viernes, 25 de noviembre de 2016

Basados en el texto bíblico de Éxodo 3 vemos una vez más que el Señor es quien viene al encuentro del ser humano, en éste ejemplo es Moisés quien vive la visitación de Dios. quien llega en el tiempo justo para librar a la nación de Israel y también librar a Moisés de sus propios miedos y baja autoestima que lo han tenido escondido en las arenas del desierto por 40 años. Moisés ya estaba casado con Séfora, tenía dos hijos, con un oficio (era pastor de ovejas), pero el Señor no lo había diseñado para vivir aislado, era era una condición temporal, ahora daría inicio a un nuevo tiempo en su vida, los planes del Señor son grandes con cada uno, pues él no es pequeño, es Todopoderoso y bueno.  
El llamado de Dios a Moisés
Éxodo 3:1-5 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza… y lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés,  Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás,  tierra santa es”
En éste pasaje bíblico podemos considerar varias cosas de gran importancia, algunas son: 
a) Nuestro Dios no es de casualidades o accidentes. Moisés caminó hasta llegar a Horeb, monte de Dios (la palabra Horeb significa: desierto, soledad, montaña del terreno seco, desolado), y aquí es donde Moisés oye la voz del Señor, y este evento nos recuerda el valor del silencio, del retiro, es muy importante apartarse al secreto para escuchar al Señor (Te invitamos a leer el artículo: “La Comunión Con Dios“).
b) La Biblia nos dice que se le aparece el Señor mismo en una llama de fuego en una zarza que no se consumía por aquel fuego. Sin duda alguna el Señor sabe cómo llamar la atención de sus hijos (ya que precisamente la zarza era usada para alimentar el fuego, pero a diferencia de lo que ocurría normalmente ésta no se consumía, sino que permanecía). 
c) Debemos considerar la frase: “Quita el calzado de tus pies”, pues los zapatos se refieren al caminar de Moisés (ahora sus pies sucios y polvorientos quedan expuestos, los zapatos que lo habían llevado por otros caminos debe quitárselos, Y quitárselos implica “despojarse de”, era también un momento para arreglar muchas cosas con el Señor).
Éxodo 3:7-8 “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo… y he oído su clamor… he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos… y sacarlos a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel
Debemos tener en cuenta que para este tiempo Moisés y el pueblo hebreo habían perdido la esperanza de la libertad, de un verdadero cambio de vida. Con mucha frecuencia el pensamiento de los hombres difiere mucho del pensamiento de Dios, aquí por ejemplo vemos que mientras ellos pensaban en seguir cómo esclavos del faraon egipcio, el Señor ya estaba dando inicio a su plan para liberarlos, por eso dice la Escritura: 
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis pensamientos que los vuestros”, por amor, no sólo los sacaría de Egipto, sino que los llevaría a una tierra buena y ancha, era la tierra dónde fluye leche y miel, de aquellas tierras conocidas el Señor los llevaría a la mejor. Él tiene el poder de cambiar y transformar todas las circunstancias. 
Vemos que el Señor le recuerda a Moisés su llamado, le recuerda el diseño celestial para su vida: Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel (Éxodo 3:10). En otras palabras: “has sido creado para ser un libertador (no sólo de personas, sino además de ciudades y pueblos, has sido equipado con autoridad y señales milagrosas para liberar a una nación, y era imprescindible sacar a Moisés de su propio encierro mental y de corazón. El Señor quiere darnos la victoria sobre nuestros temores para sacar a otros de su cárcel. 
Es muy importante considerar que Moisés debe volver al lugar de donde salio huyendo e ir a enfrentar la figura a la que le tenía miedo: el faraón (vemos pues que Moisés debía enfrentar sus miedos y con la ayuda del Señor saldría vencedor), pues no era posible sacar del cautiverio a la nación hebrea, si primero él no salía de su propio cautiverio. Moisés dirigía ovejas por el desierto, pero ahora es llamado a dirigir todo un pueblo a la tierra de Canaán, ahora él saldría del anonimato en el desierto y se convertiría en un gran instrumento para la gloria del Señor y para bendición de todo el pueblo hebreo. 
Conclusión: El Señor nos diseñó a todos con un gran propósito, sin embargo por diversas ofensas, heridas o complejos, por pecados o rebelión, llega el estancamiento, los miedos, la auto condenación, entre otros. Sin embargo el Señor viene a tu encuentro a restaurar, a recordarte tu diseño, fuiste creado para un gran plan, por eso persevera porque el Señor está contigo, él no te desamparará. 
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 
Te invitamos a leer: "DIOS ES RESTAURADOR".

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