lunes, 5 de septiembre de 2016

La Biblia nos dice: “Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura” Génesis 25:34.

(Valora lo que Dios te da) Los hermanos gemelos Esaú y Jacob, crecieron juntos y con los mismos padres, pero podemos ver que desarrollaron diferentes perspectivas respecto a las bendiciones y privilegios que Dios nos regala. El contexto del pasaje anterior nos enseña que Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas.

Cuando nos detenemos en algunas expresiones y palabras, podemos identificar la indiferencia que Esaú tenía por los favores del Señor, lo vemos por ejemplo cuando dice:

a) “¿para qué me servirá la primogenitura?”
b) “comió, bebió, se levantó y se fue”.

Es necesario considerar ahora lo que significaba en ése tiempo la primogenitura: la historia y la tradición judía enseña que el primogénito heredaba el doble de sus hermanos, el liderazgo de toda la familia o clan, y recibía el derecho “sacerdotal” ante el Señor por toda la familia (esto significa que él presentaría los sacrificios, ofrendas y oraciones a Dios).

Esaú negoció o cambió su primogenitura por el pan y las lentejas que son figura de aquellos “valores terrenales” que en algún momento pensamos son de mayor valor que los privilegios y oficios celestiales.

En el Nuevo Testamento Esaú es llamado profano, la Biblia nos dice: “…profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16). La palabra hebrea para profanar traduce también: irreverencia, pisotear, vulgar. Vemos pues que Esaú no valoró con temor de Dios lo que él le estaba entregando. Con frecuencia descuidamos grandes tesoros que el Señor entrega, por eso con diligencia debemos cuidar y valorar lo que Dios nos da.  

Es muy importante considerar aquí que el versículo 29 nos dice: “Esaú venía del campo cansado”, estaba fatigado, agotado, lo que seguramente lo hizo más vulnerable (es muy importante cuidar nuestra fortaleza en Dios).




Recordemos aquí que cuando el Señor Jesús estaba en el desierto en ayuno al final “sintió hambre”, y vino el diablo procurando hallar una debilidad en el Señor y le dijo: “convierte estas piedras en pan”, pero Jesús venció, pues su fortaleza y alimento fue hacer la voluntad del Padre celestial.

La expresión “así menospreció Esaú la primogenitura” nos hace ver su gran equivocación y falta de discernimiento. Sin embargo debemos cuidarnos, pues a veces nosotros cambiamos o menospreciamos las bendiciones y privilegios que el Señor nos ha dado, como la relación con él, nuestra familia, el servicio, el trabajo honesto y otros, por cosas cuyo valor es temporal, corruptible y mentiroso.

Conclusión: El Señor ha planeado para todos sus hijos grandes cosas, es por eso, que debemos valorar cada momento de nuestra vida, cada obra y regalo de Dios, y siempre procurar seguir Su consejo y su palabra. Valora lo que Dios te da.  

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria para Web Recursos cristianos. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar  - Valora lo que Dios te da - 

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