martes, 25 de noviembre de 2014

QUÉ DEBO SABER PARA LA LIBERACIÓN ESPIRITUAL
Introducción: Cuando era niño, el vecino tenía un pequeño perro escandaloso que me asustaba mucho. Cuando salía corriendo, mi papá y mi hermano no huían, pero yo sí, y corría detrás de mí. En una ocasión, escapé subiéndome a la camioneta mientras el perrito me ladraba desde abajo. Ese perro me controlaba al usar mi mente, mis emociones, mi voluntad y mis músculos, los cuales estaban motivados por temor. Finalmente me armé de valor y bajé de un brinco de la camioneta, le tiré una piedra al perro… y para sorpresa mía, ¡corrió! Satanás es como el perro escandaloso: engaña a las personas para que le teman más a él que a Dios. El poder de Satanás está en la mentira, y cuando su mentira se expone con la verdad, sus planes se deshacen...      


¿QUÉ DEBO SABER PARA LA LIBERACIÓN ESPIRITUAL?

I. LA LIBERACIÓN ES UNA PROVISIÓN DE DIOS PARA SUS HIJOS:

A. Jesús en principio es enviado a la nación de Israel, Mt. 15:21-28.   

Nota: En éste texto ante la solicitud de la mujer, Jesús responde: “no soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel” (vrs. 24), indicando que aunque venía a salvar a toda la humanidad, su obra estaba en principio dirigida a Israel, incluyendo su ministerio terrenal.     

B. Jesús llama a la liberación el pan de los hijos de Israel, vrs. 26.                 
Nota: La segunda respuesta del Maestro, nos permite concluir que la liberación fue un “pan” o provisión enviado desde el cielo para los hijos de Israel, y luego nos damos cuenta de que es una provisión de Dios para su pueblo, confirmada en la cruz y delegada en la gran comisión.    

C. La perseverancia y la fe de una gentil, arrebataron una bendición de la futura iglesia.

Nota: La salvación es un regalo de Dios para los hombres, el cual es recibido por la fe en Jesucristo. En el Nuevo Testamento la palabra salvación se traduce de un término griego: “soteria” que significa: liberación, preservación, salvación. Ésta mujer sirofenicia logró la liberación de su hija (“que era gravemente atormentada por un demonio”), por la perseverancia y la fe en el poder de Jesucristo. Te invitamos a leer: “Hay Sanidad Para Tu Pasado”.    

II. JESÚS Y LA LIBERACIÓN:          

A. El ministerio de la liberación se inicia con el Señor Jesús en el Nuevo Testamento:

1. Mt. 8:16 (muchos endemoniados eran libres)
2. Mt. 9:32-33 (los judíos se asombraban, esto era algo nuevo)
3. Mt. 12:28 (la liberación es una evidencia de la llegada del Reino de Dios).        

Nota: En el Antiguo Testamento no vemos ésta faceta ministerial en ninguno de los patriarcas, o de los profetas o sacerdotes… realmente lo vemos en los evangelios, era una característica en el ministerio de Jesús, él predicó un mensaje nuevo: el evangelio del Reino (y la liberación es una señal propia de éste mensaje), y esto estaba profetizado: Isaías 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.


B. Conceptos básicos de la liberación:

1. Debemos tener cuidado con los extremos (por ejemplo ver “demonios” en todas partes).
2. La liberación es básicamente la expulsión de espíritus inmundos.
3. La liberación es una faceta del ministerio de Cristo (que también delego a su iglesia, pues está escrito: “En mi Nombre echaran fuera demonios”).
4. Un cristiano (nacido de nuevo) no puede ser poseído por un demonio, pero sí puede ser altamente influenciado y acosado.     

Nota: La liberación fue una labor encomendada por Jesucristo a la iglesia, pero por diversas razones hoy día con frecuencia se descuida; y Jesús la practicó, Pablo también, la iglesia primitiva lo hizo, es una señal de los creyentes, es un testimonio de la llegada del Reino de Dios, no podemos olvidar o desechar la liberación, pues una parte fundamental de la iglesia.     

C. Las obras de la carne y las acciones demoníacas.  

Nota 1: Es fundamental hacer diferencia en esto, pues muchas veces hay gran confusión al respecto… las obras de la carne están descritas en Gálatas 5:19-21, “Y manifiestas son las obras de la carne,  que son:  adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,  enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;  acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes,  que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”, y son responsabilidades propias de cada persona, pues son decisiones de cada uno… mientras que las acciones demoníacas son las obras de los demonios: que incitan mediante las tentaciones, dardos de fuego, promueven las contiendas, los homicidios, en fin procuran destruir.

Nota 2: La solución para las obras de la carne es la cruz, es morir a sí mismo, es someterse a la voluntad de Dios sin cuestionarla; y la solución para los demonios es echarlos fuera.      

III. ÁREAS DE AFECTACIÓN DEMONÍACA:           

A. El alma (mente, voluntad y emociones).            

Nota: Nuestro espíritu al recibir a Cristo, es sellado con el Espíritu Santo, y no puede ser poseído por espiritus inmundos… pero nuestra alma debe ser renovada (mente), transformada (voluntad sometida a Dios) y las  emociones (restauradas). Los demonios pueden afectar o influir fuertemente desde estas áreas al creyente, por ejemplo a causa de heridas y traumas en la niñez, como el rechazo, abuso físico o emocional; una de las fortalezas de los demonios se llama falta de perdón, resentimiento que se alberga en las emociones, y puede llevar al creyente a profundas crisis emocionales, de fe y aun al suicidio.  
 
B. El cuerpo, Lucas 13: 11-16.

Nota: Debemos resaltar aquí varias cosas: ésta mujer tenía un espíritu de enfermedad por 18 años, era hija de Abraham (judía, bajo pacto), y Satanás la había atado por 18 años (la ató el día que puso sobre ella ese espíritu inmundo). Así como las enfermedades se albergan en el cuerpo, un demonio puede refugiarse en el cuerpo, y así como Cristo es sanador de su pueblo, es libertador también. Es fundamental tener en cuenta que el hombre es un ser tripartito: espíritu, alma y cuerpo, y para cada una de ésas tres áreas Cristo es su proveedor:
1. Para el espíritu del hombre, Cristo trae regeneración.
2. Para el alma, Cristo trae restauración.
3. Para el cuerpo, Cristo trae liberación y sanidad.

IV. PASOS A SEGUIR:

A. Debemos pedir perdón a Dios por los pecados que nos muestra el Espíritu Santo y que específicamente permitieron la entrada o acción de los demonios.

B. En el nombre de Jesucristo echar fuera los espíritus inmundos que han entrado o atacado a la persona.

C. Identificar las áreas lastimadas o heridas y ministrar la unción del Espíritu Santo para la sanidad y restauración.

D. Fortalecer la vida espiritual con una constante comunión con Dios y lectura y estudio de la Palabra del Señor.

Conclusión: Cristo es nuestro salvador, esto significa que es nuestro libertador, nuestro sanador, quien restaura nuestra alma, quien nos da vida eterna, el Maestro que se paseaba por las calles de Capernaúm, de Galilea, y de Jerusalén, continua salvando, sanando, liberando y restaurando. Abre tu corazón a Jesús completamente, sin reservas y él hará maravillas en ti.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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