miércoles, 24 de junio de 2015

AUNQUE LOS TIEMPOS SEAN DIFÍCILES DIOS ESTÁ CON NOSOTROS
Introducción: Los grandes milagros en la Biblia, o las grandes intervenciones de Dios en la vida de Israel, estuvieron precedidos de momentos muy difíciles, de persecución, peligros y amenazas, pero ante estos tiempos críticos y tormentosos, Dios se manifestó a favor de sus hijos. Dios no cambia, por eso no importa cuan fuertes sean los vientos y cuanto altas sean las olas, lo más importante es que Jesús transforma las tormentas en grandes victorias…  

AUNQUE LOS TIEMPOS SEAN DIFÍCILES DIOS ESTÁ CON NOSOTROS  

1) Dios cuida a sus hijos.

Una verdad que nos enseña la Biblia es que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay momentos específicos cuando podemos ver la mano del Señor en nuestra vida, veamos por ejemplo: “Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano” Génesis 35:7.

2) La comunión con Dios debe ser cuidada y preservada.

Vemos que Jacob edificó un altar al Señor, y hacer esto significa trabajo y esfuerzo. En la Biblia el altar representa adoración a Dios y comunión con él. Es muy importante reconocer que la comunión con el Señor demanda de sus hijos perseverancia, expectativa y una continua pasión por Dios, pues es algo que no se construye de la noche a la mañana (esto requiere tiempo), tampoco es el resultado de un accidente. Nace en la gracia de Dios y ésta debe ser cuidada y valorada por los hijos del Señor. Te invitamos a leer: “En Jesús hay restauración, salvación y sanidad”.   

3) Conocer más a Dios hace crecer nuestro amor por él.

La Biblia nos enseña que años atrás Jacob había estado en éste mismo lugar y había tenido un encuentro con el Señor y llamó a ese lugar: Bet-el, que significa casa de Dios, impresionado por el poder de Dios, pero ahora vemos que Jacob vuelve a éste mismo lugar y lo llama El-bet-el, que significa: el Dios de la casa de Dios, vemos pues que ya no está impresionado por Sus obras, ni por Su casa, sino por el Dios que hace las obras, el Dios que habita la casa, ahora conoce más a su Señor, su amor, su fidelidad, su cuidado y protección.


4) La protección de Dios es una razón para adorar.

Nos dice el texto también: “Allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano Esaú”, aquí recordaba Jacob muchas cosas, veamos algunas:

a) Que había engañado para heredar la bendición, usurpando el lugar de su hermano,
b) Que su hermano lo perseguía para matarlo,
c) Que en medio de la crisis, Dios le había aparecido y prometido Su bendición y protección,
d) Que Dios había cumplido Sus promesas guardándolo y prosperando su vida.

5) Dios nos oye y actúa sin importar cuán difícil se la situación.

En el versículo tres de éste mismo capítulo, nos amplía la información la Escritura cuando Jacob dice: “haré altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia”, él huía bajo amenazas de muerte y llama a ese tiempo “el día de mi angustia”, aquí el término “angustia” es traducido del hebreo “tsará” que además significa: aflicción, aprieto, calamidad; pero el Señor lo había protegido y librado del peligro (éste es un altar para dar gracias al Señor por su protección y bendición. Que importante y bueno es recordar que vamos al altar no sólo a pedirle a Dios, sino también a adorar y dar gracias por todos Sus favores).

6) Dios es fiel y bueno.

Vemos además que Jacob reconoce la bondad y fidelidad de Dios cuando dice: “Dios ha estado conmigo en el camino que he andado”, pues ha recibido del Señor la protección y provisión a pesar de sus desaciertos y equivocaciones. Jacob reconoce que no ha estado sólo, que el Señor lo ha acompañado en todo “el camino”, aunque seguro hubo momentos que lo harían pensar que Dios lo había dejado sólo; cómo a veces suele pasarnos, pero recordemos que Dios ha prometido: “no te dejaré ni te desampararé”. Dios es fiel.                                          
Conclusión: Construir y crecer en nuestra comunión con Dios nos demanda esfuerzo, y sostenerla implica  perseverancia, acudamos al altar de la comunión con el Señor para solicitar de él Sus favores, pero también debemos ir a adorar y agradecer Su compañía, protección y provisión a lo largo de nuestro camino por ésta tierra, pues somos “extranjeros y peregrinos” vamos camino al cielo.  

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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