miércoles, 11 de enero de 2017

Hebreos 12 - Dios disciplina a sus hijos
Introducción: No debemos menospreciar la bendición que el Señor ha preparado para nosotros. La Escritura nos dice: “no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” Hebreos 12:16. Esaú negoció el derecho como hijo primogénito cambiándolo por el plato de lentejas (debemos tener en cuenta que Esaú estaba fatigado, esto nos recuerda que cuando estamos cansados somos débiles a la tentación o ataque de las tinieblas). Por eso en los tiempos difíciles Dios nos quiere fortalecer para que nuestro pie no resbale, algunas veces el orgullo impide recibir la gracia y misericordia divina…   

DIOS DISCIPLINA E INSTRUYE A SUS HIJOS – Hebreos 12  


Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige: "hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por él. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Es para su corrección (disciplina) que sufren (lo soportan). Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Hebreos 12:5-7. 

Debemos considerar primero que el término disciplina aquí es traducido desde el griego “Paideia”, que también significa: formación dada a un niño, entrenamiento, instrucción, corrección. En cuanto a la disciplina nos dice la Escritura: “No la menosprecies, ni desmayes ante ella”, debe más bien ser valorada como tal, pues (según nos dice Hebreos 12:10-11), la disciplina de Dios genera en el creyente:
1) Santidad (esto también indica pureza moral).
2) Produce un fruto apacible (indica utilidad o provecho sin preocupación, es un carácter pacífico).
3) Genera justicia (esto indica integridad y rectitud).
4) Es un entrenamiento único, formación exclusiva. Añade la Escritura: “A los que en ella han sido ejercitados” ¿Pero cuál es el significado de ejercitados? Es un término que proviene del griego “gumnazo” que traduce en primer lugar: “ejercitarse ligero de ropas”, era una palabra para la práctica de la gimnasia en Grecia. Por eso implica: sin cosas que estorben o detrás de las cuales la persona se pueda esconder; vemos pues que la disciplina del Señor nos conduce a una vida de pureza y honestidad, como nos enseña Hebreos12.  

e) Debemos destacar que la palabra “disciplina” da origen a la palabra “discípulo”, concluimos pues que la disciplina divina es una faceta del discipulado en Jesucristo (debemos tener en cuenta que la razón del Señor es formar, no destruir, por eso la Escritura nos dice: “la autoridad no es para destrucción, sino para edificación”). Ten presente que Dios es el alfarero, y nosotros somos barro en sus manos. Dios disciplina e instruye a sus hijos.

Según el contexto del pasaje bíblico de hoy vemos una frase muy importante: “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas” Hebreos 12:12. “Las manos caídas” simbolizan lentitud, debilidad, estancamiento, mientras que las “rodillas paralizadas” implican un caminar que apenas si se puede moverse la persona, esto es muy interesante pues vemos entonces que las manos no se pueden levantar para adorar, y las rodillas no se pueden doblar para orar y clamar a Dios (esto indica un decaimiento de la vida espiritual en el cristiano).
Vemos además que el escritor aquí por el Espíritu de Dios añade: “seguid la paz, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12:14 nos habla de paz y santidad. Los buenos atletas no llegan a la meta simplemente, sino que lo hacen de forma correcta y honesta, y en los tiempos difíciles de la carrera, no renuncian por el contrario perseveran y se esfuerzan hasta llegar a la meta. Recuerda el Señor es nuestra fuerza y Jesús nuestra inspiración y modelo a seguir.
Debemos mantener clara una verdad y es que nada de lo que este mundo te ofrece, es comparable con la gloria venidera y todas las bendiciones y privilegios que Dios te ha preparado. Dios disciplina a sus hijos con los más grandes propósitos.  
Reflexión final: No desmayes en el entrenamiento divino, el Señor Jesús te espera en la meta con los brazos abiertos y es quien te dice: “adelante, tu puedes, no te desanimes, yo te estoy contigo”. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: "SERVIMOS A DIOS POR AMOR Y GRATITUD"


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