jueves, 3 de noviembre de 2016

En cuanto a la guerra espiritual debemos mantener un sano y correcto equilibrio, evitando los extremos. Cosas como el extremo de pensar que las tinieblas nadan intentarán contra los cristianos, o el otro extremo que nos dice que el diablo está detrás de todo lo que sucede y tiene la culpa de todas las cosas malas. El Señor es soberano y todopoderoso, y ha entregado Su autoridad a la Iglesia, para que esta avance en victoria sobre las adversidades y tentaciones, sobre su naturaleza de pecado, sobre las pruebas y sobre los poderes demoníacos…    
La armadura de Dios para el cristiano
Efesios 6:11-13 “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto,  tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,  estar firmes
Como iglesia debemos ser conscientes de la real batalla espiritual que sostenemos. El término lucha es traducido del griego "pale" que además significa: combate cuerpo a cuerpo, relacionado con mecer, vibrar. El texto bíblico nos enseña un conflicto espiritual, completamente real, aunque generalmente es invisible. La Biblia nos enseña que somos soldados del ejército del Señor contra el ejército del diablo, la condición y efectos de ésta lucha se manifiestan en nuestra vida normal. 
El pasaje bíblico nos presenta los adversarios que tenemos: el diablo y sus ángeles. La Escritura nos dice que el diablo era un querubín ungido en el cielo, pero en cierta ocasión se rebeló contra el Señor y muchos ángeles siguieron su rebelión, fueron lanzados del cielo, se corrompieron, y se convirtieron en seres de maldad y destrucción, ellos aborrecen el modelo del Señor y todo lo que tenga su imagen y semejanza, procuran destruir a los hombres físicamente y por la eternidad. 
El Espíritu de Dios a través del apóstol Pablo nos enseña las actitudes ante éste conflicto espiritual. En primer lugar debemos fortalecernos en el poder del Señor, aquí la palabra “fortaleceos” significa también: recibir poder, derramar poder dentro de, y nos añade el pasaje: “en el Señor”, esto quiere decir que recibimos de Dios su fuerza (para continuar) y su poder (para servirle eficazmente).
Es necesario apropiarnos de la armadura de Dios para nuestra vida. Es la armadura de Dios porque ésta es provisión del Señor para cada uno de sus hijos, quienes deben mantenerla puesta, esto quiere decir velar, sin descuidar ninguna área de sus vidas, porque el enemigo de nuestras almas atacará la parte vulnerable o débil (debemos tener en cuenta que cada una de las partes de la armadura de Dios hace referencia a una verdad o revelación del Evangelio y están diseñadas para cubrir en ésta batalla al hijo de Dios). 
Nos dice además el texto bíblico: Perseverar con firmeza. “Estad, pues, firmes” dice aquí, y el final del versículo trece dice: “y habiendo acabado todo, estar firmes”, los verdaderos soldados que van a la guerra saben eso, perseverar hasta el fin. El término “firmes” indica posición de dominio y seguridad después de la victoria alcanzada. El buen guerrero va a la batalla con firmeza para alcanzar la victoria, y luego no yace derrotado, sino que se mantiene firme sobre el terreno conquistado. 



Y por supuesto debemos fortalecer y sostener la comunión genuina con Dios. Efesios 6:18 destaca la oración “en el Espíritu Santo”, nos habla esto de orar guiados por el Espíritu Santo, fortalecidos por él, orar en él y con él, sumergidos en su poderosa presencia y con su dirección y consejo, pues es nuestro Consolador. Esto nos habla de una comunión consciente, apasionada, ferviente, a la expectativa de lo nuevo que el Señor tiene par cada uno de sus hijos. 
Conclusión: Ésta guerra espiritual es real, así como la completa victoria de nuestro Señor Jesucristo sobre los poderes de las tinieblas en la cruz del Calvario. Lo que debemos hacer es avanzar equipados con lo que Cristo conquistó para nosotros, y establecer Su autoridad en la tierra. Lo que el Señor le dijo a Josué antes de conquistar Canaán, te lo dice hoy: “como estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y se valiente… Jehová, tu Dios, estará contigo”. Avanza, Dios está de tu lado. 
Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. 

Te invitamos a leer: "DEMOS GRACIAS A DIOS". 

Escrito para Web Recursos cristianos. Autorizado para ser publicado en Mensajes y sermones para predicar  - La armadura de Dios para el cristiano

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