lunes, 17 de abril de 2017

El amor de Dios en el servicio

El amor de Dios en el servicio


Así que, amados, teniendo tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” 2 Corintios 7:1.

Las maravillosas y fieles promesas de Dios implican una vida recta y separada del mal. Entrar en uniones o acuerdos con el mundo nos expone a pérdidas de las bendiciones, pero ante todo es afectada la comunión con Dios y Su presencia. Ante todas las promesas y bendiciones que el Señor nos quiere dar es necesario limpiarnos, es decir apartarnos de aquello que a Dios no agrada.

La expresión “perfeccionando la santidad en el temor de Dios” indica una proceso continuo en el marco del “temor a Dios”. Por eso dice la Escritura que el temor a Dios es el principio de la sabiduría, no se trata de abundancia de conocimiento sino de caminar en la buena palabra que Dios nos da.        

El verdadero amor debe ser el motivo del servicio a Dios (2 Corintios 7:2-4).

La primera palabra del versículo dos “admitidnos” según la RVR 1960 se traduce de dos términos griegos “joreo” y “jemas” que significa: “abríos a nosotros” por eso la NVI dice: “Hagan lugar para nosotros en su corazón”, y añade “a nadie hemos agraviado, corrompido o engañado”.  

Pablo vivía de una manera íntegra, recta, sobria, justa y piadosa. Nadie podía levantar el dedo y señalarlo de pecado o desorden en su vida. El apóstol no quiere condenarlos, por el contrario su amor por ellos es sincero, honesto y limpio.      

Pablo afirma y expresa su amor hacia los corintios por varias razones:  

La mayoría de corintios tenía un gran afecto por él (2 Corintios 7:5-7).

En primer lugar el apóstol manifiesta la lucha que ha tenido con conflictos y problemas externos, además de la lucha interna (en éste caso expresa “temores” traducido del término griego “fobos” que básicamente es fuente de miedo que puede provocar la huida). Inmediatamente dice el apóstol: “pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito” vemos entonces que a pesar de los conflictos externos e internos Dios estaba allí a su cuidado.

Pablo se alegra (“me regocijé”) al escuchar el informe de Tito, pues los hermanos de Corinto expresaron su gran afecto, aún su llanto y su gran solicitud por el apóstol. Entonces Pablo se alegró por la llegada de Tito y más aún cuando escuchó las expresiones de amor de los corintios por él.  

La actitud obediente a la carta que les había enviado (2 Corintios 7:8-12).

El escrito de Pablo había producido tristeza en los corintios. “Os contriste con la carta” dice el apóstol y la palabra contristar se traduce del griego “lupeo” que además significa: tristeza, dolor, pesar. 

Esta tristeza vino de Dios, pues dice el versículo once “habéis sido contristados según Dios” el objetivo es provocar arrepentimiento para que “ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte” (versículo nueve) es decir para que no haya un mal resultado eterno como producto de su irresponsabilidad e indiferencia. Vemos en el versículo diez el contraste de dos clases de tristeza: la que viene de Dios para arrepentimiento y la que viene del mundo que produce muerte. 

La primera es resultado de la obra del Espíritu Santo y su palabra convenciéndonos de lo que hemos hecho mal y que debe ser corregido; mientras que la segunda la tristeza del mundo produce depresión, soledad, auto lastima, auto condenación, deseos suicidas, etc. Pablo se goza porque los corintios habían sido obedientes siguiendo sus instrucciones.        

La manera respetuosa, sincera y amable con la que recibieron a Tito (2 Corintios 7:13-16).

Pablo experimenta mayor gozo al ver el gozo de Tito, pues la iglesia de Corinto lo había recibido con sumo respeto y el cariño de Tito por ellos era más grande cada vez que recordaba la obediencia de ellos, y como reconocieron la autoridad apostólica en él de manera que “lo recibieron con temor y temblor”. 

En pocas palabras el apóstol Pablo tenia por cierto que a pesar de los tropiezos y obstáculos, todo resultaría en el mejor final por eso dice: “tengo confianza”. Aunque a veces las situaciones se vuelven más complicadas de lo normal, es necesario confiar en Dios y su poder pues todo obra para nuestro bien.   

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.

Te invitamos a leer: "FUEGO EN EL ALTAR DE DIOS".  


El amor de Dios en el siervo.

2 comentarios:

  1. Muy buena enseñanza pastor gracias por su estudio me ayuda a entender que no se trata de cuánto conozca la biblia si no lo que ponga en práctica el servicio alos demás hacerlo con amor no porque tenga que hacerlo y créame que de eso me falta mucho DIOS LO BENDIGA espero su próximo estudio hasta pronto.

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    1. Muchas gracias J Vitella por tu valioso comentario. Dios te bendiga y esperamos que continúes leyendo el material que Dios nos permite publicar.

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