jueves, 12 de noviembre de 2015

DIOS RESTAURA LO QUE HA SIDO DAÑADO
    “Pero Esaú corrió al encuentro de su hermano Jacob y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron”.Gén. 33:4.

Jacob había huido de su tierra natal porque su hermano Esaú pensaba matarlo, por haber usurpado su lugar y recibir de su padre Isaac la bendición. Habían pasado ya unos veinte años, y durante todo ese tiempo no vio a sus padres, estuvo lejos de sus amigos y perdió la amistad con su hermano.

Por dirección del Señor y con su propia familia, vuelve de regreso a su tierra, pero su corazón está inundado de temor (Creo que por 20 años luchó contra aquel miedo, cuando pensaba en su familia y en su tierra). Su hermano Esaú viene a su encuentro, con cuatrocientos hombres, y el temor de Jacob lo lleva a planear una estrategia para salvar su vida, y por eso envía a su familia delante de él con muchos regalos para apaciguar la ira de su hermano. Pero, la reacción de Esaú no fue de venganza, ni rencorosa, él salió corriendo a abrazar a su hermano Jacob (¿Cuántas veces el miedo nos hace imaginar momentos dolorosos y trágicos, o nos lleva a planear estrategias innecesarias y vergonzosas?).

Es interesante que “los dos lloraron”, esas lágrimas expresan el resultado de una labor divina en sus corazones, Dios había trabajado con Jacob (pues a pesar de sus miedos, había regresado) y con Esaú (pues ya no tenía en mente matar a su hermano). Hay circunstancias de nuestro pasado que por estar ligadas al dolor no quisiéramos recordar o tener que enfrentar de nuevo, es aquí donde nuestro Sanador, Jesucristo el Señor, manifiesta su poder y amor, conduciendo al ser humano al genuino perdón. 

Cuando logramos perdonar a los demás sus ofensas y pedir perdón a quien hemos herido, nuestro corazón experimenta sanidad y liberación (recordemos que la palabra griega para perdonar, apolúo, significa además: poner en libertad, soltar).   
      
Cuando el árbol de la amargura logra penetrar con sus raíces nuestro corazón, éstas consumen la vida, fuerza y gozo del ser humano. La vida se torna caótica, difícil, oscura, triste, y lamentablemente éste árbol comienza a exhibir sus amargos frutos, transmitiendo (con el estilo de vida y palabras) su mortal semilla en otros corazones.

Pero el perdón no sólo trae sanidad y libertad, sino que nos permite crecer y permanecer firmes en ésta salvación tan grande, pues Jesús dijo: “perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará”.

Reflexión final: Por supuesto, generalmente el ejercicio del perdón va acompañado de un grado de dificultad, precisamente por el dolor causado, pero Dios está con nosotros para ayudarnos en ésta decisión y en éste estilo de vida, al que somos llamados para bendición de todos.    

Escrito por Gonzalo Sanabria para Estudios y sermones. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar.  



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9 comentarios:

  1. Amen bendito y alavado sea el nombre de Jesús por siempre.. gracias por ese hermoso mensaje y por dejarse usar por el divino creador, que Dios le bendiga y le permita seguir adelante predicando siempre su palabra... Dios le bendiga

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    1. Dios te bendiga Josue. Muchas gracias por tu comentario. El Señor Jesús te guarde al igual que a toda tu casa.

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  2. Amen bendito y alavado sea el nombre de Jesús por siempre.. gracias por ese hermoso mensaje y por dejarse usar por el divino creador, que Dios le bendiga y le permita seguir adelante predicando siempre su palabra... Dios le bendiga

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  3. AMÉN, para mi, es como un mensaje de Dios.........

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    1. Muchas gracias por tus palabras Arisleydys. Dios te bendiga.

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  4. Gracias, este mensaje me ha ayudado mucho, hace algún tiempo sufrí la partida de mi única hermanita, se que ella esta con Dios, nada volvió en casa a ser lo mismo, pero Dios puede hacer que las cosas ya no sean tan difíciles, el podrá ayudarme para enfrentar esta realidad

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    1. Así es Josué. Que la fuerza y la paz de Dios sean contigo. El Señor está atento a tu situación y no te dejará. Bendiciones.

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  5. Gracias a Dios, porque el ministra a través de su vida, QUE EL DIOS DE ISRAEL BENDIGA SU VIDA Y SU FAMILIA

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    1. Muchas gracias Evangelina por dejarnos tu comentario. Dios te bendiga.

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