arca terminada.  

Las cosas no se dan según nuestros tiempos sino según los tiempos de Dios, y debemos aprender a perseverar en sus caminos y confiar en que él cumplirá su palabra en su tiempo y a su manera. Gózate haciendo la voluntad de Dios, él es quien se encarga de los resultados.    

3) Dios instruye a Noé para entrar en el arca. Génesis 7:1-5.    

“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová”.

Dios le habla a Noé para que entre en el arca él con su familia, y le manifiesta la razón: “porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación”. La conducta de Noé no era agradable ni aprobada por las personas de aquella época, y seguramente por eso era rechazado y calumniado; pero su vida y caminar en la tierra era agradable a Dios y eso es lo más importante.   

Debe tomar siete parejas de todo animal limpio, macho y hembra, y de los que no son limpios sólo una pareja ¿Por qué el término “limpios”? la palabra hace referencia a los animales aptos para ser presentados en ofrenda de sacrificio a Dios, y por eso debía tomar siete parejas, para que al tomar de ellos para el sacrificio al Señor no se extinguiera su especie.    

Es interesante que en el versículo cuatro nos habla del número cuarenta, cuando dice el Señor: “haré llover cuarenta días y cuarenta noches”, pues el número cuarenta representa prueba. Es inevitable, seremos probados, pero así como Noé superó aquel tiempo, nosotros con la ayuda de Dios también superaremos nuestras pruebas y obstáculos.   

El versículo cinco nos dice: “E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová” esto es obediencia. La Biblia está llena de promesas de bendición para aquella persona que obedece a Dios. La obediencia funciona como un imán que atrae las bendiciones sobre el obediente.


Dios se complace en la obediencia de sus hijos: 1 Samuel 15:22 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

Aquí la palabra “obedecer” se traduce del término hebreo “shamá” que además significa: oír, escuchar, atender. “Shamá” aparece unas 1.160 veces en la Biblia, y podemos ver en esta alta cifra un llamado continuo de Dios al hombre a seguir su camino para salvación y bendición.

Ya que “obediencia” en la Biblia se traduce del hebreo “shamá” y éste significa: oír, escuchar y atender, nos invita a preguntarnos ¿qué tanto escuchamos a Dios? Noé tenía un oído afinado para escuchar la voz del Señor, hoy día Dios nos ha dado su Espíritu Santo, él hoy nos habla a través de su testimonio en nuestro corazón, mediante su paz, también mediante su palabra.

Así como hay que invertir tiempo para aprender a hablar un nuevo idioma (inglés, francés, italiano, etc), es necesario invertir tiempo para a hablar con Dios y aprender su idioma.      

A veces es difícil obedecer a Dios, es cierto, a Jesús le pasó, lo vemos en el huerto de Getsemaní, cuando decía el Señor “Padre, pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” y entonces Dios le envió un ángel del cielo para fortalecerlo.

Nosotros debemos hacer lo mismo, es decir, ante la tentación y las pruebas debemos fortalecernos en Dios, entrar en la presencia del Señor y él nos fortalecerá, confiados en su palabra que dice: “No dará mi pie al resbaladero ni se dormirá el que me guarda”.   

4) En el tiempo de Dios Noé sale del arca. Génesis 8:15-18.  

“Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él”.

El total de días que duró el diluvio fue de cuarenta días, pero las aguas permanecieron sobre la tierra ciento cincuenta días y tardaron en quitarse otros ciento cincuenta días, más los días que esperó Noé enviando primero un cuervo y luego la paloma, suma en total trescientos setenta días (desde que entraron hasta volver a salir).

Durante 370 días Noé y su familia estuvieron dentro del arca, ellos tuvieron que esperar todo ese tiempo hasta que el agua se retirara de la superficie de la tierra. La verdad es que con frecuencia somos impacientes, deseamos que todo se dé rápidamente, pero la Biblia nos enseña que es necesario aprender a esperar y caminar en los tiempos de Dios.  

Durante aquel tiempo Noé y su familia (370 días) en el interior del arca se ocupaban de tareas como alimentar a los animales, hacer labores de mantenimiento al arca, escuchaba la familia a Noé hablar de las palabras de Dios (pues ellos estaban viendo que todo era verdad, Dios había cumplido y seguramente querían saber más).

Dios a través de su palabra nos enseña que el afán, la ansiedad y las preocupaciones son enemigos de la fe; por eso la Biblia nos dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” Filipenses 4:6.

Finalmente Noé y su familia salieron del arca, sanos y salvos para seguir adelante en el plan de Dios para sus vidas. Noé por su fe y perseverancia salvó a su familia del diluvio. Nuestra familia no se va a perder, pidamos a Dios su obra en nuestra casa y en nuestros hijos, él es fiel para hacer mucho más de lo  que pedimos y entendemos.    

Conclusión: Procura la presencia de Dios y deja que él haga su obra, poco a poco vas a comprender lo que inicialmente no entendías. Decide obedecer a Dios, fortalécete en él, sigue su consejo y su camino, él te llevará al destino de tu bendición. 


Y si has desobedecido al Señor, éste es el momento para acercarse en oración al trono de su gracia y la poderosa sangre de Jesús te limpiará, el amor de Dios te cubrirá y el poder del Espíritu Santo vendrá sobre ti para fortalecerte y así avanzar y vencer, porque esa es la voluntad de Dios para tu vida.     


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 
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lunes, 30 de octubre de 2017

Dios desea hacer milagros en tu hogar
Introducción: Algunas veces las familias viven profundas crisis o tienen grandes pérdidas, ante esto la desesperanza toma fuerza y viene con ella el desánimo. Pero el Señor Jesús es restaurador por excelencia, él sigue haciendo milagros. No importa la crisis o dificultad en tu casa, Dios es más grande, él tiene el poder para transformar todas las cosas…   




Sermón: Dios desea hacer milagros en tu hogar.


1) Dios desea restaurar tu familia, Juan 11:32-35

“María cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró”.

Comentario 1: El hermano de María había muerto, y ahora va al encuentro de Jesús. Ante la adversidad y el dolor humano la fe puede flaquear, en este caso vemos que María expresa su incredulidad para una obra sobrenatural de Dios: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano”.

Vemos también la humanidad del Señor Jesús al identificarse con el dolor y tristeza de los presentes, Jesús conmovido lloró, pero siguió creyendo en el milagro que el Padre celestial haría.        

Comentario 2: La Biblia nos dice que todos lloraban, a veces las crisis de familia generan lágrimas, pero allí lo más importante es que Jesús estaba presente, y su presencia transforma las circunstancias: Juan 11:38-40. Lo que Dios requiere de sus hijos es fe, pues cuando creemos veremos la gloria de Dios.

2) Aunque el tiempo sea difícil es necesario continuar creyendo en Dios.

Jesús le dijo a Marta: “No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios”. De manera que ya se lo había dicho varias o muchas veces, seguramente cuando les visitaba les enseñaba sobre el poder de la fe en Dios, por eso le dijo “No te he dicho que…”.

Entonces aquel era un momento para poner en práctica la doctrina o enseñanza recibida. Así es, en nuestra vida viviremos circunstancias en las que lo que hemos aprendido de Dios, debemos ponerlo por obra.      

3) Para Dios todo es posible, Juan 11:43-44   

“Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: Lázaro, ven fuera. Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”. 

Comentario 1: El pasaje nos permite ver que había varios obstáculos por superar:

a) Lázaro había muerto cuatro días atrás. Asunto que hacía el milagro más difícil, pero Jesucristo es el dador de vida.
b) El sepulcro tenía una gran piedra en la entrada. Pero Jesús tiene poder sobre todo lo creado.
c) Las hermanas de Lázaro estaban incrédulas. Pero el Señor creía por ellas.

d) Lázaro estaba atado con muchas vendas (tenía atadas las manos y vendas en los pies), además de un sudario que envolvía su rostro). Pero Jesús lo llamaba y él obedeció al salir de allí, porque el Dios todopoderoso lo levantó.  
Comentario 2: Que interesante es que el nombre “Lázaro” significa: Ayudado por Dios, o ayuda de Dios. Cuando todos lloraban y daban por cerrado aquel capítulo, cuando sus propias hermanas ya no creían, cuando todo era más difícil Jesucristo el Señor se glorificó. Cuando ya nada se podía hacer por Lázaro, Dios mismo le ayudó a salir de aquel sepulcro. No importa que está pasando Dios es tu ayuda, él está de tu lado. El Señor va a manifestar su gloria en tu casa. Jesús restauró a toda esta familia.        
Conclusión: Debemos reflexionar por un momento ¿Qué obstáculos hay por delante? ¿Cuál es aquella piedra que te impide avanzar? ¿Habrá ataduras que están oprimiendo el corazón? Jesucristo ha venido a traer vida y vida en abundancia. Recuerda: Sí crees, verás la gloria del Señor a tu favor.       (Escrito por pastor Gonzalo Sanabria).  



Te invitamos a leer el sermón: "LAS ENSEÑANZAS DE JONÁS Y EL GRAN PEZ". 

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miércoles, 21 de junio de 2017

Temas para predicar: Valora tu familia
Introducción: El texto bíblico en Éxodo dieciocho nos enseña la visita de Jetro a Moisés. El líder hebreo había enviado a sus hijos, Gersón y Eliezer, y a su esposa Séfora a la vivienda de Jetro quien era su suegro. Moisés caminaba de una manera sobrenatural con Dios…

Sermón: Valora tu familia


Durante ese tiempo transcurrido Dios había realizado muchas cosas poderosas, como por ejemplo las plagas en Egipto, Israel había pasado por el mar rojo, recibieron agua y maná en el árido desierto, alcanzaron una gran victoria sobre Amalec y su gran ejército.

Sin embargo la familia de Moisés, Séfora y sus dos hijos no habían estado con él allí. Es muy interesante ver que la Biblia nos dice que fue su suegro Jetro quien decidió venir a Moisés y traerle su familia. Hay sin duda muchas cosas que aprender aquí:  

Nos dice Éxodo 18:5-6 “Y vino Jetro, suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés al desierto, donde éste estaba acampado junto al monte de Dios. Y mandó decir a Moisés: Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos con ella”.

El texto nos enseña que Moisés estaba “en el desierto”, espacio difícil, lugar de soledad y dificultad, y Jetro concluyó que Séfora y los niños deberían estar con el esposo y padre (aquí podemos ver en Jetro una representación de sabiduría y prudencia, él ayudó a Moisés a identificar y corregir errores que como líder estaba ejecutando). Es muy importante tener en cuenta que la unidad de la familia es una columna que superará los tiempos más difíciles.
Nos dice el texto bíblico en su contexto que “Moisés estaba acampado junto al monte de Dios”, el término “acampado” se traduce de la palabra hebrea Kjaná, que además significa: habitar, atrincherar, detener; significado que nos muestra que Moisés había decidido tomar ese lugar por habitación suya.
Y como es lógico con todas las señales, maravillas y manifestaciones gloriosas del Señor Moisés estaba sumido en la presencia y poder de Dios, y aparentemente él había olvidado la atención de su familia, la cual estaba con su suegro, y éste decide traerlos a él, y ahora la familia estaba completa y reunida.

La Biblia nos enseña que la voluntad del Señor es que caminemos con la familia, Dios quiere que ellos también vean su gloria y poder manifestados, a veces la comunión con Dios y el servicio para él son tan maravillosos e intensos que podemos olvidar el tiempo de calidad para la esposa y los hijos. Dios no quiere que descuidemos la familia.  
Es interesante considerar que los hijos de Samuel el profeta de Israel, también los hijos de Moisés, y entre otros según la Biblia, no aparecen después de sus padres ejerciendo un papel significativo en las Sagradas Escrituras. En varias ocasiones sucede esto, por lo cual es muy importante depender de Dios respecto a la sabiduría para dirigir nuestra casa.  
Conclusión: El Señor es quien debe ocupar el primer lugar en el corazón del cristiano, el mismo lo dijo así: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Y precisamente el “prójimo” más cercano que tenemos es nuestro propio cónyuge, son nuestros propios hijos. Veamos pues la familia como un maravilloso tesoro, que debemos proteger y cuidar con la sabiduría y amor que vienen de Dios.

Te invitamos a leer el sermón: "CÓMO ACTÚAN LOS ESPÍRITUS MALIGNOS EN LAS PERSONAS".   

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Sermón: Valora tu familia   – Temas para predicar -   

jueves, 11 de mayo de 2017

Jesús salva mi familia
Introducción: Dios ha prometido que por nuestra fe la familia llegará a sus pies. Por eso no podemos renunciar a nuestra oración ya que “el oído de Dios no se ha cerrado para escuchar ni su mano se ha acortado para salvar”. Sigue orando y confiando en la obra del Señor, él responde al clamor de sus hijos, y responderá salvando y trasformando nuestra familia…  

Jesús salva mi familia con su poder 


“Y ella dijo: Sí, Señor, más los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” Mateo 15:27-28.

En este pasaje bíblico podemos ver el intenso y perseverante clamor de una madre por su hija. Ella ruega al Señor Jesús por un milagro, sin embargo el Maestro en primera instancia permanece callado, luego le dice que él ha venido a los hijos de Israel (esta madre no era israelita, ella era sirofenicia). Esta  mujer no renuncia a su ruego ante Jesús. Es entonces una muestra de perseverancia en la fe.
Esta mujer pudo haber ofendido al Señor Jesús pensando: “no me responde, y ahora me contesta de un modo incorrecto”, a pesar de todo continua clamando por la situación de su hija, ella persevera y lucha por el milagro. Ver la gloria de Dios en nuestra familia no es fácil, pero en Dios podemos estar confiados. Persevera, no renuncies, no te sueltes de la mano de Dios y él hará maravillas en tu casa.

Es necesario fortalecer la fe confiando en el Señor hasta el final. Podemos ver que el Maestro exaltó la fe de esta madre, ya que la Escritura dice que él le dijo: “grande es tu fe”. Entonces la fe grande es la que confía y ama al Señor, aún en los momentos más complicados y difíciles.
La Biblia nos dice que el Señor Jesús le dijo: “hágase contigo como quieres” y la hija recibió aquel milagro. Podemos reflexionar aquí: ¿Qué deseamos para nuestros hijos? El pasaje nos dice: “y su hija fue sanada desde aquella hora”, entonces la fe que persevera logra ver la obra poderosa de Jesús en nuestra vida y familia. Por eso mediante la fe, amor y perseverancia veremos la gloria de Dios en casa.
Conclusión: Debemos tener presente que nuestros hijos son de y para Dios, y aunque las tinieblas intenten hacerles daño el plan de Dios prevalecerá. Creamos en el Señor y digamos confiados en su poder: “Yo y mi casa serviremos al Señor”. Gracias Jesús por hacer tu maravillosa obra en nosotros.


Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.


Jesús salva mi familia. 

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