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miércoles, 29 de enero de 2020
(Jesús nos enseña el
poder de la oración). La Biblia nos enseña y anima continuamente a perseverar en
la oración; grandes victorias se consiguieron mediante el clamor con fe de los
hijos de Dios. Por eso el Señor Jesús nos enseña sobre el poder e importancia
de orar.
Con frecuencia ante las
dificultades y obstáculos puede aparecer el desánimo y descuidamos la oración,
pero la voluntad del Señor es que perseveremos en ella, la oración es una
poderosa arma de Dios para caminar en victoria. Veamos ahora este interesante
estudio:
Jesús nos enseña el poder de la oración:
Lucas 11:5-8 “Les dijo
también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche? Y le
dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje,
y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice:
No me molestes; la puerta está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no
puedo levantarme y dártelos?
Os digo, que aunque no
se levante por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le
dará todo lo que necesite”.
1) En primer lugar debemos tener en
cuenta que este capítulo empieza diciéndonos que el Señor Jesús estaba orando
en cierto lugar y sus discípulos vinieron a él y le dijeron: “Enséñanos a
orar”. En aquel momento el Señor los instruyó con un bosquejo de oración
llamado el Padre nuestro, oración muy conocida que nos muestra las líneas principales
que podemos tener en cuenta cuando vamos a orar.
En este pasaje de Lucas 11:5-8
observamos varias cosas muy importantes que el Señor Jesús enseñó acerca de la
oración y su poder:
A través del ejemplo de los dos
amigos, nos enseña Jesús la necesidad de la oración perseverante. Aquel
clamor que nunca renuncia, aquella oración que no se queda a mitad de camino,
aquel clamor que toca la puerta de Dios una y otra vez y lo hace hasta alcanzar
la respuesta.
2) En segundo lugar Jesús enseña sobre
el poder de la importunidad. En el ejemplo de los dos amigos, textualmente nos
dice el Señor que “aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, por su importunidad
se levantará y le dará todo lo que necesite”.
El término “importunidad” se traduce
de la palabra griega “anaideia” que además significa: insolencia, osadía,
persistencia. La palabra “a - naideia” está compuesta por: “a” que es un
negativo, y por “aidos” que significa: vergüenza, modestia, es decir pide al
señor “sin modestia, sin vergüenza” él es tu Padre y puedes pedirle con
confianza y seguridad
3) En tercer lugar podemos concluir que
sí la desvergonzada persistencia logró el favor de un vecino, con toda
seguridad la oración ferviente recibirá poderosas respuestas de nuestro Padre
celestial, Dios es fiel, bueno y tiene cuidado de sus hijos.
Por eso pide a Dios con
confianza como un hijo le pide a su padre terrenal, y tu Padre celestial se
ocupará de la repuesta, la cual será sobrenatural y poderosa. La oración que persevera
verá resultados sobrenaturales, milagros y respuestas divinas que de ninguna
otra manera serian posibles.
Te invito a leer:
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
- Jesús nos enseña el poder de la oración -
jueves, 6 de octubre de 2016
La verdadera fe no está
basada en la razón, 1 Corintios 2:1-5.
Cuando Pablo estuvo en Atenas llevando el mensaje del evangelio presentó a Dios creador de todas las cosas, es decir él empezó mostrando la grandeza y el poder de Dios sobre toda la creación, pues era un auditorio diferente al de la sinagoga judía.
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de
Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no
saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y
estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra
ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con
demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no
estuviese fundada en la sabiduría de hombres, sino en el poder de
Dios”
El apóstol no usó la persuasión humana él llevó el mensaje de Dios con
demostración del Espíritu y de poder, y la más grande prueba de esa obra eran
ellos mismos, su vida había sido transformada.
La fe no debe apoyarse en argumentos lógicos o filosóficos, pues la razón
reduce lo espiritual a lo natural y se perdería lo sobrenatural y milagroso de
Dios. Cuando la fe está basada en el poder de Dios tiene un fundamento que
permanece y es sólido.
El Espíritu Santo revela
los secretos de Dios, 1 Corintios 2:6-12.
El evangelio contiene sabiduría, es espiritual y está a disposición de
quienes han alcanzado madurez en la fe, no es un asunto misterioso, sino que es
un secreto de Dios que él preservó para gloria de su iglesia y ahora es
revelado por el Espíritu Santo.
Esa sabiduría es enseñada o revelada por el Espíritu Santo para que sepamos
lo que Dios nos ha concedido. Revelar significa: quitar el velo, descubrir lo
que estaba oculto; y la sabiduría es Cristo mismo. Entonces el Espíritu de Dios
ha sido dado al creyente para que éste conozca y se apropie de todo lo que
Jesús hizo y logró en la gran victoria al morir y resucitar. Cristo murió por
nuestros pecados y resucitó para que andemos en vida nueva.
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El hombre espiritual
entiende las cosas de Dios, 1 Corintios 2:13-16.
“Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas
por humana sabiduría, sino con las enseñadas por el Espíritu, acomodando lo
espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las
cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede
entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio, el
hombre espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado por
nadie. Porque, ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas
nosotros tenemos la mente de Cristo”.
Conocer la verdad de Dios no es el resultado de la obra del intelecto o del
entendimiento humano, es el resultado de la obra del Espíritu Santo, Maestro
perfecto y Santo en la interpretación del texto bíblico como Aquel que la
inspiró.
El hombre natural es el no cristiano. El término “natural” se traduce desde
un término griego que significa “guiado por el alma”. La persona almática no
percibe ni puede entender las verdades de Dios que sólo por el Espíritu Santo
se pueden discernir. Así como una persona sorda no puede distinguir la música,
ni un ciego los colores, el hombre natural no puede discernir las verdades
espirituales.
El hombre espiritual (nacido de nuevo y guiado por el Espíritu Santo) tiene
la capacidad para entender todas las cosas, y puede recibir la verdad
espiritual y comprenderla, pues está capacitado por el Espíritu Santo que mora
en él. Por estas diferencias para el mundo muchas veces el cristiano es una
confusión, pues actúa de manera incomprensible, es decir hace lo que le agrada
a Dios pero no es comúnmente aceptado por el mundo natural.
Cuando vivimos para Dios nuestro corazón experimenta un gozo inexplicable
desde el punto de vista natural, pero es el gozo que el Espíritu Santo nos
comunica al hacer la voluntad del Señor.
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
Te invitamos a leer: “PODEROSO ES DIOS PARA TRANSFORMAR TODAS LAS COSAS”.
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