sábado, 10 de enero de 2015

JESÚS NOS ANIMA Y RENUEVA NUESTRAS FUERZAS
Introducción: Con frecuencia las dificultades de la vida o del ministerio provocan una crisis de fe, una lucha entre la duda y el creer en el Señor. El enemigo de nuestras vidas procurará usar el dardo de la mentira para hacernos dudar de la bondad y de la fidelidad de Dios. Sin embargo, nuestro buen Dios con su paciencia y amor, usará los mecanismos y circunstancias necesarias para hacernos ver su cuidado y grandeza a nuestro favor…    

  
JESÚS NOS ANIMA Y RENUEVA NUESTRAS FUERZAS

I.   UNA LUCHA ENTRE LA FE Y LA DUDA (Lucas 7:18-19)

A) La debilidad humana y los problemas pueden generar duda respecto al poder y grandeza de Dios.

Comentario: Nos dice Mateo 11:2, que “al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos”, a pesar de que Dios mismo había respaldado su ministerio, y de manera sobrenatural lo había ayudado y sostenido, Juan tiene una lucha entre la fe y la duda, estaba en la cárcel, no podía ejercer el ministerio, y todo esto removía su corazón.     
    
B) El mismo Juan tenía la revelación de quien era el Cristo (Juan 1:29-34).

Comentario: Dios mismo le confirmado a Juan el Bautista que Jesús era el Mesías. Pero, a veces las dificultades y las crisis, nos pueden hacer olvidar las promesas y revelaciones que Dios nos ha dado. Con frecuencia esto pasa, pero debemos seguir el consejo de la Escritura: “puestos los ojos en Jesús”. Dios no miente, su Palabra permanece para siempre, Jesús nos anima y renueva nuestras fuerzas. Te invitamos a leer: “La Guerra Espiritual”.      

II. ACERCARSE A JESÚS ES LA SOLUCIÓN (Lucas 7:20-21).   

A) Los hechos tiene más volumen que las palabras. 

Comentario: Los discípulos de Juan el bautista vinieron  preguntarle a Jesús si era el Mesías, Cristo lo que hizo fue dejar que sus obras hablaran por Él… Vemos también que la sanidad es física y espiritual (pues sanaba las enfermedades, las  plagas, y también sanaba a quienes padecían el tormento de espíritus malos)…

B) En el ministerio del Señor Jesucristo abundaron las sanidades (vrs. 22), demostrando esto que el plan de salvación es un plan de restauración.


C) En Cristo hay respuesta para todos.

Comentario: Alrededor del Señor Jesucristo habían discípulos, ciegos, cojos, leprosos, sordos, endemoniados, pobres y aún los muertos eran resucitados. Todo aquel que reconociendo su condición y necesidad se acerca a Jesús, no saldrá con las manos vacías de su presencia. Es Jesús quien nos anima y renueva nuestras fuerzas.    
  
III. JESUCRISTO ES EL MÁS GRANDE TESORO QUE PUEDA EL HOMBRE ENCONTRAR (Lucas 7:23).

A) Recibir a Jesucristo sin prejuicios es la más grande riqueza.

Comentario: Jesús nació en Belén (ciudad pequeña), creció en Nazaret, vivió en Galilea de los gentiles (Capernaúm), su familia “sin influencia social”, la condición de sus seguidores (enfermos, endemoniados, lunáticos y pobres), su manera de enseñar y ejercer el ministerio quebraba las normas de su época, todo esto era quizá para muchos un gran motivo de escándalo y tropiezo. Jesús rompió la tradición religiosa de los escribas y fariseos trayendo libertad a su pueblo.    

 B) En Jesucristo el hombre encuentra la plena solución y respuesta.

CONCLUSIÓN: Dios padre envió a su Hijo Jesucristo, para salvar y sanar a la humanidad, Jesús conoce la debilidad del hombre y por eso está presto para ayudarle, Cristo es el mismo y sigue sanando, restaurando, liberando y salvando.
(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)
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