lunes, 9 de febrero de 2015

LA FE DERROTA LA MURMURACIÓN Y EL DESÁNIMO
Introducción: Recordemos que la Biblia nos dice: “corramos con paciencia… puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”. En éste caminar cristiano a veces aparece el desánimo y el cansancio, pero en todos los momentos miremos a Jesús, él es la fuente de nuestra fuerza y gozo, él nos comprende y ayuda a avanzar hacía su propósito. Seguramente aparecerán obstáculos, pero con él vamos de victoria en victoria…    


LA FE DERROTA LA MURMURACIÓN Y EL DESÁNIMO   

I. ES NECESARIO MANTENER NUESTRA FE EN TODA CIRCUNSTANCIA.

A) La fe nos sostiene ante el desaliento (Números 21:4).

Comentario: En otras versiones se traduce diciendo: “en el camino se impacientaron”, “el pueblo estaba fastidiado a causa del viaje”, vemos entonces que ellos no confiaron en el Señor quien los guiaba a la tierra prometida, a pesar de las maravillas que él había hecho en Egipto y durante su caminar por el desierto. La fe no es una emoción pasajera, la verdadera fe deposita el corazón en Dios en todo momento. Cuando nos preguntamos ¿cómo vencer el desánimo y la murmuración? tenemos que responder: con fe en Su palabra, pues él cumple Su promesas. 

B) Cuando aparecen los obstáculos en el camino nuestra fe es probada.
  
Comentario: Ante la dureza del camino aparece el cansancio, y podemos caer en la impaciencia, el fastidio; factores que impiden el avance en nuestra vida. Incluso ante esto el creyente puede renunciar a seguir hacia la meta trazada. Te invito a leer: “No Consideres Volver Atrás”.      
   
II. CUANDO LA FE SE DEBILITA NACEN LAS PALABRAS NECIAS O LA MURMURACIÓN (NÚMEROS 21:5).

Comentario 1: Vemos que los israelitas hablan contra Dios (ellos caen en la murmuración), también murmuran contra Moisés y contra sí mismos (ellos dicen: “para que muramos”), y palabras de rechazo y menosprecio ante la provisión que el Señor les envía (el maná es llamado en algunos pasajes de la Escritura “pan del cielo”, era pues una provisión sobrenatural).

Comentario 2: Los israelitas expresan “nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano”, ellos añoraban la comida egipcia (esto es figura del anhelo por el pasado de donde Cristo nos ha sacado. Si el pasado miramos debe ser para recordar las enseñanzas del Señor y sus milagros, pero no para desear volver allí).


Comentario 3: Debemos destacar la expresión “nuestra alma”, pues el alma nos habla del ego, el yo, mis intereses; ellos querían satisfacer sus propios anhelos y deseos, y no hacer la voluntad de Dios. Lamentablemente esto lo seguimos viendo hoy día, cuando la vida espiritual se debilita, el creyente desea más el pan del mundo, que el maná del cielo. Procuremos amar a Dios con todo nuestro corazón, confiar en su bondad y poder, y con esa fe derrotar la murmuración y el desánimo.         

III. LA FE EN DIOS O LA AUSENCIA DE ÉSTA DETERMINA EL RESULTADO:

A) Cuando confiamos en Dios, su gloria se hace manifiesta.

Comentario: A lo largo de la Escrituras vemos que cuando los hijos de Dios confían de verdad en Dios no se tarda con su respuesta. Que sin duda es la mejor, pues él sabe cómo y cuándo hacer las cosas.

       B) La incredulidad facilita el ataque del enemigo (Núm. 21:6).  

Comentario: El pasaje bíblico nos enseña que: “Jehová envió serpientes ardientes” literalmente “venenosas”, la misma Escritura nos dice que el “desierto era grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones” (Deuteronomio 8:15), y el Señor los había protegido de éstos animales, pero ahora ellos habían activado en su contra las serpientes por su pecado (murmuración, incredulidad, rebelión). La biblia nos dice que “murió mucho pueblo”, a veces el Señor permite el dolor en nuestras vidas para que nos acerquemos a él. Buen número de veces escogemos el camino del dolor para aprender.

   C) Cuando Israel decidió creer en Dios, las circunstancias cambiaron y continuaron su camino.

 Comentario: Israel reconoció su pecado, Moisés intercedió y Dios perdonó su maldad. Confiaron en las palabras e instrucciones del Señor, y Dios transformó su crisis en una oportunidad para ver su grandeza y poder. Cuando confiamos en Dios avanzar es más fácil.

Reflexión final: Dios nunca se equivoca, con Su amor y bondad nos lleva al mejor lugar. Tal vez no lo haga como esperamos o pensamos, pero sin duda hará lo mejor. Por eso podemos confiar en él, seguirlo sabiendo que venceremos, pues la fe derrota la murmuración y el desánimo.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria)

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