viernes, 29 de mayo de 2015

JONÁS Y EL GRAN PEZ
Introducción: Por diversas razones en algún momento de nuestra vida hemos pensado en como evadir ciertos desafíos o responsabilidades ante el Señor. Por ejemplo Moisés fue llamado por Dios para liberar a Israel de la esclavitud egipcia pero él no quería ir y usó diversas excusas, pero finalmente obedeció y fue usado poderosamente por Dios. El Señor tuvo que enseñarle a Jonás la importancia de amar, aún a los ninivitas. Rindamos todo nuestro corazón a Dios, para que Sus planes se cumplan a través de nosotros… 

JONÁS Y EL GRAN PEZ

“Jehová dijo a Jonás: Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis pagó su pasaje y se embarcó con los que iban a esa ciudad, huyendo así del Señor”. Jonás 1:1-3.

1) Dios sigue hablando.

Aquí podemos ver una vez más el gran privilegio que es escuchar a Dios y que bueno es saber que él sigue hablando a sus hijos. El Espíritu de Dios ha venido a morar en los hijos del Señor y a través de Su testimonio nos da a conocer la voluntad de Dios, éste mensaje es recibido en nuestro interior y es una gran razón para gozarnos ante el Señor. Pues esto evidencia el cuidado de Dios por sus hijos.  

2) ¿Por qué a veces huimos del llamado de Dios?

En términos generales cuando Dios nos delega un privilegio o comisiona un desafío, experimentamos en nuestro corazón un gozo muy grande, e iniciamos con mucho fuego y pasión aquello que Dios nos ha encomendado. En otras oportunidades la respuesta es cómo la de Jonás: huir. ¿Por qué en ciertas ocasiones nuestra respuesta es huir al llamado del Señor? Podemos reflexionar en algunas razones:
a) Cuando la palabra que oímos del Señor no es agradable para nosotros.
b) Cuando lo que el Señor nos entrega no era lo que esperábamos o deseábamos.  
c) Cuando los resentimientos y complejos del hombre se levantan en el corazón e impiden el avance. 
d) Los miedos a los resultados o posteriores desafíos que aparecerán en el camino.
e) Cuando los fracasos del pasado hacen pensar que será un fracaso más.

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3) Desobedecer a Dios tiene un alto costo.

Es interesante que el vrs. 3 nos dice: “pagando su pasaje”, el viaje era largo y por tanto costoso, y esto nos recuerda el alto costo que tenemos que pagar cuando no hacemos la voluntad del Señor, y aun quienes nos rodean sufren algunas pérdidas (como les ocurrió a los marineros que iban con Jonás). Posteriormente Jonás termina dentro del gran pez.

Es muy importante disponer nuestro corazón por completo en las manos de Dios para que él haga Su voluntad. Por eso el Señor trabaja en nosotros formando un corazón manso y humilde delante de él. Dios restaura y sana el corazón, pues ésta condición es muy importante para avanzar en la voluntad del Señor (recordemos que Jonás tenía un resentimiento contra los ninivitas). Un corazón sano, oye, recibe y acepta el mandamiento de Dios, pues sabe que la voluntad del Señor es buena y perfecta.

Nota: En pocas semanas publicaremos nuestro segundo libro electrónico (ebook): “Sanidad para el alma herida” y esperamos que sea una herramienta útil para sanar y restaurar aquella heridas o afectadas del corazón. Éste libro estará compuesto por temas como: sanidad para el alma, arrancando la raíz de amargura, principios para sanar el corazón, victoria sobre el resentimiento y el complejo de culpa, derrotando el miedo y la angustia, entre otros. Estaremos anunciándolo en breve.      

4) No podemos escapar de Dios ni de sus planes.

El propósito de Jonás era “irse lejos de la presencia de Jehová”, él conocía la teología hebrea muy bien, sabía que Dios era omnipresente, que estaba en todo lugar. Sin embargo, creyó que podía huir de Dios. ¿Qué le ocurrió? Creo que lo mismo que sigue pasando hoy: sabemos muchas cosas de Dios, pero nuestro ego y dureza de corazón terminan siendo más fuertes y hacemos nuestra propia voluntad, experimentando las correspondientes y tristes consecuencias.
     
Conclusión: La experiencia de Jonás y el gran pez nos recuerda que una vez el Señor habla, debemos obedecer. Dios va delante de nosotros y proveerá lo necesario para hacer Su voluntad. Debemos recordar que nuestra obediencia al Señor es nuestra mejor adoración. Cuando obedecemos él es glorificado, otros son salvados y nosotros somos bendecidos. Nuestra obediencia promueve la obra de Dios en la tierra.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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4 comentarios:

  1. ME GUSTARIA MAS MENSAJES INFANTILES, SERMONES PARA NIÑOS,

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    1. Dios te guarde Pedro. Muchas gracias por visitar nuestro sitio y por tu comentario. Al respecto quiero decirte que cuando tengamos la oportunidad lo haremos. Bendiciones.

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  2. TRABAJO CON NIÑOS Y SERA DE GRAN APOYO

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    1. Dios te guarde Pedro. Muchas gracias por visitar nuestro sitio y por tu comentario. Al respecto quiero decirte que cuando tengamos la oportunidad lo haremos. Bendiciones.

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