sábado, 3 de enero de 2015

LA PROFECÍA BÍBLICA
No debemos desechar o menospreciar lo que Dios nos da, pues todo lo que viene de Su mano es bueno. Además el Señor lo entrega con propósito, por tanto es de sabios saber qué es lo que Dios quiere con lo que él da. Dios ha equipado a Su iglesia con gran poder, autoridad y dones, debemos pues conocerlos y usarlos debidamente para ser eficientes en su obra y glorificar su Nombre… 

LA PROFECÍA BÍBLICA

I. DEFINICIÓN: 

La palabra profecía se traduce del griego bíblico “profeteia”, que traduce: Proclamación de la mente y consejo de Dios.

Comentario: Cuando decimos profecía bíblica, queremos decir aquella que se sujeta al orden de Dios y fluye dentro del marco de las Sagradas Escrituras. Este significado nos permite ver varias cosas muy importantes: 

a) La profecía no es primariamente predicción (Por ejemplo Juan bautista, Judas y Silas, según Hechos 15:32 animaban y consolaban a los hermanos de Antioquía, en el Nuevo Testamento la profecía es principalmente la proclamación de la voluntad de Dios).  
b) La Escritura misma es una profecía, pues fue escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo y en ella encontramos el consejo de Dios: “tenemos la palabra profética más segura” 2 Pedro 1:19-21.  
c) Tanto en el Antiguo Testamento  como en el Nuevo se nos enseña la importancia de discernir estos mensajes.  

Te invito a leer: “La Fe En Dios Te Hace Triunfar”.                                          
                                  
II. PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA PROFECÍA (PROTOCOLO PROFÉTICO):    

A. Según 1 Corintios 14:3, edificar, exhortar y consolar.

1) El término edificación, indica que es un mensaje que produce crecimiento.
2) La palabra exhortación, implica: apremiar, impulsar para seguir un curso de conducta. Por ejemplo en Hechos 14:22 donde son animados los discípulos a perseverar ante las dificultades o persecución.
3) La consolación, indica: alivio, aliento, consolación de manera entrañable, consuelo para el quebrantado y fatigado.  

B. La profecía o mensaje profético debe ser juzgada (evaluada), 1 Corintios 14:29.

Comentario 1: En la 1 Corintios 13:9, vemos que la profecía no es completa, no expresa todo, y según 1 Tesalonicenses 5:20-21, no se debe menospreciar, sino juzgar, esta palabra significa: discernir, examinar. Por eso en la N.V.I. dice: “no desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba”. Toda profecía debe ser valorada por el Espíritu Santo en el creyente y por la Palabra de Dios.
  
Comentario 2: En la iglesia de los corintios había desorden, y por eso Pablo por el Espíritu trae orden, en 1 Corintios 14:30-32,40 el apóstol al respecto enseña que debe hacerse de manera decente y con orden, “decentemente” es un término que indica: honestidad, con gracia, manera apropiada, noble, bien formado, honradez (en contraste con la vida de los gentiles), literalmente significa: buena figura, buena forma, buena estampa. Es bueno reflexionar aún en la manera como nos vestimos, pues hablamos de Dios no solo con la boca. 


C. Uno de los objetivos fundamentales de la profecía es la confirmación (la palabra profética confirma lo que Dios por su Espíritu está trayendo al corazón del hijo de Dios).    

D. La profecía debe conservar la naturaleza del Dios que habla, 1 Corintios  14:33.       

Comentario: El mensaje del Señor (o profecía) contiene los elementos de la naturaleza de Dios mismo, hablamos de una profecía que expresa Su amor, paz, verdad, pureza, etc. La profecía no entrega ministerios, ni dones espirituales (sí los confirma), tampoco hace arreglos matrimoniales, ni “revela” el número ganador de la lotería. La palabra profética no confunde, ella exhorta, edifica y consuela.

III. EL ESPÍRITU DE DIOS HABLA ORDENADA Y CLARAMENTE.   

A. El Espíritu de Dios busca corazones dispuestos, Hechos 13:1.

Comentario: Podemos ver que en la iglesia de Antioquía habían profetas y maestros, hablamos de personas que habían sido ordenadas y estaban dispuestas para ser usadas por Dios, estos dos ministerios (profetas y maestros) nos hablan del equilibrio que debe haber en la iglesia, los profetas nos indican o son figura del mover del Espíritu Santo, y los maestros representan la Palabra de Dios.  

B. El Espíritu Santo sigue hablando y conduce a los hijos de Dios a nuevos niveles, Hechos 13:2-3.         

Comentario 1: Los intérpretes de las Sagradas Escritoras enseñan que lo más lógico es que Dios usó uno de los profetas de allí mismo (iglesia de Antioquía), y los demás juzgaron y aprobaron la profecía.

Comentario 2: Es muy importante considerar que estaban: “ministrando al Señor, y ayunando, y dijo el Espíritu Santo…” pues podemos concluir que el ayuno es un factor importante para la manifestación del Espíritu Santo (Su manifestación genera liberaciones, sanidades, revelación de Dios, y diversas experiencias con el Señor, por ejemplo Pablo fue lleno del Espíritu Santo después de tres días de ayuno y oración). El ayuno era una práctica normal en la iglesia primitiva o primera, y podemos ver cuán poderosa y eficaz fue.

Comentario 3: Hay un gran crecimiento pues habían “profetas y maestros”, pero vemos que aparecen ahora apóstoles. La iglesia pasa de ser una iglesia local (Antioquía), a ser una iglesia regional (pues afecta a Tesalónica, Filipos, Corinto, Éfeso, entre otras).
Conclusión: Demos el lugar que le corresponde al Espíritu Santo, y Él hará cosas poderosas y maravillosas. No menospreciemos la profecía, más bien debemos crecer en el conocimiento de Dios y desarrollar nuestro discernimiento y sentidos espirituales para glorificar a Dios en todo.
(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)
Te invitamos a leer:
     2. LA SANIDAD DIVINA  

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