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martes, 10 de marzo de 2020
8:38
Pastor Gonzalo Sanabria
Dios, libera, libra, muerte, salva
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(Dios nos libra de la muerte). Los poderes de la muerte pueden
manifestarse a través de personas cuyos corazones están gobernados por el reino
de las tinieblas. Son corazones que al no rendirse a Dios ni buscarlo, permiten
en su dureza y soberbia que la muerte los gobierne y use para sus malvados
planes.
En contraste el reino de
Dios es un reino de vida, salvación, perdón y restauración. La voluntad de Dios
es que ninguno se pierda, por eso hace todo lo posible para salvar al ser
humano. Una vez conocemos a Dios, el reino de las tinieblas no se queda quieto
por el contrario procura generar muerte, dolor y destrucción, pero en Cristo
tenemos vida y victoria. Veamos este interesante estudio
Dios nos libra de la muerte.
Nos dice el Salmo 9:13-14 “Ten misericordia
de mí, Jehová, mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen,
tú que me levantas de las puertas de la muerte, para que cuento yo todas tus
alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación”.
1) En primer lugar en este texto bíblico
vemos a David clamando la misericordia de Dios, pues estaba padeciendo una gran
aflicción provocada por personas que lo aborrecían, y por tanto lo perseguían,
lo calumniaban; provocando tristeza, frustración y dolor en su corazón. Él
busca refugio y fortaleza en Dios.
Nos enseña la Biblia que David busca
a Dios confiado en que el poder del Señor puede librarlo de sus enemigos, por
eso dice: “Tú que me levantas de las puertas de la muerte”. Para David aquellos
poderes del reino de las tinieblas eran reales y mortales, pero también sabe
que el poder de Dios está por encima de todo poder del diablo y de la muerte.
2) En segundo lugar podemos leer en el
versículo catorce: “Para que yo cuente todas tus alabanzas en las puertas de la
hija de Sión y me goce en tu salvación”, es importante recordar aquí que la
ciudad de Jerusalén (“Sión”) contaba con doce puertas, y ya que el enemigo es
imitador de todas las cosas celestiales, es posible que el Hades tenga doce
puertas por las cuales lanza sus ataques contra la humanidad y contra la
iglesia del Señor Jesucristo.
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3) En tercer lugar tengamos en cuenta
los que nos enseña 1 Reyes 19:3-4 “Viendo, pues, el peligro, se levantó y se
fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su
criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo
de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida,
pues no soy yo mejor que mis padres”.
Como podemos ver aquí
la Escritura nos habla de lo acontecido al profeta Elías, quien después de
aquella gran victoria en el Monte Carmelo sobre los falsos profetas de Baal y
Asera, es amenazado de muerte por la reina Jezabel.
El profeta Elías huye para
salvar su vida y al llegar a Beerseba se acuesta debajo de un enebro y deseando
morir le pide a Dios que le quite el aliento de vida. A veces el reino de las tinieblas
usa la depresión para generar pensamientos de muerte y suicidio. Gracias a Dios
que Cristo vino a deshacer las obras del diablo.
4) En cuarto lugar vemos que el
versículo cuatro nos dice que Elías pasó por el desierto, y cuando pasamos por
problemas, crisis, adversidades, etc, podemos vernos tentados a refugiarnos
debajo del enebro de la depresión, y terminar aborreciendo la vida que Dios
mismo ha regalado. Pensamiento, por supuesto equivocado.
Así como Elías se acostó debajo de un
árbol, un enebro, deseando la muerte; la misma palabra de Dios nos enseña
acerca del árbol de la vida, Jesucristo el Señor, quien nos da sombra y
refugio, en su presencia somos renovados y fortalecidos, para seguir adelante y
superar todo obstáculo. Dios levantó y restauró a Elías quien siguió sirviendo
a Dios poderosamente.
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
martes, 12 de noviembre de 2019
12:00
Pastor Gonzalo Sanabria
Cristo, libra, muerte, poder, predica, salva, sermón
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| Cristo nos libra del poder de la muerte |
“Miré y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía, y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Reflexionemos en este pasaje:
1) En primer lugar debemos tener en cuenta que la descripción aquí mencionada es un acontecimiento futuro durante los juicios divinos sobre la tierra para los tiempos finales, pero además este texto nos enseña cosas muy importantes, desde la realidad del mundo espiritual.
2) En segundo lugar como vemos aquí al apóstol Juan se le revela que Muerte y Hades son
personas o seres también. Como sabemos la muerte en un primer sentido es cesación de la
vida (evento que todo ser humano experimenta). Además la Biblia nos presenta
aquí a dos seres con personalidad y con nombre propio: Muerte y Hades.
Nos dice el texto
que Muerte cabalga un caballo amarillo, el término “amarillo”
aquí se traduce de la palabra griega “cloros” que además quiere decir: pálido,
color verdoso, color de los cadáveres que mueren de pestilencia. Color de la
muerte.
Muerte cabalga este caballo, es
decir es quien lo direcciona y le da órdenes, esto lo hace un ser con
personalidad, además Hades sigue a este jinete.
3) En tercer lugar Dios revela un orden de acción. Es interesante la secuencia en que Juan los ve: “Muerte cabalga en un
caballo amarillo y lo sigue Hades”. Ya que el Hades es un lugar también, y es
un lugar de confinamiento o encierro y allí van aquellos cuyos nombres no están
escritos en el libro de la vida, entonces Muerte los reclama y Hades los
encierra.
Pero debemos tener presente
que fue precisamente a eso que vino Cristo, a salvarnos de la muerte eterna
para gloria de su nombre. Jesús vino a darnos vida y vida en abundancia, todo aquel que en él cree no irá a condenación, sino que vivirá para siempre con el Señor.
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
Hebreos 2:14 "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo".
Hebreos 2:14 "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo".
lunes, 21 de octubre de 2019
Introducción: Con
frecuencia nos preguntamos ¿qué quiere Dios que yo haga? ¿Qué cosas debo
corregir? Hoy vamos a estudiar un aspecto de nuestra vida que es muy importante
para caminar en bendición y victoria. Recuerda que cosecharemos mañana, lo que
hoy nosotros hagamos.
Cuidado con el destructor.
1) La murmuración nos hace jueces, y sólo Dios es juez. Números 16:41.
“El día siguiente, toda
la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo:
Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová”.
El contexto nos enseña que
Coré, Datan y Abiram se rebelaron contra Moisés y contra Aarón, y como
resultado de aquella rebelión murieron ellos, sus familias y doscientos
cincuenta hombres más que los seguían.
Como podemos ver al día
siguiente Israel murmuró contra ellos acusándolos de la muerte de aquellos que
se habían revelado. Lamentablemente ellos habían escogido hacer lo malo y por
eso el juicio vino sobre sus vidas, pero ahora acusan a Moisés y a Aarón.
Llevados por su enojo o
disgusto expresaron palabras apresuradamente, juzgaron y condenaron a Moisés y
a Aarón como culpables. Una calumnia es una acusación falsa contra alguien con
intención de perjudicarle.
Debemos recordar que la
vida y la muerte están en poder de la lengua y que a Dios daremos cuenta de las
palabras ociosas o mal intencionadas que hablemos. Cuando hablamos lo que otros
dicen y su naturaleza es dañina, entonces caemos en la calumnia o murmuración.
Por eso la Biblia dice: “murmuraron contra”.
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2) La murmuración desata el juicio de Dios. Números 16:42-45.
“Y aconteció que cuando se juntó la congregación
contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la
nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. Y vinieron Moisés y
Aarón delante del tabernáculo de reunión. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Apartaos
de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se
postraron sobre sus rostros”.
Como podemos ver aquella murmuración
empezó a contagiar a otros (es como un cáncer que empieza a crecer y se expande
en otras partes de cuerpo), pues dice la Biblia que la congregación se juntó contra Moisés y contra Aarón (versículo
42).
La nube de Dios, la gloria del Señor,
su misma presencia descendió en medio del campamento de Israel, pero
lamentablemente no había venido como resultado de la adoración sino como
resultado de la murmuración.
Dios habla a Moisés, pero en esta
ocasión no son palabras de prosperidad ni de victoria, sino de disciplina a su
pueblo. Moisés y Aarón al escuchar las palabras de juicio de Dios se postran
sobre sus rostros, ellos saben muy bien que ante estas sentencias, humillarse
delante del Señor es lo mejor.
Debemos cuidar las palabras de
nuestra boca para no murmurar contra Dios, ni contra su voluntad, ni contra su
provisión, ni contra las pruebas que pone delante de nuestros pies, más bien
debemos humillarnos y permitir su obra en nuestros corazones.
3) La intercesión genuina y sincera detiene el poder de la muerte. Números
16:46-49.
“Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon
en él fuego del altar, y sobre él pon incienso… y haz expiación por ellos, porque
el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
Entonces tomó Aarón
el incensario, como Moisés dijo, y corrió… y he aquí que la mortandad había
comenzado… y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre
los muertos y los vivos; y cesó la mortandad. Y murieron catorce mil
setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré”.
Un intercesor es aquel que se pone en
medio a favor de alguien en crisis, en desgracia, en dificultad. La intercesión
es aquella oración que levantamos a favor de una persona, de un pueblo o de una
nación, como lo vemos aquí.
Moisés da orden a su hermano Aarón
para que se apresure a orar por la congregación, pues el furor (enojo, ira)
había salido de Dios y la mortandad había comenzado (la murmuración produce
enojo en el corazón del Señor y da lugar a la muerte).
Hacer expiación básicamente era
cubrir el pecado con la sangre de animales, porque la paga del pecado es la
muerte. La Biblia nos dice que Aarón se puso entre los muertos y los vivos y
cesó la mortandad.
La murmuración se convierte entonces
en una poderosa arma para el reino de las tinieblas, por eso Jesús dijo:
“Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” Lucas 6:28.
Entonces de nuestra boca debe salir bendición y no maldición, oración y no
conflictos ni rivalidades.
Ante aquella intercesión de Aarón la
mortandad cesó, y no fue más grande. Entonces podemos decir que la ausencia de
oración facilita la acción de la muerte. La oración cubre nuestras familias, la
oración cubre nuestras vidas y permite la manifestación de la gloria de
Dios.
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4) La murmuración permite la obra del destructor. 1 Corintios 10:10.
“Ni murmuréis, como
algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor”.
El apóstol Pablo advierte a
la iglesia de Corinto y a nosotros hoy, sobre el peligro de la murmuración y
sus efectos, por eso nos dice: “No murmuréis”. La palabra “murmurar” aquí se
traduce del término griego “gonguzo” que además significa: quejarse, criticar,
gruñir (decir algo en tono bajo).
La palabra destructor se
traduce del término griego “olothreutes” que además significa: exterminador,
serpiente venenosa. La raíz de esta palabra significa: arruinar, matar.
Entonces es un espíritu cuya naturaleza es arruinar poco a poco la vida
espiritual, la salud física y emocional, y las finanzas.
Generalmente usamos la
murmuración cuando estamos pasando por un tiempo difícil, cuando estamos en
tiempo de prueba, cuando el Señor nos está disciplinando o está transformando nuestro
carácter.
Como bien nos enseña la
Biblia el pueblo de Israel murmuró una y otra vez por el desierto, su queja se
escuchó una y otra vez, y fue precisamente esto lo que hizo que el desierto se
hiciera más largo.
La murmuración, la
calumnia, la queja y hacer las cosas de mala voluntad son palabras y actitudes
que nos hacen perder las bendiciones, nos hacen retrasar las conquistas (pues
la tierra prometida fue alcanzada cuarenta años después), nos impiden ser
promocionados.
Conclusión: Dios desea lo mejor para sus hijos y por eso nos
instruye y hoy nos enseña la importancia de cuidar nuestra manera de hablar y
evitar la murmuración. Más bien debemos orar y bendecir, hacer la voluntad de
Dios siempre será para vida y bendición.
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
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