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viernes, 3 de abril de 2020
jueves, 20 de febrero de 2020
(Busca a Dios y no habrá más tristeza). La palabra de Dios nos enseña que
la tristeza del corazón desaparece cuando buscamos la presencia del Señor y cuando
confiamos en su poder. La tristeza puede ser el resultado de un fracaso, de una
pérdida, por ausencia de buenos resultados, etc.
Ante las crisis puede la tristeza golpear nuestro corazón, pero en Dios
siempre hallaremos no sólo consuelo sino poder para avanzar y superar todo obstáculo.
En la presencia de Dios la aflicción y la tristeza desparecen. Te invito a leer
este interesante estudio:
Busca a Dios y no habrá más tristeza.
Nos dice 1 Samuel 1:9-11 “Y se levantó Ana después que hubo comido y
bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a
un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.
E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la
aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva,
sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los
días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”.
1) En primer lugar la palabra de Dios nos
enseña que Ana decidió un día no lamentarse más por el hecho de no poder tener
hijos, ya no iba a llorar más ante su problema y no se iba a hundir más en su
depresión.
Sin duda alguna, Ana
necesitaba hacer algo en busca de su restauración y solución para su crisis, no
podía seguir así y decidió buscar a Dios, y sin duda, fue la mejor decisión. Buscar
la presencia de Dios transforma a toda crisis en victoria.
La Escritura nos dice que Ana se fue
a orar al tempo del Señor y en aquel lugar estaba sentado en una silla el sumo
sacerdote Elí, allí ella lloró y derramó su corazón delante de Dios, allí ella
expuso ante el Señor la amargura de su alma, la frustración y decepción de no poder
tener hijos. Delante de Dios debemos exponer todas nuestras necesidades,
tristezas y conflictos. Busca a Dios y no habrá más tristeza
2) En segundo lugar nos dice la Escritura
que allí Ana hizo además un pacto con Dios, y le dijo que si él le daba un
hijo, ella lo entregaría a los levitas para su servicio en el templo, él niño
sería consagrado exclusivamente para servir al Señor en el templo toda su vida.
Este evento que nos narra la Biblia
nos recuerda la importancia de orar por nuestros hijos para que en ellos se
cumpla el deseo de Dios, y no el nuestro. Los hijos no son de nuestra
propiedad, son simiente de Dios para su gloria y para sus planes.
3) En tercer lugar leemos que Dios escuchó
la oración de Ana, el Señor atendió su clamor y tomó en sus manos la carga y
preocupación que ella tenía. 1 Samuel
1:18 nos enseña que Ana salió de la presencia de Dios renovada, en paz y
con el gozo de Dios en su corazón, ella “comió, y no estuvo más triste”. Buscar
a Dios genera poderoso cambios en nuestra vida.
Como podemos ver aquella tristeza y aflicción
se fue del corazón de Ana como resultado de ir a la presencia de Dios y
depositar en sus manos aquella situación. La esterilidad de Ana era una
situación que ella no podía solucionar, sólo estaba en las manos de Dios la
última palabra, y confiar en el Señor fue la mejor decisión.
Como sabemos Dios le concedió tener
un hijo, Samuel, poderoso profeta de Dios, luego ella tuvo cinco hijos más.
Dios es bueno y poderoso para responder nuestras oraciones; él nos da más de lo
que le pedimos.
Te invito a leer:
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
- Busca a Dios y no habrá más tristeza -
viernes, 10 de enero de 2020
Dios es quien transforma las lágrimas de
tristeza en lágrimas de gozo. Sólo en él está el poder para cambiar nuestra situación de caos en victoria y bendición.
Un ejemplo de esto es la vida de Abraham quien no pudo tener hijos al comienzo de su matrimonio, y fue al final cuando pudo tener esa bendición y vivir un milagro de Dios en su vida. Veamos este interesante estudio:
Dios transforma la tristeza en gozo:
Génesis 18:10-15 “Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba... Abraham y Sara eran de edad avanzada; y a Sara le había cesado la costumbre de las mujeres... Se rió, pues, Sara entre sí... Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo...”.
Estos textos nos recuerdan
la historia de Abraham y Sara, quienes habían recibido de Dios la promesa de
que tendrían hijo, pero había transcurrido el tiempo, los años, las décadas y
aquel anhelado hijo no había llegado.
Según el capítulo dieciocho
de Génesis Abraham y Sara reciben una visita divina, y el Señor nuevamente le
confirma a Abraham que Sara su esposa le daría un hijo, Sara quien escuchaba
detrás de la puerta de la tienda se rió dudando de aquella promesa.
Para ella eso era
imposible, ya que ambos eran de edad avanzada, a Sara le había cesado la
costumbre de las mujeres, y además era estéril. Aunque Sara inicialmente negó
haberse reído Dios le confirmó que lo había hecho.
Para muchas de las personas
de aquellos tiempos y lugares, no tener hijos era sinónimo de juicio y/o
maldición. Lo más seguro es que cuando Sara estaba a solas, pensaba en esto y
se sentía triste, quizá lagrimas brotaban de sus ojos.
Pero ahora había llegado el
tiempo de Dios, y el Señor iba a cambiar todas esas circunstancias, Sara iba a
vivir en su vejez algo que nunca antes había experimentado. Dios tiene el poder
para transformar la tristeza en gozo, él puede transformar el caos en bendición,
y el fracaso en victoria.
Según nos enseña Génesis 21:5-8 Abraham tiene cien años de edad cuando nace su hijo
Isaac y Sara Dijo: “Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere se reirá
conmigo”, pero aquella risa no era como la primera que fue de incredulidad,
ésta era de alegría y gozo al cargar en sus brazos el milagro de Dios. De hecho
“Isaac” significa: risa.
Ella misma vuelve a hablar
diciendo: “¿Quién iba a decir que yo habría de amamantar un hijo de Abraham?
Pero así es, le he dado un hijo en su vejez”. Fueron días de alegría, de gozo y
bendición, y también de asombro al ver que Dios cumple su palabra, y tiene todo
el poder para transformar toda dificultad en una gran victoria
Dios tiene el poder para
transformar las lágrimas de tristeza en lágrimas de alegría, el quita de
nuestra boca las palabras de fracaso por palabras de fe, palabras que expresan
la grandeza y poder de Dios al ver sus milagros en nuestra vida.
No hay nada difícil para
nuestro Dios, todo es posible para él. A veces esperar el tiempo de Dios es
difícil, pero siempre ten presente: es mucho mejor la bendición que Dios trae, que
la que nosotros mismos queremos fabricar. Sigue el camino de Dios, y él te
bendecirá. Es Dios quien transforma la tristeza en gozo.
Te invitamos a leer:
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.
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