jueves, 30 de marzo de 2017

Jesús me ayuda
Introducción: Las pruebas o problemas son diversos, así como también lo es su intensidad. Hay momentáneas y leves, tal vez otras se extienden más tiempo y pueden ser muy tristes. Pero una cosa tenemos que aceptar y es que sólo en Jesús está la fortaleza y el poder para cambiar toda adversidad. Por fuerte que sea la tempestad Jesús puede cambiarla y llevarnos a vivir tiempos de bendición y paz. Jesús me ayuda


Jesús me ayuda siempre


Nos dice Lucas 17:11-13 “Aconteció que mientras Jesús iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea, y al entrar en cierta aldea, Le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, y gritaron: "¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros”.

La prueba o crisis es en realidad una oportunidad para identificar la solidez de la fe en el Señor. Cuando todo está bien, no es complicado alabar a Dios, más bien se concluye que su bendición está de nuestro lado. En la Biblia podemos ver casos donde los cristianos experimentaron persecución y traición, aunque caminaban con el Señor.
Cosas como persecución y pruebas son momentos donde la fe debe brillar. En realidad la fe no procura comprenderlo todo, más bien está confiada en Aquel que todo lo puede y lo sabe. La fe deposita su valor en el completo, perfecto y soberano amor de Dios por su pueblo. Es aquel amor que va mucho más allá de la comprensión del ser humano, es aquel amor que llevo a Jesús a morir de la manera más vergonzosa y vil por nosotros.
El pasaje bíblico de hoy nos dice: “yendo Jesús a Jerusalén… ellos le salieron al encuentro”… estos leprosos se dieron cuenta que el Señor Jesús pasaba por allí y decidieron buscarlo, ellos fueron diligentes y sabían que Jesús era la solución a su crisis. A veces el problema nos impide ver que la solución está en Dios mismo, por eso la Escritura nos aconseja poner nuestros ojos en el Señor. Jesús me ayuda.  
La vida de un leproso hebreo no era nada fácil, según la mente judía el leproso estaba bajo el juicio de Dios; ellos debían habitar en las afueras de las ciudades; además tenían que anunciar su condición si otra persona se acercaba; el leproso estaba impedido para ingresar al templo, entre otras cosas. además de perderlo prácticamente todo por su condición.  
Pero ellos desde su difícil situación buscaron a Dios confiando en su poder, a pesar de todos los obstáculos creyeron y clamaron a Jesús y no fueron decepcionados: “Jesús, Maestro, ten misericordia”. Y el Señor les oyó, y fue propicio a su ruego, los sanó y restauró sus vidas. Confía en Dios, él nunca te fallará.
Conclusión: El Señor es bueno, cuida a sus hijos. Es posible tener creer en medio de la dificultad, Dios no ha cambiado, está sentado en Su trono gobernando todas las cosas, sigue haciendo milagros.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: "UNGIDOS POR DIOS"


Jesús me ayuda. 
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