sábado, 26 de julio de 2014

LA OFRENDA DE ABEL
Introducción: Había una Iglesia vieja que necesitaba una remodelación, entonces, durante el servicio, el pastor hizo una apasionada propuesta. Al final del servicio, un hombre muy rico se paró y anunció, "Pastor, Voy a contribuir con mil dólares". Entonces, un pedazo de yeso cayó del techo y lo golpeó. Rápidamente él hombre rico se paró de nuevo, gritando: "Pastor, Incrementaré mi donación a 5 mil dólares". Antes de que se pudiera sentar, le cayó otro pedazo de yeso del techo y dijo: "Pastor, voy a dar 10 mil dólares". Se sentó, y otro pedazo de yeso cayó sobre su cabeza. Se paró y gritó: "Pastor, daré 20 mil dólares"…silencio… De pronto un anciano de la iglesia gritó: "¡Vuélvele a pegar, Señor! ¡Vuélvele a pegar!". Dios nos ayude a tener un corazón generoso….



LA OFRENDA DE ABEL

I. POR SU FE AGRADÓ A DIOS, HEB. 11:4.

A. Su ofrenda fue en obediencia a Dios.

Nota: Seguramente sus padres les habían enseñado como acercarse a Dios, pues Adán y Eva pecaron y Dios los cubrió con pieles de animales, esto implica sacrificio, y así lo hizo Abel (en obediencia), pero Caín lo hizo a su manera (Caín es figura de aquel que quiere acercarse a Dios a su manera, que quiere “obedecer a Dios” de acuerdo a sus propios argumentos).    

B. Su ofrenda fue más excelente.

Nota: La frase “más excelente” viene de un término griego “pleíon” que traduce además: más en cantidad, más en número o más en calidad. Porción mayor. Más grande. La mayor parte. Mayor dignidad. Superior. Abel era consciente que esa ofrenda era para el Rey de reyes, el Creador, el dueño de todas las cosas incluso de todo el rebaño de sus ovejas.  Recordemos que Dios también construye a través de la ofrendas de su pueblo, por eso te invito a leer: “El Tabernáculo: Casa Para Dios”.         

C. Dios honró a Abel por sus ofrendas.

Nota: Aparece la frase: “sus ofrendas” en plural, indicándonos una de dos cosas:
1. Abel presentó varias veces una oveja, o
2. Abel presentó una ofrenda de varias ovejas. 
Dios lo justificó por su fe (pues éste sacrificio es un símbolo de Cristo), y esa fe llevó a Abel a hacer algo extraordinario, es decir fue más allá de lo ordinario o común. La fe en Dios nos lleva a hacer cosas especiales para él, por eso dice: “por la fe Abel…”. Por la fe Abel fue justificado, ésta ofrenda es figura del sacrificio de Jesús, pues el Hijo de Dios ofrendó su vida al Padre por la salvación de la humanidad.  

Nota: Por la ofrenda que presentó Dios sigue dando testimonio de él. Hace muchos siglos murió, pero sigue vivo, pues sigue hablando por su ofrenda. Ése testimonio no sólo es ante los hombres, es también en el mundo espiritual, recordemos que Satanás le dijo a Dios acerca de Job: “¿No le has rodeado de un vallado protector a él, a su casa y a todo cuanto tiene? Has bendecido el trabajo de sus manos, y sus ganados se esparcen por el país” (Versión Nacar-Colunga). También en el libro de Malaquías dice: “yo reprenderé por vosotros al devorador y no destruirá el fruto de la tierra”. La ofrenda de Abel daba la fuerza al testimonio de Dios, y permitía la bendición y protección sobre sus rebaños.


  II. POR SU FE ABEL ENTREGÓ UNA OFRENDA DE SUS LABORES, GÉN. 4:1-5.

A. A través de las ofrendas reconocemos el Señorío de Dios.

Nota: Dios es dueño y Señor de todo, mediante las ofrendas estamos reconociendo y expresando esa verdad que creemos, por ej: los sabios de oriente trajeron incienso, oro y mirra, reconociendo a Jesús como Rey, honrándolo como el Rey de reyes. Él es el dueño del oro y de la plata, él le da al hombre el poder de hacer las riquezas, eso dice la Biblia. Por eso la Escritura nos invita y dice: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” (Pro 3:9). El término honrar significa: dar honor, dar gloria, dignificar, estimar, reconocer.       

B. Abel presentó la primicia de sus ovejas al Señor, vrs. 4.  

Nota: Recordemos que Cristo es primicia del Padre, quien lo dio, y por eso hoy tiene una gran cosecha de hijos, la Escritura dice: “de tal manera amó Dios al mundo, que Dió a su Hijo” y otro pasaje dice: “él es el primogénito (primero) entre muchos hermanos”.

Nota: El término hebreo para primogénito es bekorá, y traduce: primogénito, primicia, mayor. Algunas versiones traducen aquí: “primeros nacidos”, “primeras crías”, “los primerizos”, no lo hizo con dolor, o tristeza, de hecho la Escritura dice: “El que siembra escasamente,  también segará escasamente; y el que siembra generosamente,  generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”, (2Co 9:6-7). Te invito a leer: “El Principio De Las Primicias”.      

Nota: La Escritura nos enseña que Abel ofreció varias ovejas, el texto dice: “primogénitos”. Otra versión dice: “También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda”, (DHH). Es por eso que en Hebreos dice: “dando Dios testimonio de sus ofrendas”, en plural. Es hermoso ver que aún no había venido Cristo, pero la actitud de su corazón, fue darle lo primero a Dios.

“Como reconocimiento del hecho de que todos los productos de la tierra y las crías de sus ganados venían de Dios, y para mostrar su gratitud por su bondad, los israelitas llevaban como ofrenda una porción de los frutos que maduraban primero y se consideraba que eran una promesa de la cosecha venidera”.   

C. Abel escogió lo mejor para presentar a Dios. 

Nota: La expresión “de lo más gordo de ellas”, vrs 4, nos deja ver que él seleccionó, que él escogió, y tomó lo mejor. La palabra “gordo” del hebreo kjéleb traduce: ser gordo, abundancia, mejor, destacando la parte más rica o selecta. La primicia de Abel sigue hablando por él. Dios no sólo mira lo que traemos, sino el corazón con que venimos a él, por eso dice: “y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”, primero Dios mira a la persona, luego mira la ofrenda.

Nota: Cuando venimos a presentar nuestras ofrendas, deben estar acompañadas de fe, gratitud, gozo, amor a Dios.

Conclusión: Dios envió su Hijo para darnos salvación, vida y vida en abundancia. Su amor por nosotros debe impulsarnos a agradecerle con todo nuestro ser, y ésta gratitud debe acompañar todo lo que hacemos para él.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).

Te invitamos a leer:
2.   EL ALTAR DEL INCIENSO      
3.   LA COMUNIÓN CON DIOS

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