Un hombre llamado Edward Spencer, al ver el desastre, se metió en el lago y uno por uno salvó a 17 personas. Desgraciadamente, en el transcurso de este acto de heroísmo, cayó Edward de cansancio. Los nervios en sus piernas fueron tan dañados por el esfuerzo que hizo que nunca más pudo volver a caminar.
A partir de aquel momento quedó de por vida en silla de ruedas. En su cumpleaños número 18, alguien le pidió relatar su experiencia y contar lo que más le impresionó de esa noche. Edward respondió, "Ni una sola persona de los 17 que salvé regresó para darme las gracias. Ni uno solo lo hizo". Estudiemos ahora este importante tema:











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